Los equipos europeos no usarán el brazalete con la bandera LGTBI tras la amenaza de sanciones de la FIFA

El capitán de la selección alemana de fútbol, Manuel Neuer, con el brazalete de capitán con la inscripción "One Love" durante un partido amistoso en Omán, en noviembre.

elDiario.es


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Los capitanes de las selecciones de Bélgica, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Suiza, Inglaterra y Gales no llevarán finalmente el brazalete con la bandera LGTBI durante los partidos del Mundial de Qatar, según han informado este lunes las siete federaciones de fútbol en un comunicado conjunto. Los combinados nacionales han tomado esta decisión después de que la FIFA anunciara que los jugadores que luzcan el brazalete One Love podrán recibir una tarjeta amarilla.

Qué podrán y qué no podrán hacer aficionados y jugadores en el Mundial de Qatar

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Algunos jugadores como el capitán inglés Harry Kane habían anunciado su intención de llevar en el hombro un brazalete con la insignia arcoiris en señal de protesta por la persecución que el emirato ejerce contra las personas no heterosexuales. “Como federaciones nacionales, no podemos poner a nuestros jugadores en una posición en la que puedan enfrentarse a sanciones deportivas, incluidas las reservas”, dice el comunicado conjunto de las federaciones.

Los jugadores, según han indicado, estaban “preparados para pagar multas que normalmente se aplicarían a los incumplimientos de las regulaciones de los kits”. Otra cosa distinta, entienden, es una sanción deportiva que puede poner en peligro el desempeño de los equipos en el torneo. Una tarjeta amarilla por lucir el brazalete pondría “jugadores en una situación en la que puedan ser sancionados o incluso obligados a abandonar el partido”.

En el fútbol, una tarjeta amarilla supone una sanción media (previa a la tarjeta roja), y la acumulación de dos tarjetas de ese color implica la expulsión del jugador del partido y la prohibición de participar al menos en el siguiente encuentro.

Las federaciones han afirmado estar “frustradas” por la decisión de la entidad organizadora del torneo, y han calificado la situación como un evento “sin precedentes”. “Escribimos a la FIFA en septiembre informándoles de nuestro deseo de llevar el brazalete One Love para apoyar activamente la inclusión en el fútbol, y no tuvimos respuesta. Nuestros jugadores y entrenadores están decepcionados”, han denunciado.

La FIFA ha argumentado su decisión sobre los brazaletes One Love apoyándose en el artículo 13.8.1 del Reglamento de Equipamiento de la federación que establece que: “En las competiciones finales de la FIFA, el capitán de cada equipo deberá llevar el brazalete de capitán proporcionado por la FIFA”. Sin embargo, esta no hizo alusión a dicho artículo cuando los equipos le plantearon el uso del brazalete en septiembre.

El comunicado de la FIFA llega apenas un día después de que el presidente de la asociación, Gianni Infantino, acusase en una rueda de prensa a los países occidentales por su “doble moral” respecto al país anfitrión, una dictadura que se rige por una interpretación muy dura de la ley islámica que discrimina a las mujeres y castiga las relaciones entre personas del mismo sexo. “Me siento catarí, me siento árabe, me siento africano, gay, discapacitado, trabajador migrante”, dijo para responder a las numerosas críticas contra la decisión de que un torneo de esta envergadura se desarrolle en un país que no cumple mínimos estándares democráticos. 

La Asociación de Aficionados del Fútbol inglesa - la FSA por sus siglas en inglés-dijo en un comunicado que se sentían “completamente traicionados” por la FIFA debido a la decisión. “Hoy nos sentimos despreciados por una organización que ha mostrado sus verdaderos valores sacando tarjeta amarilla a los jugadores y tarjeta roja a la tolerancia”.

El comunicado también dice que “nunca más una Copa del Mundo debe repartirse únicamente en función del dinero y las infraestructuras”, y que “ningún país que se quede corto en derechos LGBTI, en derechos de las mujeres, en derechos de los trabajadores o en cualquier otro derecho humano universal debería tener el honor de organizar un Mundial”.

La vida en el emirato está ordenada por una legislación que castiga con penas de cárcel de hasta diez años las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. El código penal vigente prevé además penas de entre uno y tres años de prisión para quienes “instiguen” o “persuadan” a otras personas a cometer actos de “sodomía o inmoralidad”. Las penas son aún más duras para los musulmanes, que pueden ser sentenciados a muerte simplemente por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio; y mucho peores para las mujeres en particular, que incluso aunque denuncien haber sido violadas pueden ser juzgadas por sexo consentido fuera del matrimonio.

En protesta por esta situación, el capitán de Inglaterra aseguró hace un mes que vestiría el brazalete arcoíris. “Llevar el brazalete en nombre de nuestros equipos enviará un mensaje claro cuando todo el mundo esté mirándonos”, dijo para pedir al resto de capitanes que hiciesen lo mismo para enviar un mensaje de unidad al respecto.

Boicot al himno de Irán

Durante el partido Irán contra Inglaterra, los jugadores iraníes han boicoteado su propio himno, quedándose en silencio mientras se escuchaban fuertes silbidos de los aficionados. Estas acciones son actos de apoyo a las manifestaciones contra el Gobierno de Irán tras la muerte bajo custodia policial de la mujer kurda Mahsa Amini. Durante la escucha de himnos, los jugadores ingleses también mostraron su apoyo a las protestas hincando una rodilla en el suelo.

Estos actos protesta no son los primeros que realiza la selección de fútbol iraní. El pasado mes de septiembre durante el partido de Irán contra Senegal, los jugadores mostraron su apoyo a las manifestaciones vistiendo chaquetas negras que tapaban el escudo del país mientras sonaba el himno.

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