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GALICIA

“Las víctimas del Alvia y nosotros tenemos diferencias, no hay ningún pacto contra Adif y Renfe”

Manuel Prieto, abogado de Francisco José Garzón, el maquinista accidentado en Angrois, analiza un caso que cinco años después tiene imputadas a otras seis personas además de su defendido

"No creo que un ministro sepa de seguridad, pero después del accidente hubo intromisiones políticas en cómo se hacían las cosas y se informaba", dice el letrado

Ocultaciones de Adif y Renfe, lentitud judicial e intereses políticos demoran las respuestas sobre el caso Alvia cinco años después

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Manuel Prieto, abogado del maquinista Francisco José Garzón, acompañándolo durante su comparecencia en el Congreso

Manuel Prieto, abogado del maquinista Francisco José Garzón, acompañándolo durante su comparecencia en el Congreso Congreso de los Diputados

Manuel Prieto es el abogado de Francisco José Garzón, el maquinista del tren Alvia que el 24 de julio de 2013, hace este martes cinco años, descarriló en la curva de Angrois, en la línea de AVE Ourense-Santiago, tras recibir una llamada del interventor del convoy y despistarse. No había activo ningún sistema de seguridad que evitase o paliase su  previsible error humano y sobre las vías quedaron 80 personas muertas y otras 144 heridas. Prieto, abogado del Sindicato de Maquinistas, analiza una causa que actualmente mantiene imputados, además de a su defendido, a los directores de Seguridad en la Circulación de Adif y Renfe,  Andrés Cortabitarte (hoy en otro puesto inferior) y Antonio Lanchares (en el mismo puesto), así como a un subordinado del primero y tres técnicos de la también empresa pública Ineco, de los que el juez sospecha que no analizaron como debían el riesgo existente en la curva de Angrois.

Cinco años después del accidente su instrucción judicial aún no ha finalizado. ¿Es normal?

No le veo un retraso escandaloso dada la magnitud del caso. Hubo cambio de juez y de fiscal, y hay una administración pública encabezada por el Ministerio de Fomento, Adif y Renfe que no han colaborado en absoluto con la justicia en aportación diligente y rápida de documentos. A veces tardaban y había que pedirlos varias veces, pero a veces pedías un documento y aportaban doscientos con los que te perdías. Y todo eso era para retrasar. Sería deseable que hubiera terminado antes, pero lo importante es que cuando finalice la instrucción esté bien hecha y sea concluyente.

Las víctimas han logrado la creación de la comisión de investigación política en el Congreso que reclamaban y en la que hace dos semanas tuvo que comparecer su defendido, pero tanto las víctimas como la mayoría de grupos al margen de PP y PSOE no creen que valiese para nada en un foro de análisis político. ¿Para qué ha servido?

Para que él manifieste, aunque sea por la voz de otra persona, el secretario de la mesa, por la situación que el sufría, algunas cuestiones que era importante que él las manifestara. Él nunca hubiese querido ir a esa comisión, nunca. No por la comisión sino por lo que hay detrás, la cantidad de prensa que había, de la que él huye porque no se quiere ver nunca reflejado. Pero entiendo que al final su mensaje fue positivo.

Su declaración, tras cinco años alejado de los focos, se ha centrado en acusar de persecución contra él al Gobierno de aquel momento. ¿Es una declaración política en una comisión política?

Más que él, quien acusó fue [el día anterior] el señor Domínguez, presidente de la plataforma de víctimas. Él no acusó, el se defendía y contó la verdad de lo que entonces pasó. Y es verdad que la ministra de Fomento [Ana Pastor] y el secretario de Estado [Rafael Catalá] llevaron al juez la cinta diciendo que el maquinista reconocía la culpabilidad. Fue cierto que a él le adelantaron el alta, él no estaba en buenas condiciones cuando le dan el alta del hospital para llevarlo a un calabozo porque iba el ministro del Interior [Jorge Fernández Díaz] a dar una rueda de prensa y parecía que tenía interés en decir que tenía al maquinista detenido. Querían sacarlo del hospital esposado por la puerta donde estaba toda la prensa, y menos mal que algunos compañeros y un policía sensato que parece que después fue castigado por ese hecho lo sacaron por otra puerta. También es verdad que él había dicho al jefe de seguridad que la curva era peligrosa. A él no le habían dado formación para mitigar el riesgo, como no se le dio a ningún maquinista. Todo eso son hechos reales. Si eso es atacar políticamente, lo será, pero como desde las empresas públicas del Ministerio de Fomento se dice lo contrario, él tenía que decir que esas cosas eran así.

¿Hasta que punto la intervención del maquinista fue suya o de su abogado?

Es suya y de su abogado, evidentemente. Está siendo investigado en un proceso penal y no puede ir a una comisión a decir lo que puede decir cualquier persona que no está investigada. Tenemos que pensar y repasar lo que decir. Entre otras cosas porque aunque esté imputado, en la comisión de investigación hay que decir verdad. El maquinista puede callar, pero no puede decir lo que no es verdad. Trabajamos conjuntamente.

Tras el accidente el maquinista reconoció inmediatamente que se había despistado y que no había frenado a tiempo antes de la curva de Angrois. Luego se supo que Adif y Renfe habían reducido progresivamente con varias decisiones la seguridad de la línea y del tren y que no había activo ningún sistema que evitase o paliase su error. ¿Le ha beneficiado de cara a la opinión pública esa asunción tan rápida de su responsabilidad pero le ha podido perjudicar en la causa judicial?

Él nunca dijo “yo soy culpable”. Él dijo un hecho claro, que iba a 190, aunque iba a menos, a 170, y que la curva había que tomarla a 80. Eso es lo que él dijo y eso es un hecho innegable. Pero las causas por las que un tren pasa a 170 por un sitio en el que debe pasar a 80, ¿son responsabilidad o culpabilidad de quien lleva el tren? ¿Del que no hizo un análisis de riesgos? ¿De quien omitió totalmente las medidas de seguridad? Eso es lo que tenemos que determinar en el juicio. Lo cierto es que el tren iba a esa velocidad porque la infraestructura, la señalización y los sistemas de seguridad se lo permitían.

Actualmente están imputados también los entonces directores de Seguridad en la Circulación de Adif y Renfe, que las víctimas piden que sean cesados de sus actuales puestos de libre designación. ¿Los están protegiendo Adif, Renfe y Fomento? Y si es así, ¿por qué?

El maquinista desde que tuvo el accidente no puede ejercer de maquinista. Y a mí me parece bien y creo que a él también le parece bien. He tenido un accidente por el que estoy siendo investigado y del que puedo salir absuelto o condenado. El señor Antonio Lanchares está siendo investigado por su función como director de Seguridad en la Circulación de Renfe y sigue en ese puesto. El superior del que depende ha sido cambiado al cambiar también el presidente de Renfe como consecuencia del cambio de Gobierno. El señor Andrés Cortabitarte [director de Seguridad en la Circulación de Adif hasta unas semanas antes del accidente e imputado por decisiones previas] tiene puestos ahora que me parece que no tienen ninguna relación con el área, pero le mantienen el sueldo. ¿Por qué es esto? Yo no tengo ninguna prueba, pero a mí me hace sospechar.

Los delitos por los que está imputado el maquinista, homicidios por imprudencia, no implican muchos años de cárcel. Teniendo en cuenta posibles atenuantes como que reconoció inmediatamente su actuación, ha colaborado con la justicia y la instrucción ha sufrido varias demoras, ¿llegará a entrar en prisión?

Entiendo que no. Eso sería una aberración. Veremos cuando concluya lo que hay, pero no creo que el maquinista pueda tener una responsabilidad como para tener más de dos años de prisión, que es lo que le haría entrar. Es un accidente que le podría pasar a cualquier maquinista porque es un accidente anunciado. Se iba a producir. 18 meses [tiempo que pasó entre la inauguración del AVE Ourense-Santiago y el siniestro] en la vida del ferrocarril es poquísimo tiempo, y según algunos peritos tardó demasiado tiempo en producirse el accidente. En esas circunstancias no puede haber ese tipo de condena.

Ante esa situación, ¿no habría sido mejor para él asumir una condena y pasar página en vez de llevar ya cinco años enredado en esta instrucción judicial?

No. El maquinista es una persona permanentemente ligada al ferrocarril. En esta instrucción se deben determinar todas las causas reales, todas, por las que ocurrió el accidente. Creo que es de justicia para todas las víctimas, es necesario para todos los que viajamos en tren, pero para los maquinistas, que están todos los días montados en un tren, es fundamental. Los profesionales no pueden estar jugándosela, que vayan en un ataúd o que se les pida cárcel. Tienen que trabajar seguros. Y eso significa que los elementos necesarios, los análisis de riesgos, los sistemas de seguridad, se instalen adecuadamente. Creemos que esta instrucción ya ha modificado bastantes cuestiones en el ferrocarril y va a modificar muchas más. Y sobre todo con la intervención de Europa, gracias a la intervención de la plataforma de víctimas, que ha hecho una labor fenomenal para esto. A partir de este accidente las vías en España tienen que ser más seguras, que es lo que todos los profesionales del ferrocarril desean, sobre todo los que van en la máquina.

Usted es abogado del Sindicato de Maquinistas. ¿Su interés es defender al maquinista de Angrois o poner en aprietos a Renfe y Adif para arrancarles mejoras laborales para los demás?

¡En ningún caso! Mi interés exclusivo es defender al maquinista. Las mejoras laborales las sabe negociar muy bien el sindicato y lo ha demostrado en sus 32 años de existencia, no necesita de ningún accidente. Eso está totalmente al margen y lo puedo decir clarísimamente. La libertad que yo tengo de defensa del maquinista es absoluta por parte del sindicato. Sólo me dan facilidades, jamás me dicen nada, sólo me preguntan cómo va la cosa y si necesito algo. Injerencia ni una. Y me conocen muy bien, porque yo hago los estatutos fundacionales del Semaf en 1986. Aquí sólo hay un objetivo, la defensa de Garzón, que significa que se determinen todas las causas del accidente.

En bastantes ocasiones sus planteamientos y peticiones durante la instrucción han coincidido con los de las víctimas. ¿Hay algún tipo de pacto entre ustedes para actuar conjuntamente contra Adif y Renfe?

No. Las víctimas y nosotros evidentemente tenemos diferencias, y se verá. No hay que olvidar que cuando el juez quiso cerrar la instrucción imputando exclusivamente al maquinista, aunque luego fue revocado por la Audiencia de A Coruña, el abogado de la plataforma de víctimas pidió la misma condena para Garzón que el fiscal, la máxima, cuatro años. En eso evidentemente discrepamos absolutamente. Ahora bien, la plataforma y nosotros tenemos algo en común, queremos la verdad. Por eso evidentemente coincidimos en muchísimos planteamientos. Porque lo que pasó con el maquinista ya está claro, y probablemente tendremos diferencias sobre cómo se cualifica eso. Pero coincidimos en que no se conocían otras causas que están saliendo a la luz. Eso no significa que exista ningún pacto. Significa que los objetivos son comunes y además creo que son necesarios.

Manuel Prieto, abogado del maquinista de Angrois, entre dos letrados de las víctimas tras una comparecencia en los juzgados de Santiago

Manuel Prieto, abogado del maquinista de Angrois, entre dos letrados de las víctimas tras una comparecencia en los juzgados de Santiago Praza Pública

¿Ha servido el accidente para mejorar la seguridad ferroviaria en toda España?

Sí, pero con un matiz, que los tiempos no han ayudado. No sé si el ferrocarril tiene la inversión en mantenimiento que debería tener. Pero en cuanto a señalización creo que el accidente ha supuesto que empezasen a hacer análisis de riesgos y certificar vías y los responsables se van a pensar ahora y en el futuro lo que hacen.

Tras el accidente políticos y empresas pidieron que no se manchase la imagen de la alta velocidad española. ¿Está usted contribuyendo a ensuciarla al poner en duda sus medidas de seguridad?

Yo no pongo en duda las medidas de seguridad de la alta velocidad española, que son geniales. Acabo de ir y volver de Madrid a Cadiz en el día a un juicio. Desde que existe el AVE a Barcelona yo no cojo un avión. Eso es estupendo. Las líneas de alta velocidad tienen el ERTMS instalado [sistema de control constante de la velocidad propio del AVE que en Angrois se desactivó]. El problema no es la alta velocidad, es lo que no había en Angrois. La línea Ourense-Santiago, en sus últimos kilómetros, como consecuencia de no haberse hecho análisis de riesgos, era una línea huérfana de toda medida de seguridad. Por eso no se puede desprestigiar a todas las líneas de alta velocidad españolas, que tienen una puntualidad y seguridad estupendas. Pero no vamos a callarnos lo que se ha hecho mal, que no es culpa de la alta velocidad sino del responsable que tenía que haber hecho eso bien.

¿Cree que un ministro, fuese el socialista José Blanco que inauguró la linea en 2011 o la popular Ana Pastor que puso en servicio en ella los trenes Alvia híbridos en 2012 y estaba en el cargo cuando ocurrió el accidente, debe saber de sistemas de seguridad ferroviaria?

No. El ministro no creo que supiera. Sólo tendría responsabilidad si alguien le dijo que inaugurar eso así suponía una omisión de medidas de seguridad, que no creo que nadie se lo dijera. Pero es que se podía inaugurar eso con plena seguridad, porque después del accidente se han puesto tres señales, que están en todos los sitios puestas, que no cuestan nada. ¿Se va a negar el ministro a que pongan eso los técnicos? ¿Le van a pedir permiso para ponerlas? No. Pues se ponen. No creo que un ministro sepa de eso ni sea capaz de decir eso no lo pongáis. Eso está claro. Ahora, que después del accidente ha habido intromisiones en cómo se hacían las cosas y se informaba, eso sí creo que ha pasado.

El maquinista nunca ha aparecido por voluntad propia en ningún medio de comunicación. ¿Ha tenido algún contacto con las víctimas?

Con la plataforma de víctimas creo que no, pero sí con una víctima hace ya unos años. Se vieron y estuvieron juntos hablando.

¿A petición de quién?

A petición de la víctima.

¿Cómo valora el tratamiento mediático que está recibiendo el caso?

Como en casi todos los asuntos de este país, algunos escriben con una temeridad tremenda. Dicen que iba como un loco y se creen que los trenes circulan a la velocidad que quiere el maquinista. Hay también otros medios que creo que por intereses políticos, por dónde están, informan mal porque quieren. Y luego ha habido algunos medios con bastante conocimiento, que han seguido el caso desde el principio, que creo que están siendo bastante objetivos. De todo hay.

¿Cómo se encuentra su defendido en la actualidad? ¿Cómo le ha afectado su comparecencia obligada en el Congreso tras cinco años alejado de los focos?

Le ha afectado y creo que se pudo ver perfectamente. Quizá por su timidez, y por su madre con más de 90 años, porque él se fue a Galicia porque estaba sola y quería estar con ella. No quiere verse en las imágenes ni en los periódicos. Llevaba ya unos años sin el acoso que sufrió al principio, que estuvo escondido, en casa de amigos e iba casi disfrazado. Recuerdo que la primera vez que estuve con él en Santiago iba casi desconocido porque no quería que lo reconocieran por la calle. Eso lo tenía casi superado, se había olvidado, y teme que ahora vuelva todo eso. Confío en que no, pero esa angustia ahora la tiene. Íbamos bien al Congreso, él estaba preparado para leer lo que llevaba escrito, pero cuando apareció tantísima prensa allí, se derrumba. Recuerda todo aquello y ya no puede articular palabra. Espero que lo supere pronto y que no vuelva a tener ningún problema psíquico. Confío en que lo superará.

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