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Coronavirus
Los gobiernos de la UE compiten ahora entre sí por las vacunas contra la COVID-19

De izquierda a derecha: Krišjānis Karins, primer Ministro de Letonia; Janez Jansa, primer ministro esloveno; Sebastian Kurz, el canciller de Austria; Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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La gracia del sistema acordado por los 27 era que no hubiera una pelea entre los 27. Que no hubiera juegos del hambre con las vacunas. Pero la pelea ya se está desatando ante los problemas de AstraZeneca, la gravedad de la crisis económica y sanitaria y las dificultades para vacunar al ritmo de países como Reino Unido o Estados Unidos. Y, precisamente, quienes están desatando la pelea son aquellos que en su momento se saltaron el elemento clave de la compra colectiva por parte de la Comisión Europea y los Estados miembros: la equidad a través del prorrateo de dosis en función de la población de cada país.

Porque hubo quienes, como Austria que, cuando ni siquiera había vacunas ni se sabía cuál llegaría antes o sería mejor distribuida, desdeñaron parte de lo que les tocaba de Pfizer-BioNTech porque se les antojaba cara y complicada logísticamente, y se centraron en otras, como la de AstraZeneca, que era más barata y de una tecnología menos compleja, o la de Janssen, que sólo requería un pinchazo. Pero la primera está siendo un fiasco por sus problemas de distribución dentro de la UE y la segunda no se espera que llegue hasta avanzado el mes de abril.

Sandra Gallina, jefa negociadora de vacunas de la Comisión Europea y directora del centro de enfermedades (ECDC), ha explicado este martes ante la comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo que se necesitarán “255 millones de dosis para garantizar que el 70% de los mayores de 18 años estén vacunados para el verano”, una cifra que le resulta “alcanzable, pero requiere vigilancia, dado el desempeño hasta la fecha de AstraZeneca”. De hecho, los cálculos de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuadrarían con los objetivos si todo fuera como se prevé sobre el papel. Así, la UE espera 360 millones de vacunas para el segundo trimestre de 2021: Pfizer, 200 millones; Janssen, 55 millones; AstraZeneca, 70 millones (en lugar de los 180 acordados); Moderna, 35 millones.

Gallina ha recordado que AstraZeneca debía entregar 400 millones de dosis en total, con 300 millones entre el primer y el segundo trimestre de 2021 y arrancando desde diciembre. Sin embargo, ha afirmado que la autorización de la EMA se retrasó hasta finales de enero porque el fabricante “o no proporcionaba los datos a tiempo, o no proporcionaba las cantidades suficientes de datos”.

Según la directora del ECDC, Bruselas usará “todas las herramientas” a su disposición en la negociación con el laboratorio: “Tenemos una notificación formal a la empresa, el objetivo acordado con los Estados miembros es conseguir más dosis de AstraZeneca”. De momento, hay confirmadas 30 millones de dosis para el primer trimestre y 70 para el segundo. Una tercera parte de lo previsto.

Cuando los Estados querían menos dosis

“El año pasado, la Comisión Europea cerró acuerdos de compra anticipada con seis empresas farmacéuticas para comprar dosis de vacunas que aún no existían”, ha explicado Gallina: “Para cerrar el contrato, las farmacéuticas necesitaban un compromiso de una cierta cantidad de dosis, es decir, un incentivo para investigar y producir unas 300 millones de dosis, por ejemplo. Sin embargo, como negociadora, la Comisión Europea necesitaba asegurarse de que los Estados miembros compraran las dosis”.

Gallina ha recordado que los Estados miembros tuvieron que decidir si permanecer dentro o fuera del programa, si podían permanecer únicamente sobre la base de una distribución prorrateada. ¿Tenían que mantener todas las dosis en función de la población? ¿O podrían permanecer en el programa y recibir menos dosis de las prorrateadas? Gallina ha dicho que la tendencia el año pasado entre los Estados miembros fue “tener menos dosis que las previstas en el prorrateo porque estaban comprometiendo dinero para vacunas que aún no existían”.

Finalmente, lo que se acordó es que otros Estados miembros podrían hacerse cargo de las dosis extra de aquellos que estaban quedándose con menos dosis de lo asignado en el prorrateo: es decir, algunos Estados miembros se comprometieron a pagar más para recoger dosis adicionales de vacunas que aún no existían y que otros Estados, como Austria, desdeñaban.

Como ha recordado Gallina, sin algunos países que pagaron más dosis, algunos contratos con empresas farmacéuticas no se habrían podido cerrar. “No fue fácil colocar estas dosis, porque estas vacunas no existían”, ha dicho Gallina. “No fue fácil para algunos Estados comprar dosis que no existían. Pero estamos muy agradecidos a los países que compraron esas dosis porque permitieron que se cerraran los contratos”. Eso ha permitido que haya cuatro vacunas aprobadas en la UE: AstraZeneca, Moderna, Pfizer y Janssen.

Eso sí, ningún Estado de los que compró más está ganando dinero con la reventa: cuando un país renuncia a un porcentaje de las dosis asignadas y se las entrega a otro, transfiere la obligación de pago. Francia, Alemania, los Países Bajos y Dinamarca confirmaron al New York Times haber adquirido dosis por encima de sus cuotas prorrateadas asignadas a través de este sistema. Pero eso no significa que haya habido nada de lo que denuncia el canciller austriaco, Sebastian Kurz, en relación a corrupción u opacidad.

La lista de países que han renunciado a dosis no se ha hecho pública, pero, por lo que ha dicho Gallina, es larga, y puede incluir a países que están presionando con Austria para cambiar el sistema de distribución y pedir más dosis de las adelantadas por Pfizer de la segunda mitad del año a la primera: Bulgaria, Croacia, Letonia, República Checa y Eslovenia.

Pero la Comisión Europea acordó con Pfizer adelantar el suministro de 10 millones de dosis del tercer al segundo trimestre para “zonas en dificultad”, mientras que Austria y otros países piden otro tipo de redistribución con la amenaza de un veto si se les excluye de la distribución de las dosis extra de Pfizer.

Control a las exportaciones

En relación con el mecanismo que discutirán este jueves y viernes los jefes de Estado y de Gobierno para ampliar los controles a las exportaciones propuesto por la Comisión Europea, Gallina ha afirmado que “el seguimiento de las exportaciones se compone de dos partes: los Estados miembros toman una decisión sobre una suspensión o no, y la Comisión Europea apoya o rechaza la decisión, es decir, no solo le corresponde a la Comisión”. En efecto, cuando se bloqueó el envío de 250.000 dosis a Australia, fue el Gobierno italiano el que tomó la iniciativa, ratificada por Bruselas.

“La situación epidemiológica está empeorando”, ha reconocido recientemente la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la presentación de la propuesta del certificado de vacunación este miércoles en Bruselas. Y los objetivos de vacunación dependen de los datos de AstraZeneca, que a su vez están en el aire por varios factores. Uno es que se superen las evaluaciones científicas sobre los casos de trombos, que presentará este jueves la Agencia Europea de Medicamentos. Y el otro, las restricciones a las exportaciones de vacunas de AstraZeneca desde Reino Unido y EEUU.

“Desde principios de febrero, hemos recibido cientos de solicitudes de exportación, de las cuales todas menos una han sido autorizadas [la partida de 250.000 dosis de Italia a Australia]. En ese tiempo, se han exportado 41 millones de dosis a 33 países, incluido Reino Unido. Pero los caminos tienen dos direcciones. Por eso debemos asegurar la reciprocidad y la proporcionalidad. Si esta situación no cambia, reflexionaremos sobre las exportaciones a países productores de vacunas”, ha dicho Von der Leyen. 

Es decir, la presidenta de la Comisión Europea ha lanzado la amenaza de prohibir la exportación de vacunas a países productores que tienen prohibiciones o una tasa de vacunación más alta, como Reino Unido.

Estados Unidos también produce y tampoco deja salir las dosis de AstraZeneca, con lo que también está en la diana de Bruselas, si bien de otra manera: “Con EEUU la reciprocidad se da porque no hay exportaciones de vacunas de EEUU a la UE pero tampoco al revés. Y hay un flujo continuo de productos y materias primas”.

El regulador estadounidense todavía no ha aprobado el uso de AstraZeneca, que está a punto de solicitar la autorización de emergencia después de haber hecho un ensayo clínico específico en Estados Unidos. Pero la Administración Biden tiene ahora su propia disputa con la farmacéutica anglo-sueca. Este lunes AstraZeneca anunció que, según los datos del ensayo, su vacuna tenía de media un 79% de eficacia contra la COVID-19, pero horas después el instituto nacional de alergias y enfermedades infecciosas que dirige Anthony Fauci se quejó en una carta pública de que los datos sobre la eficacia eran “incompletos” y “anticuados”. AstraZeneca se comprometió este martes a publicar una actualización en un máximo de 48 horas. En la carta, el panel de expertos del instituto público de EEUU señala que los últimos datos de febrero y marzo mostraban una eficacia entre el 69 y el 74%.

En el caso británico, AstraZeneca alega que existe una cláusula de “Inglaterra primero” en los contratos, por lo que en puridad no habría un veto a las exportaciones como defiende Downing Street.

La tensión está creciendo en las últimas horas, pero también las negociaciones para encontrar una salida, al tiempo que, según fuentes comunitarias, Países Bajos también podría llegar a bloquear envíos si el Reino Unido no accede a compartir vacunas de una planta que está a punto de arrancar con la vacuna de AstraZeneca. “Los británicos insisten en que la planta de Halix en los Países Bajos debe entregarles lo producido allí”, ha dicho un funcionario de la UE a Reuters. La planta con sede en Leiden, dirigida por el subcontratista Halix, figura como proveedor de vacunas tanto en los contratos que AstraZeneca ha firmado con Reino Unido como con la Unión Europea.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha hablado este martes del conflicto: “Apoyo a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Tenemos un problema con AstraZeneca”. Bruselas ha acusado a Londres de aplicar una prohibición de facto a las exportaciones. Reino Unido, a su vez, ha expresado su alarma por la amenaza de la UE de bloquear los suministros de AstraZeneca que abandonan el continente. Merkel ha dicho que tanto ella como el presidente francés, Emmanuel Macron, habían hablado con Johnson sobre un asunto que abordarán los líderes de la UE en la cumbre por videoconferencia de este jueves y viernes.

El aterrizaje de la Sputnik V

La directora de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), Emer Cooke, ha comparecido este martes ante la comisión de Sanidad del Parlamento Europeo al tiempo que Gallina estaba en la de Control Presupuestario. Cooke, en este caso, ha dado algún dato nuevo sobre la vacuna rusa: “Estamos analizando la vacuna Sputnik V, hemos estado en conversaciones con la empresa, los representantes del fondo que ha desarrollado la vacuna, hemos aceptado una revisión continua de la Sputnik y estamos en proceso de evaluación y de poner en marcha las inspecciones. Esperamos que sea una vacuna valiosa para añadir a las vacunas que están disponibles en la UE y que obtenga una autorización en Europa con los mismos estándares de seguridad, calidad y eficacia que aplicamos para cada vacuna”.

“Trabajamos lo más rápido que podemos”, ha dicho Cooke, “pero tenemos que garantizar que basamos nuestras conclusiones en pruebas científicas. Colaboramos constantemente con empresas con vistas a recabar datos adicionales. Tenemos ahora tres: Sputnik V, Novavax y Curevac. El hecho de que sigan en proceso de examen significa que no estamos aún en una posición de definir fechas concretas y no tenemos un calendario para la aprobación. En algunos casos no se han completado los ensayos y en otros casos no está disponible aún la información sobre la producción”.

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