Las alambradas de espino están prohibidas en Extremadura desde hace 12 años
Ecologistas en Acción ha advertido de que las alambradas de espino, a menudo vistas como simples cercas que delimitan propiedades, se han convertido en “verdaderas trampas mortales” para la fauna silvestre y ha recordado que su utilización está prohibida en Extremadura desde 2013.
“En nuestros paisajes, donde la naturaleza despliega una biodiversidad muy valiosa, estas estructuras metálicas son el símbolo de una intervención humana que ignora las consecuencias devastadoras en el ecosistema”, ha alertado en una nota el grupo local Dehesa y Villuercas del colectivo, formado por vecinos de la comarca Trujillo-Miajadas y Villuercas Oeste.
Como muestra, ha expuesto que los corzos se ven atrapados en estos alambres, buscando refugio y sustento en un entorno que deberían poder habitar libremente.
A veces, ha explicado, la muerte se convierte “en su única salida, a menudo en agonía, ante la imposibilidad de deslizarse entre los espesores del espino”.
Y no solo sufren las víctimas directas, ha añadido, pues cada corzo u otro animal atrapado significa un impacto negativo en la cadena alimentaria, alterando el equilibrio natural.
A ello, el colectivo ecologista ha sumado que la basura acompaña a estas alambradas, formando un “paisaje desolador” en el que los animales, atraídos por este “banquete tóxico y contaminante”, se ven afectados.
Según Ecologistas en Acción Dehesas y Villuercas, los daños del alambre espinoso y otros restos metálicos son sufridos también por el personal que se ocupa del mantenimiento de fincas, en especial cuando se trata de restaurar los muros de piedra seca tradicionales.
Frente a ello, destaca que existen soluciones que podrían mitigar este conflicto entre la naturaleza y la necesidad humana de delimitar espacios.
La instalación de cercas “más amigables con la fauna”, ha explicado en este sentido, podría ser un paso hacia la salvación de muchas especies, permitiendo su libre tránsito.
Ha apostado además por el desarrollo de campañas de concienciación sobre la gestión de residuos.
“Las alambradas de espino, y sus efectos, son un recordatorio de cómo nuestras acciones pueden tener repercusiones fatales en el entorno que nos rodea y en nosotros mismos”, ha concluido el colectivo ecologista.
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