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INVESTIGACIÓN

Visones conviven con cadáveres, excrementos y extremidades canibalizadas: así es la 'granja de los horrores' de Galicia

Nicolás Ribas

25 de mayo de 2026 23:17 h

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Una macrogranja de visones americanos, ubicada en el municipio de Abegondo (A Coruña), mantiene cadáveres sin recoger durante varios días, animales con autolesiones y colas canibalizadas por el estrés extremo, crías de visón muertas, además de suciedad extrema y abundante presencia excrementos. Así se desprende de las imágenes grabadas en su interior –entre los días 20 y 24 de noviembre de 2025 y 20 y 21 de abril de 2026– y facilitadas por la entidad ARDE, que avanza este lunes elDiario.es.

Las condiciones observadas podrían ser incompatibles con las obligaciones básicas en materia de bienestar animal, entre ellas, “la obligación de prevenir sufrimiento evitable, el mantenimiento de condiciones higiénico-sanitarias adecuadas y la correcta atención veterinaria de animales lesionados o enfermos”, según una veterinaria consultada por este diario. La profesional cita el Real Decreto 348/2000, que establece –en el artículo 3 y el punto dos del Anexo I– que los animales deben mantenerse en condiciones que eviten sufrimiento innecesario y que aquellos que estén enfermos o heridos recibirán “inmediatamente el tratamiento apropiado”. En caso de que el animal no responda a estos cuidados, “se consultará a un veterinario lo antes posible”.

Se trata de una explotación formada por 13 naves vinculada a Antonio Vigo Piel SL, según la documentación consultada por este diario. La empresa opera en la industria peletera y se centra en la cría y venta de pieles tanto en España como en el extranjero, según figura en el Registro Mercantil. elDiario.es se ha puesto en contacto con A.V. con la finalidad de contrastar la información y recabar su versión de los hechos, sin que haya sido posible en el momento en que se publica esta noticia.

Este diario también se ha puesto en contacto con la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia, así como con la Consellería de Sanidade, con la finalidad de contrastar la información y esclarecer si se han realizado inspecciones en la granja. En caso de que sí, se ha consultado a ambas administraciones si se han abierto expedientes, sin que haya sido posible obtener una respuesta en el momento en que se publica esta noticia.

Por otro lado, el 100% de granjas de AGAVI España (Asociación Nacional de Criadores de Visón) poseen la certificación de bienestar animal Welfur. Más del 95% de la producción nacional de visón viene de granjas que están dentro de AGAVI, según afirma la asociación en su web. Este diario se ha puesto en contacto con AGAVI y Welfur, a quienes se ha preguntado si la granja dispone de la certificación de bienestar animal, y si las imágenes son compatibles con ella, sin que haya sido posible obtener una respuesta, en el momento en que se publica esta noticia.

Visones conviven con cadáveres

Las imágenes de la granja muestran mucha suciedad en las jaulas y paredes de su interior, así como visones heridos y/o con enfermedades; cadáveres en estado de descomposición; así como trato brusco y violento por parte de uno de los operarios de la explotación, que aparece golpeando a los animales. Además, se observa un gato y otras aves en la explotación, lo que entraña riesgos biosanitarios relacionados con la propagación de virus.

La entidad de protección medioambiental y animal ARDE (Animal Respect & Defence of the Environment) ha presentado una denuncia ante la Fiscalía Provincial de A Coruña el 22 de mayo de 2026 por posibles delitos de maltrato animal, según la documentación consultada por este diario. En su escrito, ARDE solicita al Ministerio Público que abra diligencias de investigación sobre los hechos e identifique tanto a la persona jurídica responsable de la explotación como a los operarios y al personal veterinario encargado de la supervisión sanitaria y el bienestar animal.

Asimismo, la asociación insta a la Fiscalía a valorar la posible existencia de delitos de maltrato animal y pide que se practique una inspección oficial in situ para verificar el estado sanitario y de bienestar de los visones. Este diario no ha podido comprobar si la Fiscalía Provincial de A Coruña ha registrado la denuncia presentada por la entidad animalista.

Montañas de excrementos acumulados bajo las jaulas, provocan posibles focos de infección y malos olores

Los animales sufren “dolor” y “estrés”

La denuncia ante la Fiscalía Provincial de A Coruña va acompañada de un informe pericial veterinario, al cual ha accedido este diario, en el que la veterinaria Alba N. P. hace una evaluación del bienestar animal y las condiciones higiénico-sanitarias en la explotación en la explotación de visón americano.

Asimismo, matiza que se trata de un análisis “sin inspección directa de la explotación ni exploración clínica individual de los animales”, ya que está basado “en el material audiovisual facilitado por terceros”, por lo que no es posible determinar “la prevalencia exacta de las lesiones ni su evolución individual”, si bien es posible “identificar patrones repetidos y consistentes”.

Sobre las instalaciones en las que conviven, la profesional observa que las jaulas individuales en las que viven los animales son “metálicas” y de “dimensiones reducidas”, cuyas estructuras poseen signos de corrosión avanzada, deterioro estructural visible y acumulación de restos orgánicos adheridos. Además, los suelos son de rejilla metálica y/o plástica. Existe una “ausencia frecuente de superficies de descanso diferenciadas del enrejado” y hay una “elevada densidad de jaulas en el interior de las naves”. Por tanto, la veterinaria considera que el estado de deterioro estructural observado “podría favorecer la aparición de lesiones traumáticas”, así como dificultar el mantenimiento de condiciones higiénico-sanitarias adecuadas y comprometer la comodidad y bienestar de los animales.

En cuanto a las condiciones higiénico-sanitarias de las instalaciones, la veterinaria destaca la “presencia abundante” de excrementos, restos de alimento, pelo y materia orgánica “acumulados sobre distintas superficies de contacto”. Asimismo, incide en la presencia de alimento depositado “sobre superficies aparentemente contaminadas”, así como aparente ausencia “de limpieza reciente en múltiples jaulas y estructuras”. Además, hay una “acumulación de estructuras metálicas deterioradas, material almacenado y objetos diversos en el interior de la explotación”. Según la profesional, estas condiciones sugieren posibles fallos en los protocolos de limpieza y desinfección, lo que podría aumentar el riesgo de infecciones y empeorar el estado sanitario general de la instalación.

Respecto a su estado de salud, se han observado numerosos visones con pérdida parcial o total de pelo en la cola. También presentan heridas abiertas (úlceras), formación de costras y signos compatibles con muerte de tejido en las extremidades. En algunos casos, se aprecia incluso una pérdida parcial de la estructura anatómica. Esto se puede deber a procesos de automutilación, infecciones secundarias y/o agresiones entre individuos, según interpreta. La veterinaria afirma que son lesiones “potencialmente asociadas a dolor y malestar significativo” y que las lesiones son compatibles con “evolución no aguda y posible ausencia de intervención temprana”.

Es decir, la profesional interpreta que las lesiones no parecen recientes ni de aparición repentina, sino que llevan tiempo desarrollándose y empeorando de forma progresiva. Además, sugiere que probablemente no se han tratado o atendido a tiempo, lo que habría permitido que evolucionaran hasta el estado actual.

Del mismo modo, señala que hay potencial riesgo de “progresión infecciosa y complicaciones sistémicas. Es decir, que existe la posibilidad de que la infección no se quede solo en la herida o en la zona afectada, sino que empeore con el tiempo. En ese caso, podría extenderse a otras partes del cuerpo y provocar problemas más graves que afecten al organismo en general, no solo a la lesión local.

Por otro lado, se observan visones con inflamación marcada; eritemas; presencia de material orgánico adherido y pérdida de integridad cutánea. La veterinaria interpreta que las lesiones observadas encajan con procesos de inflamación e infección que podrían haberse visto favorecidos por unas condiciones de higiene insuficientes en el entorno.

Animal con la cola herida y piel dañada por el estrés y los automordiscos

También hay animales con inflamación periocular (alrededor de los ojos), secreción, formación de costras y posible afectación ocular. Las lesiones observadas son compatibles con “procesos infecciosos, traumáticos o irritativos, sin que pueda evidenciarse en el material analizado la aplicación de medidas terapéuticas”, interpreta la profesional.

Las imágenes describen un patrón de animales con distintos niveles de evolución de enfermedad: algunos con lesiones recientes, otros con daños más antiguos y otros con afectaciones graves, lo que indica procesos que se han prolongado en el tiempo. El hecho de que coexistan estos distintos estadios en varios individuos sugiere una exposición continuada a las mismas causas o condiciones, y hace menos probable que se trate de episodios puntuales o aislados, según la veterinaria.

Sobre el comportamiento, se observan animales con movimientos repetitivos; hiperactividad e interacción reiterada con barrotes y estructuras de las jaulas. Estas conductas son compatibles con lo que se conoce como comportamientos estereotipados, que suelen aparecer en situaciones de estrés prolongado, frustración y falta de posibilidades para desarrollar conductas naturales propias de la especie.

Además, la veterinaria advierte que la presencia de animales en el interior de una macrogranja puede suponer un riesgo para la bioseguridad y el control sanitario. Este riesgo sería especialmente relevante en explotaciones de visones, una especie considerada vulnerable a distintos agentes zoonóticos de importancia epidemiológica. Es decir, capaces de transmitirse entre animales y humanos.

Deterioro de la salud animal

La profesional valora, tras inspeccionar el material audiovisual de casi tres horas, que las condiciones son compatibles con un deterioro del bienestar animal, asociado a “estrés crónico sostenido” en el tiempo, frustración de conductas naturales y “dolor físico” derivado de las lesiones observadas. Desde una perspectiva técnica, valora que la combinación de heridas, limitaciones del entorno y alteraciones del comportamiento sugieren un “deterioro significativo” de las condiciones de bienestar en las que se encuentran los animales dentro de la explotación.

En base a la literatura científica consultada por la veterinaria, afirma que la caudofagia (mordedura de la cola del animal a sí mismo o hacia otros) y otras lesiones en visones son indicadores relevantes de problemas de bienestar en la industria intensiva de producción de pieles.

En este sentido, distintos estudios señalan que la aparición de heridas o laceraciones, mordeduras, pérdida de tejido, necrosis, infecciones, inflamación o lesiones cutáneas en visones están asociadas a “situaciones de estrés crónico”, frustración en la conducta, así como a una reducción del bienestar. También se ha descrito que la restricción del entorno puede afectar negativamente a los animales al impedir la realización de comportamientos altamente motivados.

Un gato camina por las naves, aumentando el riesgo de contagio de virus entre los animales

Estos aspectos, incide la profesional, son especialmente relevantes en especies semiacuáticas como el visón americano, que tiene necesidades conductuales complejas y requiere de entornos enriquecidos que permitan la exploración y el movimiento. La presencia de lesiones en la piel y en la zona de los ojos en varios animales podría estar relacionada con posibles “deficiencias en las condiciones higiénico-sanitarias”, en el manejo de los animales y en el control sanitario de la explotación.

Por tanto, la veterinaria plantea una relación compatible entre el confinamiento y la falta de estímulos ambientales; el desarrollo de estrés crónico y la aparición de conductas anómalas, incluida la automutilación. Del mismo modo, las condiciones higiénico-sanitarias deficientes podrían incrementar el riesgo de infecciones y agravar las lesiones observadas en piel y ojos. En conjunto, las evidencias apuntan a que la restricción ambiental en esta especie puede comprometer de forma significativa su bienestar, al limitar comportamientos esenciales para su etología natural.

Riesgo de transmisión de virus

Las explotaciones de visones han sido objeto de atención epidemiológica en los últimos años por la susceptibilidad de esta especie a distintos agentes zoonóticos relevantes para la salud pública, desgrana el informe. La veterinaria apunta a que estos animales han mostrado ser altamente susceptibles a la infección por COVID-19, con “capacidad de transmisión entre individuos” y, en determinadas circunstancias, entre especies.

En este sentido, recuerda que en España se registraron brotes en granjas de visones durante la pandemia de COVID-19. Algunos estudios han señalado que estos animales pueden infectarse con facilidad y transmitir el virus de manera eficiente.

Por otro lado, en 2022 se detectó en Galicia un brote de gripe aviar en una explotación de visones. Fue un caso considerado relevante desde el punto de vista epidemiológico por la posible transmisión entre mamíferos dentro de la granja. Así, la presencia de animales ajenos a la explotación, junto con las condiciones higiénico-sanitarias descritas, podría “comprometer las medidas de bioseguridad necesarias en este tipo de instalaciones”. Estas circunstancias ambientales también podrían “favorecer la persistencia y transmisión de agentes infecciosos entre animales susceptibles”.

En conclusión, la profesional sostiene que las condiciones descritas, constituyen “indicadores objetivos” de deterioro del bienestar animal. Asimismo, la repetición de lesiones en múltiples individuos y en distintos momentos apunta a una “situación mantenida en el tiempo”, más que a hechos aislados. En conjunto, las condiciones observadas podrían “no ajustarse plenamente a los requisitos mínimos establecidos en la normativa vigente en materia de bienestar animal y bioseguridad”.

Visón con heridas graves e inflamación en los ojos por la falta de higiene y cuidados

Sin embargo, la veterinaria matiza que la confirmación definitiva de estas observaciones requeriría “inspección oficial in situ”. Finalmente, insiste en que las valoraciones recogidas en el informe “deben interpretarse dentro de las limitaciones inherentes al análisis indirecto mediante material audiovisual”, dado que no se trata de una inspección directa en la explotación.

La relación empresarial

La documentación comercial consultada por elDiario.es vincula la explotación investigada con Antonio Vigo Piel SL. En el caso de esta sociedad, consta un recibí de la empresa Técnicas de Nutrición SA por la entrega de 450 kilos de pienso de visón el 13 de abril de 2026. El cliente figura como Antonio Vigo, con domicilio a escasos kilómetros de la granja investigada. Según el buscador de explotaciones REGA de la Xunta de Galicia, este titular aparece asociado a una explotación en estado de alta, como ha comprobado este diario.

Asimismo, la sociedad Antonio Vigo Piel SL –dedicada a la cría de animales de peletería– figura con domicilio social en la calle Huertas 1 de A Coruña, en dependencias de una asesoría. Su administrador único es A. V. G., nombre coincidente con el que aparece en la documentación de suministro. De la documentación consultada se desprende que esta sociedad estaría vinculada a la explotación denunciada.

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