Condenados
El titular con el que salivaban la derecha y la ultraderecha ha ocupado todos los medios de comunicación esta semana. La sentencia salió justo unos minutos antes de que el Gobierno estatal anunciara el recurso de inconstitucionalidad a la infame ley extremeña de Concordia. Una pena y desde luego una extraña coincidencia que esa noticia haya quedado opacada por una de las sentencias más esperadas de los últimos años. Condenados sí, pero con una condena menor, ya que no se ha demostrado ni tráfico de influencias ni enriquecimiento ilícito ni nada por lo que los acusados vayan a pisar la cárcel que era el sueño húmedo de la acusación. Una condena administrativa que entrará en años de recursos y que veremos si finalmente es definitiva aunque el titular mediático ya está y eso era lo que algunos simplemente querían.
Defender que hay que condenar el enchufismo y que si este es el rasero con el que se van a perseguir las redes clientelares nos va a parecer bien, siempre que se aplique a todos los casos por igual y no solo a este por ser el beneficiario quien era, parece que nos sitúa del lado del lawfare y nada más equivocado. Se puede estar en contra de la instrumentalización de la justicia (cuando la hay) y ser inflexible ante las redes clientelares que deterioran las instituciones.
En 2017 Podemos Extremadura denunció que la plaza de coordinador de los conservatorios de música de Badajoz olía mal. Básicamente, no entendíamos tanta opacidad en la creación de una plaza a la que se optaba a través de un proceso en el que no había baremos, ni titulación requerida y todo se valoraba a través de una entrevista personal de la diputada de Cultura. Quienes no hayan vivido en sus propias carnes el caciquismo y clientelismo que ha operado y sigue haciéndolo en las instituciones públicas de Extremadura quizás no entienda que seamos tan sumamente tajantes con este tema. Estoy muy cansada de escuchar la maldita frase de “esa plaza está dada” que ha obligado a miles de personas en nuestra tierra a tener que coger las maletas por no tener el carnet político de turno o conocer a la persona adecuada. El clientelismo no es una corrupción de baja intensidad, es la mejor manera de tener amordazado y anestesiado a un pueblo. Pocas voces se alzarán si saben que siempre estarán en deuda porque lo que tienen no se lo ganaron mostrando mérito y capacidad. Y esa es una de las lacras que desde siempre ha corroído a Extremadura.
En Extremadura no estamos muy acostumbrados a ser el centro de la noticia política, pero últimamente además de habernos convertido en el laboratorio de las políticas neofascistas de las derechas, el juicio del hermano del presidente también nos ha situado tristemente en el mapa. Y no les voy a negar que escribo estas líneas cabreada por el centralismo mediático y que con este caso se ha hecho más que evidente. En muchas tertulias de opinión de los medios generalistas se ha hablado y criticado la posición de Unidas por Extremadura respecto a esta sentencia ,pero apenas hemos tenido la suerte de que nos pregunten directamente qué opinamos. Supongo que la soberbia de aquellos que piensan que desde dentro de la M30 se puede ver con mayor claridad la realidad del país, les impide entender que no es así y que quizás en sus valoraciones no se tienen en cuenta cuestiones que son esenciales para entender el todo. Aunque en el fondo también soy consciente de que en este continuo “conmigo o contra mí” en el que se ha convertido la política patria lo esencial no es entender, comprender e incluso asumir con honestidad que hay cosas que no se pueden hacer así de mal, lo importante para algunos es imponer su relato aunque sepan que es un relato tramposo.
Les tengo que recordar, y así me sirve también a mí para cerciorarme de que actúo fiel a mis principios, que algunas llegamos a la política asqueadas de la corrupción del bipartidismo y que soñábamos con cambiarlo todo. El régimen del 78 tenía firmado un pacto de las élites donde pasara lo que pasara lo importante era mantener el status quo de los dos grandes partidos. El PSOE siguió funcionando como si fueran inmunes, como si estuvieran vacunados contra las operaciones del Estado profundo que nos había sacudido a los demás de manera cruenta y sin piedad. Esa inmunidad, ese pacto entre caballeros se rompió y el PSOE ha tardado en reaccionar. Supongo que en la intimidad reconocen el error de pactar con el PP la renovación del Consejo del Poder Judicial. El caso Leire Díez y lo que sabemos fruto de las investigaciones es que de manera más chapucera y ridícula el PSOE quería hacer lo mismo que Villarejo hacía para el PP, limpiar la escena del crimen al más puro estilo señor Lobo en la maravillosa e icónica Pulp Fiction.
Hay algunas preguntas que tienen fácil respuesta. ¿Estamos ante la instrumentalización de la justicia para atacar a los rivales políticos y con ello tumbar el gobierno? Es evidente que sí, que hay jueces que llevan mucho tiempo haciendo política desde sus estrados. Poner el grito en el cielo ahora cuando llevamos años viendo una instrumentalización de la justicia bochornosa y escandalosa es curioso. Quienes arremetían contra el ministerio de Igualdad por las consecuencias de la Ley del Solo Sí es Sí y tachaban de barbaridad decir que hay fachas con toga, ahora tachan de lawfare cualquier causa que ataque al gobierno.
Es evidente que el juicio a la señora Begoña Gómez está orquestado por un juez que de manera desquiciada vuelca su odio visceral en un procedimiento que es un escándalo y no se me caen los anillos en reconocerlo y en mostrar todo mi apoyo a una mujer que está sufriendo un maltrato judicial más que evidente. Lo último es que va a ser juzgada por un jurado popular, van a tener difícil, si no imposible, encontrar alguien que no esté posicionado en este caso. Y es más que evidente que la justicia no es igual para todos. Esta misma semana hemos visto cómo han detenido a dos activistas que denunciaban la emergencia habitacional en Mallorca haciendo una pintada en una inmobiliaria mientras escuadrones fascistas pululan libremente amedrentando familias para echarlas de sus casas con las empresas de Desokupación.
Dicho todo esto, en política mantener posiciones que no son las que se esperan de un bando o de otro conlleva ser tachado muy rápidamente de traidor o cooperador con el enemigo, pero creo que hay dos razones importantes que no se nos deberían de olvidar a quienes nos dedicamos a esto, la coherencia y la firmeza en los principios, sin ellas estamos perdidas.
0