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ENTREVISTA | Raquel Martí, UNRWA

“Israel está masacrando con munición real a población palestina desarmada”

"Como en Gaza no pueden ser operados porque requieren de cirugías muy complejas, se está teniendo que amputar a muchos de los heridos", denuncia la directora ejecutiva de la UNRWA en España. 

A su juicio, la comunidad internacional "debería obligar a Israel al levantamiento del bloqueo porque es una violación de los derechos humanos"

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Raquel Martí, en el centro, en un colegio palestino administrado por la UNRWA.

Raquel Martí, en el centro, en un colegio palestino administrado por la UNRWA.

Desde que el pasado 30 de marzo comenzaran en la franja de Gaza las protestas contra la instalación de la embajada estadounidense en Jerusalén, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) ha contabilizado 108 muertes, 58 solo este lunes. La agencia que en España dirige Raquel Martí ha alertado, además, de que los hospitales de la Franja de Gaza "tienen menos de una semana de reservas para continuar con sus operaciones".

¿Cuál es en este momento la situación por la que atraviesa la población de Gaza?

En el día de ayer [por el lunes] según el Ministerio de Salud de Gaza hubo 58 muertos, entre ellos seis menores. Esta noche, además, entre esos 58 ha habido un bebé de ocho meses que ha fallecido por inhalación de gases lacrimógenos. Es un balance altísimo de muertes, solo comparable a la ofensiva de 2014. Además, ayer hubo 2.700 heridos, de los cuales más de 200 son niños. También un paramédico murió ayer, hay 17 sanitarios y 12 periodistas heridos. Más de la mitad de los heridos tienen lesiones causadas por munición real y estas se han producido mayoritariamente en piernas y rodillas. Son heridas gravísimas. Los médicos hablan incluso de balas explosivas que están destrozando huesos y ligamentos. Como en Gaza no pueden ser operados porque requieren de cirugías muy complejas, se está teniendo que amputar a muchos de los heridos. Hay bastantes jóvenes y niños que desgraciadamente han tenido que ser amputados.

¿De qué manera afecta a la población palestina la inauguración de una embajada estadounidense en Jerusalén? 

Es una forma más de decirles que la comunidad internacional no está haciendo nada por reconocer sus derechos y por protegerles. Y que, además, no está haciendo nada por solucionar el conflicto que dura ya más de 50 años. La comunidad internacional ha fracasado una y otra vez en darles una solución. El llevar la embajada a Jerusalén es meramente simbólico. Realmente no cambia nada para la población que vive en Jerusalén porque Israel ya considera que Jerusalén está anexionada aunque nosotros –la ONU– consideramos que está ocupada. Esto significa que los árabes o palestinos de Jerusalén son ciudadanos de segunda, han perdido su residencia y han pasado a ser extranjeros. Significa que tienen muchos menos servicios que la población israelí, que pagan muchos más impuestos pero no reciben contraprestaciones, que tienen problemas para acceder a la educación, no se les permite construir… Su situación no va a cambiar, va a ser la misma, pero es un hecho muy simbólico que hayan perdido el respaldo de EEUU y que este país ha decidido reconocer a Jerusalén como capital de Israel y de esta manera romper cualquier proceso de paz. 

A la hora de utilizar su artillería Israel argumenta que a raíz de la inauguración de esta embajada ha habido protestas violentas por parte de los palestinos en Gaza. ¿Es así?

Bueno, depende de lo que llamamos violento. Si violento es ir con un tirachinas y lanzar piedras contra tanques israelíes y soldados absolutamente armados, entonces sí estamos hablando de violencia. Si quemar ruedas en la frontera para evitar que los francotiradores puedan acertar en sus tiros y matar a población que se está manifestando en la frontera es violencia… Realmente lo que se ve en las imágenes que están sacando todos los medios de comunicación es población pacífica que se está manifestando en la frontera. Sí se ven jóvenes con tirachinas o quemando neumáticos. Pero no hay datos de que se haya producido ningún incidente violento en la frontera. Es población desarmada a la que se está masacrando con munición real. 

¿Cuáles son las necesidades más urgentes de esta población gazatí?

Ahora mismo los hospitales están pidiendo que se abra la frontera egipcia para poder evacuar a aquellos heridos que necesitan cirugías y no pueden ser operados dentro de Gaza. Están pidiendo también esa apertura para poder introducir medicamentos porque no hay suministros médicos dentro de la franja de Gaza. Más del 60% de los medicamentos están fuera de stock. Con el número tan elevado de heridos que ha habido en estos días realmente se han quedado sin medicinas. Por otro lado es esencial el tema psicológico. La población de Gaza está absolutamente traumatizada por la situación, sobre todo en el caso de los niños. Están viendo cómo sus padres o hermanos están siendo masacrados y constantemente reviven lo que vivieron en 2014. Necesitan tratamiento psicológico y alimentos. Durante las manifestaciones los palestinos han quemado Kerem Shalom, que es uno de los pasos fronterizas. La ONU ha alertado de que como no se abra en un mes se van a quedar sin alimentos en la franja de Gaza y en siete días se van a quedar sin productos lácteos. 

¿Cuál está siendo el papel de la Unión Europea ante esta crisis? 

La UE sí que ha protestado por ese traslado de la embajada. Desde luego no están de acuerdo. Y sí que esta mañana estamos viendo comunicados condenando el uso desproporcionado de la fuerza sobre la población de Gaza. Creo que también ha habido un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Pero ante la situación que vive Gaza, ¿se debería hacer algo más que condenar?

Se debería obligar a Israel al levantamiento del bloqueo porque es una violación de los derechos humanos y contraviene las convenciones de Ginebra. Es un castigo colectivo. Israel lo utiliza alegando razones de seguridad y alegando que lo hace porque gobierna Hamás. Pero esto aplicado a la totalidad de una población es un castigo colectivo y es ilegal. Lo que le pedimos a la comunidad internacional es que obligue a Israel a cumplir la legislación internacional en materia de derechos humanos.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? 

Para entender esta situación habría que entender el contexto en el que se encuentra Gaza. Es un enclave de 365 kilómetros cuadrados en el que viven dos millones de personas. Tiene uno de los índices de densidad de población más grande del mundo, son aproximadamente 5.000 personas por kilómetro cuadrado. Estos dos millones de personas llevan desde hace más de 11 años bloqueados, no pueden salir de Gaza. Y están bloqueados por el ejército israelí que no les permite entrar ni salir. Israel lleva sometiendo este férreo bloqueo desde hace 11 años en el que, además, no permite entrar ni salir mercancías. Esto llevó a que a nivel económico Gaza colapsara, porque no podía vender sus productos manufacturados o agrícolas fuera. Pero Israel tampoco permite que entren los productos necesarios para las fábricas o los materiales agrícolas para seguir cultivando la tierra. Cada tres años ha habido ofensivas militares israelíes en las cuales no solamente ha matado a un número elevadísimo de personas –en la última, en 2014, a más de 2.000 personas– sino que además ha destruido toda la infraestructura de Gaza. En esa ofensiva de 2014 hubo más de 140.000 viviendas destruidas o dañadas por la ofensiva. Y, además, destruyeron escuelas, hospitales, clínicas, establecimientos, comercios… Es una zona en la que la población está acostumbrada a la violencia. De hecho, ahora mismo viven esperando cuándo va a llegar la próxima ofensiva militar. Tienen la sensación de que no hay futuro ni salida y de que en cualquier momento va a haber otra guerra. Además, en estas ofensivas se ha ido deteriorando toda la infraestructura de Gaza y por culpa del bloque no se ha podido introducir material para reparar o reconstruir. Esto ha hecho que por ejemplo no se reciclen las aguas residuales desde 2009. Todas se vierten al mediterráneo sin tratar. Son 90.000 metros cúbicos diarios de aguas residuales que se vierten en la costa de Gaza. Una playa que es el único espacio recreativo que tiene la población, con lo cual en el verano van allí y el agua está llena de residuos, de bacterias y hay muchísimas enfermedades que se están transmitiendo a través del agua. En el verano las diarreas en menores de 5 años se disparan una barbaridad. Además, no hay agua potable en todo Gaza. El acuífero está contaminado, con lo cual o tienes dinero para comprar agua embotellada o bebes agua contaminada. Además no hay electricidad. Israel controla el combustible que entra para la central eléctrica de Gaza, y hay aproximadamente cuatro horas diarias de luz. Los hospitales están sin electricidad. Es una población cuya mitad, 1.200.000, son refugiados de Palestina. 

¿Qué están haciendo desde la agencia para ayudar a la población palestina? 

UNRWA alimenta a un millón de personas dentro de la franja de Gaza. Si no lo hiciera la mitad de la población no tendría acceso a la alimentación. Además, tenemos clínicas de salud en las que estos días hemos estado atendiendo a heridos. Tenemos también 240 escuelas en las que estamos haciendo apoyo psicosocial porque tenemos una población infantil absolutamente traumatizada. De hecho, muchos de los niños muertos y heridos son alumnos de nuestras escuelas. Imagínese lo que supone llegar a clase y encontrarse con que un compañero no está porque bien le han amputado una pierna o bien ha fallecido. Estos niños requieren de mucho apoyo psicológico y es lo que nosotros estamos dando. También tenemos microcréditos, trabajo temporal para la población desempleada y trabajamos con la mujer y la protección de sus derechos.

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