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Pisos de protección oficial en contenedores reciclados: la polémica idea de Palma que ya implantó Ada Colau

Una promoción de pisos sociales en contenedores de barco en Barcelona.

Esther Ballesteros

Mallorca —

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Mientras proliferan las caravanas en Palma ante los desorbitados precios de la vivienda, la ciudad se mira estos días en el espejo de Barcelona. La regidora de Modelo de Ciudad, Vivienda y Sostenibilidad, Neus Truyol, manifestó la semana pasada la posibilidad de crear nuevas viviendas públicas a partir de contenedores marítimos reciclados, una iniciativa que ya se ha impulsado en la ciudad condal. El objetivo, atajar el problema de emergencia habitacional que sufre la población, que desde hace años padece los efectos del déficit de vivienda asequible, la especulación inmobiliaria, la adquisición de inmuebles por parte de extranjeros con gran capacidad adquisitiva y, en consecuencia, el elevado coste de la compraventa y el alquiler y el desplazamiento de los propios residentes.

Se trata de una idea que, sin embargo, no ha tardado en levantar la polvareda dentro y fuera de la corporación municipal. Este martes, el alcalde de Palma, José Hila, ha asegurado que desde el Consistorio no se contempla habilitar contenedores como viviendas puesto que la idea no se ha planteado ni discutido en ningún momento en el seno del equipo de gobierno, a pesar de que la semana pasada Truyol aludía a esta propuesta como solución temporal para colectivos con particulares dificultades a la hora de acceder a una vivienda.

Como señaló Truyol en declaraciones a 'Els Dematins' de IB3 Televisió, el Ajuntament ya tiene identificados varios solares en Palma que podrían servir para un proyecto de estas características, una medida que calificó de “muy interesante” por encuadrarse dentro de los objetivos de la economía circular. Además, manifestó que la construcción, de carácter modular, “es más rápida que la tradicional” y también más económica, aunque precisó que habría que contemplar gastos como los relativos al aislamiento térmico y otras adaptaciones de los contenedores.

Truyol explicó, además, que estos contenedores podrían servir para hacer viviendas dotacionales para colectivos como jóvenes o personas mayores que viven solas, construyendo fincas con estancias privadas y espacios comunes compartidos, lo que valoró también como “una manera de crear comunidad”. La concejal subrayó, en esta línea, que la Ley de Vivienda estatal, con la que reclaman que se permita a los municipios regular los precios, “no llega”, por lo que consideró que el Ajuntament debe “actuar a nivel local” para “parar el golpe y la situación dramática que viven muchas familias”.

Vivienda con estándares de sostenibilidad

Sobre ello, la presidenta del Govern, Francina Armengol, eludió este lunes valorar la propuesta al admitir que no conoce los detalles de la misma, pero celebró que “al menos piensen en cómo mejorar uno de los principales problemas” que sufre la capital balear “frente a otros ayuntamientos que ni siquiera ceden suelo para políticas de vivienda”. La jefa del Ejecutivo autonómico aseveró, sin embargo, que la apuesta del Govern en materia de vivienda va por otro camino.

En este sentido, destacó el “compromiso” de Balears con las viviendas públicas en los últimos ocho años para construir vivienda protegida con estándares de sostenibilidad social y ambiental, que tiene en cuenta el impacto ecológico y que se basa en el kilómetro cero para que la construcción sea también un “sector tractor” de la economía, además de poner en valor las iniciativas de ejercicio del derecho de tanteo y retracto “para dar uso público a lo ya construido”.

Este martes, Hila salía al paso de las manifestaciones de Truyol y dejaba claro que el uso de contenedores marítimos es “solo una idea, no una propuesta del equipo de gobierno”, haciendo hincapié en que él prefiere apostar por “soluciones definitivas” en materia de vivienda: “Las inversiones en temas de vivienda deben ser definitivas, no temporales”. En cualquier caso, ha añadido que él no tiene “nada que rechazar” porque no se trata de una propuesta que se haya debatido en el equipo de gobierno.

El alcalde de Palma ha aprovechado para recordar las iniciativas en materia de vivienda en las que sí que están trabajando, como la cesión de solares al Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi) para construir 12 promociones de vivienda en las que tendrán cabida 357 hogares para que “357 personas de nuestra ciudad tengan acceso a vivir con un precio de alquiler asequible”.

Asimismo, ha destacado otras iniciativas que ha llevado a cabo su gobierno, como no permitir el alquiler turístico en pisos, una decisión que ha sido avalada por el Tribunal Supremo; o la modificación del Plan General para que los hoteles ya no puedan construirse en zonas de destinadas a vivienda, ni ocupen bloques de viviendas ni esos bloques se reconviertan en establecimientos turísticos.

Respecto al nuevo Plan General de la ciudad, ha remarcado que se ha trabajado para que el 47% del nuevo crecimiento vaya destinado a vivienda de protección oficial. Como ejemplo, Hila ha destacado Son Busquets, un espacio que albergará más de 800 viviendas publicas. También ha recordado su posición favorable respecto a regular el alquiler en las zonas tensionadas.

Los proyectos ejecutados en Barcelona

En Barcelona, el Ajuntament dio por finalizado, a finales de 2019, el primer edificio levantado con contenedores marítimos reciclados con el objetivo de destinarlo a vivienda social. El equipo de gobierno liderado por Ada Colau entregó las llaves de 12 nuevos pisos en la calle Nou de Sant Francesc, a pocos metros de la Rambla, a familias y ancianos en riesgo de pobreza. 

Mientras tanto, el Consistorio barcelonés terminó a finales de 2022 el segundo edificio de este tipo, ubicado en la plaza de las Glòries, tras la primera promoción en el barrio Gòtic. Se trata de 42 pisos en siete plantas -35 de ellos dobles y siete individuales- construidos en 26 semanas. La constructora realizó en fábrica los primeros acabados en los contenedores, de manera que las piezas llegaron a la edificación con los tabiques puestos, las ventanas y las instalaciones sanitarias y de suministros, como enchufes o interruptores, y, una vez colocados, se hicieron los últimos retoques de los interiores.

Tras la finalización de la primera de estas promociones, Colau defendió que estas edificaciones reducen un 58% los residuos generados en construcción, ya que priorizan el reciclaje y la economía circular, además de producir energía propia y tener certificación energética AA, por lo que el consumo es de cuatro a seis veces menor que el de una construcción convencional similar.

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