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El policía que reveló el amaño de exámenes que dio origen al caso Cursach se reafirma en su confesión

La Audiencia Provincial de Balears acoge el juicio por el presunto amaño de los exámenes de la Policía Local de Palma

Esther Ballesteros / Europa Press

Mallorca —

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El policía interino de Palma que confesó el presunto amaño del concurso convocado en 2012 para acceder a catorce plazas de oficial dentro de la Policía Local -hechos que desembocarían en el conocido como caso Cursach- se ha ratificado en su versión, recordando que llevó a un notario un correo con preguntas filtradas que el exdirector de Seguridad Ciudadana, Enrique Calvo, presuntamente le envió para que las remitiera a dos agentes que aspiraban a un ascenso.

La antigua cúpula de la Policía Local de Palma, que niega esta supuesta alteración de las pruebas, se sienta en el banquillo desde el pasado miércoles en la Audiencia Provincial de Balears. Se trata de la última causa que quedaba pendiente de ser juzgada en el marco de las macroinvestigaciones abiertas en su día para desentrañar supuestas prácticas corruptas dirigidas a proteger los intereses del magnate Bartolomé Cursach.

Lo que comenzó como una supuesta argucia para escalar de categoría acabó tomando la forma –según la tesis de los entonces investigadores, posteriormente desechada por completo– de una presunta estructura criminal dirigida a instrumentalizar las distintas unidades policiales y, con ello, aplacar, mediante extorsiones y amenazas, a cualquiera que pudiera hacer sombra en los negocios nocturnos de Cursach. El empresario fue finalmente resultó absuelto, junto a otros numerosos investigados, por falta de pruebas.

De los 36 investigados sobre quienes inicialmente se puso el foco por el presunto amaño, seis –cinco de ellos policías– están siendo enjuiciados: son el ex intendente jefe de la Policía Local Antoni Vera, el ex director general de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Palma Enrique Calvo, el ex comisario jefe Rafael Estarellas y tres agentes. A un cuarto policía, el que reveló la presunta manipulación de las pruebas, se le ha retirado la acusación.

El agente que confesó los hechos, Daniel Montesinos, ha declarado este viernes como testigo después de que en el primer día de sesiones la Fiscalía retirase la acusación contra él por vulneración de derechos fundamentales -durante la fase de instrucción, se le hizo declarar en varias ocasiones como testigo, con obligación de decir verdad, y como investigado-.

El policía ha relatado que, días antes de la prueba, se cruzó con el exdirector general Calvo en el cuartel de la Policía Local y éste le preguntó si tenía las direcciones de los aspirantes Tomás Mas y Santiago Adrover. Así, su superior le pidió como “favor” -no sonó a una “orden”, según el testigo- si podía reenviarles un correo. Montesinos ha precisado que estaba delante cuando Calvo hizo personalmente el envío. Por su parte, Calvo se desentendió este jueves de ese correo, reconociendo que no podía explicarlo pero sugiriendo que su dirección pudo ser suplantada gracias a una vulnerabilidad informática en el cuartel. El archivo contenía siete de las diez preguntas, las que habían elaborado el intendente, Antonio Vera, y el comisario Rafael Estarellas, también acusados.

Siguiendo con la versión de Montesinos, fue después cuando descubrió que en los archivos adjuntos constaban las preguntas, pero no dijo nada. “Lo que hice fue asustarme, no entendía por qué tenía que estar en esta historia”, ha expresado, añadiendo que le pareció “surrealista” la situación. Además ha recordado que como era interino no podía optar a la oposición. Pasaron unos meses hasta que el policía llevó el correo a un notario acompañado de otro agente. Montesinos ha asegurado que lo hizo por recomendación de un abogado, mientras que la Fiscalía sostiene que fue una medida de presión a los implicados.

De aquella visita al notario, cada uno de los policías salió con una copia del acta, pero no presentaron ninguna denuncia y acordaron mantenerlo en secreto, según Montesinos. El agente ha señalado que creían que si había algún tipo de delito, el notario “debería dar conocimiento de ello”: “Y ahí lo dejamos estar”.

Un año después, la Guardia Civil registraba el cuartel. A petición del exfiscal Miguel Ángel Subirán, el exjuez José Castro, quien se encontraba de guardia, autorizó la diligencia. Montesinos cree que su compañero reveló la existencia del acta a un subinspector cuando se vio presionado por una investigación por otro asunto. “Estuvo con él en el despacho una hora, salió llorando como un bebé y me dijo 'Lo siento, Dani', y ya nunca supe más”, ha recordado, explicando que desde entonces su compañero pidió un cambio de destino y dejaron de hablar.

El agente ha comentado que más tarde se dio cuenta de que más personas conocían la existencia del acta, presumiblemente porque su compañero “se había encargado de decirlo”: “Siempre me ocultó que había enseñado ese acta a otras personas”. Montesinos también ha declarado que en una de sus declaraciones judiciales, el exfiscal Subirán lo amenazó presionándole para que incriminara al concejal del PP Álvaro Gijón. “Me dijo: Si usted no dice lo que yo quiero oír, tendrá consecuencias, porque cuando yo muerdo, no suelto”, ha sentenciado.

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