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El Brexit animal: venir con mascota a España se complica para los turistas británicos

Entrar acompañado de una mascota a Reino Unido no es tarea fácil, pero venir a España con un Brexit radical lo va a ser menos

Si no se consensúa con los parlamentarios una salida ordenada, los residentes en el país necesitarán casi medio año de antelación para hacer un viaje con un animal

Microchip, vacunas, visto bueno veterinario... la lista de requisitos es larga

Entrar acompañado de una mascota a Reino Unido no es tarea fácil, pero salir lo va a ser menos.

Entrar acompañado de una mascota a Reino Unido no es tarea fácil, pero salir lo va a ser menos.

Si viajar con un animal de compañía a Reino Unido ya suponía una odisea antes del Brexit, cuando el país salga de la Unión Europea las vacaciones de los británicos deberán pasar a incluir presupuesto extra para guarderías: sacar un perro o un gato del territorio e introducirlo después podrá llegar a convertirse en un verdadero quebradero de cabeza y de monedero. Solo un Brexit suave con acuerdos podrá salvar a los miles de británicos que pasan largas temporadas fuera acompañados de sus mascotas, escapando del invierno en la mayoría de ocasiones, y de tener que planificar su viaje con casi medio año de antelación.

El verano mediterráneo es muy codiciado entre la sociedad británica, teniendo en cuenta que las temperaturas no son muy estivales en su país ni siquiera en pleno julio. En algunas zonas como la costa sudeste de España o las Islas Canarias, el invierno va incluido en la lista de deseos de largas estancias por su clima. Muchas personas cuentan hasta con una vivienda en estos puntos a la que aprovechan a mudarse en los meses más soleados. Para muchas de ellas, este es un paseo anual que ni siquiera hace falta marcarse en el calendario, por lo que los trámites a largo plazo no deberían causar demasiados estragos.

No obstante, planificar un viaje de una semana para la otra o hasta con un mes de diferencia sí que puede convertirse en un imposible. Si el Brexit llega a efectuarse sin acuerdo, el proceso para salir del país acompañado de su mascota después del 29 de marzo puede extenderse casi cinco meses.

Al dejar de formar parte de la UE, las cuarentenas por no contar con los requerimientos pertinentes pueden alargarse y las exigencias médicas se endurecen: se les deberá poner un microchip, vacunar contra la rabia (o poner un refuerzo en caso de que ya la tenga) y un veterinario deberá dar su visto bueno a un análisis de sangre a los 30 días. A partir de ahí, este estará listo para viajar… Tres meses después. Y la vía administrativa no es tampoco un camino de rosas.

Esta situación concreta afecta al resto de la ciudadanía europea: un turista griego, una empresaria alemana o un estudiante español que quieran pasar una temporada con su perro, su gato o su hurón (son los animales contemplados en la legislación) en Reino Unido deberán saber a conciencia el tiempo exacto que pasarán en el país. ¿Qué pasa si no es así? Que podrían verse "atrapados" en él durante los más de cuatro meses que lleva completar todo el proceso burocrático para sacar a su animal.

Quiero llevar a mi perro a Reino Unido

Actualmente, solo el coste del trámite logístico y administrativo para aterrizar en suelo británico con una mascota ya es exorbitante en comparación con el resto del territorio europeo. El billete para un perro, un gato o un hurón, su recepción en el aeropuerto y el paso por aduanas asciende hasta los 800 euros solo en España. En función del país de origen y de la hora de llegada del vuelo a uno de los aeropuertos autorizados, puede llegar a costar más de 1.000 euros.

La salida por vía aérea o marítima tendrá la misma dificultad burocrática si no hay Brexit con acuerdo.

La salida por vía aérea o marítima tendrá la misma dificultad burocrática si no hay Brexit con acuerdo.

Esta dificultad se complementa con el hecho de que las aerolíneas no tienen permitido llevar allí a los animales en sus aviones. En lo único que varía un trámite para volar con un perro de España a Alemania, por ejemplo, es en que debe haber un pasajero a su cargo. Si el animal pesa menos de ocho kilos, podrá viajar con su dueña en la cabina del avión, y si supera ese peso lo hará en la bodega. En el caso de Reino Unido, son empresas y agencias independientes las que se encargan de transportar a las mascotas como 'cargo'. Realizar la ruta por vía marítima conllevaría el mismo proceso con una retirada sin acuerdo.

Sin embargo, el trámite y los tratamientos médicos se pueden gestionar en un período de tiempo relativamente corto. Contratar a una agencia, conseguir un pasaporte europeo para el animal y aplicar las vacunas adecuadas y un tratamiento contra lombrices son pasos que pueden realizarse en menos de dos semanas para entrar. Salir no requiere de más requerimientos siempre y cuando los citados estén en orden. 

Las condiciones para introducir o sacar animales de un país de la Unión Europea varían entre sí porque son los propios Estados los que valoran la manera de mantener un ecosistema favorable; por ejemplo, para evitar que un perro que ha contraído un virus en el extranjero lo extienda en el territorio. Cada normativa se asienta sobre la regulación nacional en cuestiones de bioseguridad.

Sin acuerdo, marzo es una incógnita

El plan de contingencia del Gobierno británico pasa por acordar con la Comisión Europea un espacio para Reino Unido en las listas de terceros países que contempla la legislación actual. Esto evitaría que las barreras burocráticas que añadiría el Brexit sean tan duras y que el único añadido a la ya dificultosa travesía sea de carácter administrativo.

"Estamos en plenas negociaciones con la Comisión Europea para que permita al Reino Unido convertirse en un tercer país incluido en las listas cuando abandonemos la UE. Continuaremos presionando a la Comisión para que analice esta opción con nosotros", explica el Departamento para el Medio Ambiente, Alimentos y Asuntos Rurales del Gobierno en su página oficial, plagada de apartados que prometen iluminar al usuario en el mundo "después del Brexit".

Por el momento, ni siquiera las agencias que se encargan del transporte de los animales tienen claro cuál va a ser el método de actuación. Solo un Brexit definido tiene la respuesta a esta y otras cuestiones relacionadas con las aduanas y los espacios de mercado que compartirán UE y Reino Unido. Las fronteras y las barreras comerciales son factores que causan estragos en el acuerdo actual entre Bruselas y el Gobierno de Theresa May, que ha sobrevivido a duras penas a una moción de censura después de que el Parlamento tumbara ese documento.

Es por eso que, frente a una salida que se avecina turbulenta, el Gobierno británico avisa: señores pasajeros, vayan pidiendo cita a su veterinario.

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