Podemos 'muerde' al electorado de EH Bildu, socialistas e IU

Nagua Alba, junto a la candidatura Aurrera Begira.

Podemos en Euskadi, inmersa en una crisis que todavía no ha tocado fondo a expensas del resultado de la auditoría exigida mayoritariamente en el partido morado, sigue su arrollador paseo que le llevó a ser la primera fuerza en votos el pasado 20-D. Y muerde en todos los electorados y entre los nuevos votantes. Aunque son las formaciones de izquierda y el soberanismo de EH Bildu los grandes damnificados.

Cuatro de cada diez vascos prefieren un Gobierno de PSOE, IU y Podemos

Esta es una de las fotos fijas demoscópicas que ofrece la nueva oleada del Euskobarómetro, que dirige el catedrático de Ciencia Política de la UPV, Paco Llera, y cuyo trabajo de campo se realizó entre los días 19 y 31 de enero de este año con una muestra en todo el País Vasco de 600 entrevistas realizadas en otros tantos domicilios vascos. Los responsables de esta prestigiosa -que también apunta que la mayoría de izquierda formada por PSOE, Izquierda Unida (IU) y Podemos es la opción de gobierno preferida por el 39% de los vascos- admiten que la volatilidad del voto es tan grande que, pasado tanto tiempo desde que se hizo la encuesta, incluso estos datos pueden haber cambiado.

Los 316.000 votos de Podemos, formación que ganó en sufragios los pasados comicios generales, provienen en su gran mayoría de la izquierda abertzale (EH Bildu-Amaiur), que perdió unos 100.000 papeletas en esas elecciones): cede un 32% a Podemos, pero también a la abstención y al PNV, que consigue el mayor nivel de de fidelidad de electorado con un 81% -IU-Ezker Anitza tiene en cambio el electorado más volátil en Euskadi, con un 22% únicamente-.

Pero Podemos también suma votos de los abstencionistas (16 %), del PNV (7 %) y de nuevos votantes (6 %). Y lo que preocupa mucho más al partido que preside Hasier Arraiz (Sortu) y a la coalición que, si se cumplen las previsiones, presentará a Arnaldo Otegi como candidato a lehendakari (EH Bildu): el voto joven ya no apuesta mayoritariamente por la coalición indepedentista. De hecho, los 65.000 nuevos electores, que han cumplido 18 años, optaron en su mayoría por el partido morado (41 %) y la abstención (alrededor del 27 %), además del PNV y Ciudadanos.

¿Elecciones vascas y españolas, juntas?

El PNV, que vive un momento dulce a nivel de control de poder institucional, logra una fidelidad de voto tan importante que hace incluso que el lehendakari y el PNV no descarten hacer coincidir las elecciones vascas con las españolas si éstas finalmente se repiten. Algo que, a priori, no beneficia a una fuerza nacionalista como la que dirige Andoni Ortuzar y que, según fuentes peneuvistas, no es la primera opción del partido.

En todo caso, los 301.000 votos del PNV (pierde unos 20.000, recuerda el Euskobaromémtro) provienen, además de su propio voto anterior (87 %), de todo el espectro político, sin poder compensar del todo los que pierde, sobre todo, hacia la abstención y el resto de partidos.

En el campo constitucionalista, ni PP ni los socialistas vascos se terminan de recuperar. Los 161.000 votos del PSE-EE -tras perder más de 90.000 sufragios- provienen, además de su voto anterior (92 %), de los populares, confirmando ese trasvase de votos que se suele producir en las generales entre ambos partidos. Pero no logra compensar los que pierde, sobre todo, hacia Podemos (28 %) o hacia la abstención, donde ha ido a parar buena parte del voto socialista desde que la población española les retiró su confianza en las elecciones generales de 2011.

Los 141.000 votos del PP (tras perder unos 30.000) provienen, además de su propio voto anterior (88 %), del PNV, no pudiendo compensar los que cede a la abstención, el PSE-EE, el PNV, C's o Podemos.

Finalmente, los casi 50.000 votos obtenidos por Ciudadanos provendrían de la abstención (33 %), del PP, del PNV y de los nuevos votantes.

Estos datos se suman a los ya conocidos antes de Semana Santa de la misma oleada en relación a la intención de voto. El Euskobarómetro sitúa a Podemos en segunda posición con entre 19 y 21 escaños por detrás del PNV, formación que volvería a ganar los comicios vascos, pero que pasaría de los 27 escaños que tiene en la actualidad a 22-23 representantes. Esa posición le otorga un papel de "árbitro de la situación" a la hora de la conformación de nuevas mayorías, como aseguran los responsables del estudio electoral, elaborado en la segunda quincena de enero. Y se abre un posible eje de izquierdas hasta ahora inexplorado en la política vasca.

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