“Activismo menstrual” en la Universidade de Vigo: compresas y tampones gratis en máquinas automáticas

Archivo - Compresas

Hace algo más de un año, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, la Universidade de Vigo (UVigo) anunciaba que iba a distribuir de forma gratuita compresas y tampones en sus campus para cualquier persona de la comunidad educativa que los necesitase. Para tener acceso a estos productos había que acudir a las delegaciones de alumnos de los centros, pero a partir de ahora van a estar disponibles en dispensadores que la institución quiere colocar en todas las facultades y escuelas. La iniciativa forma parte de lo que la directora de la Unidade de Igualdade, Águeda Gómez, denomina “activismo menstrual” de la UVigo para hacer frente a un tipo de pobreza que se relaciona con las dificultades para acceder a productos de higiene para la regla.

La pobreza invisible que se esconde detrás del tabú de la regla

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La Universidad va a presentar públicamente los dispensadores la próxima semana en el campus de Vigo, pero prevé instalarlos también en el de Pontevedra y el de Ourense. Estas máquinas llegan en un momento en el que la bajada del IVA de los productos menstruales se ha quedado fuera de la reforma de la ley del aborto que aprobó el Consejo de Ministros la semana pasada y que incluye las bajas por reglas incapacitantes. El Ministerio de Igualdad había incluido en el texto reducir el tipo del 10% actual al 4%, el conocido como superreducido y que se aplica a bienes considerados de primera necesidad. La rebaja está incluida en el acuerdo del gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos, pero sigue pendiente de ver la luz.

Cuando, en marzo de 2021, la Universidade de Vigo presentó su iniciativa, Águeda Gómez la reivindicó como “un ejemplo real” del compromiso por lograr una universidad “más igualitaria y justa”, en especial en el contexto de la pandemia de COVID-19, con impacto “principalmente en el empobrecimiento de las mujeres” en cuanto a pérdida de puestos de trabajo, aumento de la brecha salarial y de género en el uso del tiempo. Uno de los objetivos, dijo entonces, era combatir la pobreza mensual que obliga a elegir entre productos para la regla y otros bienes básicos. Pero también la defendió como una manera de “restituir este agravio histórico patriarcal que siempre desestimó, invisibilizó, exlcuyó y no consideró las necesidades vitales y sociales de las mujeres”.

La UVigo recuerda que en 2020 Escocia se convirtió en el primer país del mundo en garantizar por ley el acceso gratuito a compresas y tampones y que unos meses después Nueva Zelanda anunció que iba a dar productos de higiene femenina de forma gratuita en todos los colegios del país. Francia confirmaba también entonces que repartiría estos productos entre las universitarias. Se calcula, añadía la universidad, que una mujer gasta hasta 6.000 euros a lo largo de su vida en estos materiales.

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