La televisión india quiere ir a la guerra con Pakistán

Michael Safi

Nueva Delhi —

A finales de septiembre, el estudio de India Today, un canal de noticias 24 horas instalado a las afueras de Nueva Deli, sufrió una rápida transformación.

Una maqueta del subcontinente indio ocupaba el centro del plató; se colocaron cuidadosamente soldados de juguete paquistaníes e indios sobre una zona identificada como Cachemira. Los presentadores de televisión, uno de ellos con un chaleco militar, vigilaba la mesa sosteniendo palos de croupier, listo para planear las maniobras. Un rótulo en lo alto de la pantalla mientras la escena se retransmitía rezaba: “Directo: Sala de Guerra de India Today”.

Menos sobreactuada, pero también inquietante, fue la reciente decisión de NDTV, uno de los canales de noticias con más credibilidad del país, de descartar una entrevista grabada con un alto dirigente del Partido del Congreso, en la cual el entrevistado criticó que el Gobierno presumiese de los recientes “ataques quirúrgicos” que India dice haber lanzado contra combatientes en Cachemira.

Según un correo electrónico filtrado, la directora editorial de NDTV, Sonia Singh, explicó que la entrevista “ponía en riesgo la seguridad para obtener ventajas políticas”. “Nuestro Ejército no puede ser puesto en duda, cuestionado o utilizado con fines políticos”, escribió a los periodistas del canal.

A diferencia de lo ocurrido en 1999 (la última vez que India y Pakistán entraron en guerra), esta reciente escalada de las tensiones entre ambos está siendo transmitida a los hogares indios a través de decenas de canales de noticias 24 horas, la mayoría de apenas de una década de antigüedad.

En otras historias de los medios, el estilo es explosivo e imponente (con rótulos como Noticias de Última Hora, Grandes Noticias de Última Hora, Noticias de Última Hora de Código Rojo). Pero el entusiasmo de muchas cadenas por adoptar una postura de guerra en las últimas semanas ha desencadenado una reflexión entre algunos periodistas indios sobre la dirección de un mercado televisivo que crece rápido, pero que aún es relativamente joven.

“Los periodistas se han terminado considerando guerreros”, afirma Prashant Jha, un periodista y escritor.

Más opinión que información

El hombre al que se atribuye a menudo el haber llevado a la India lo que se ha llamado 'estilo Fox News' es Arnab Goswami, un licenciado en Oxford con gafas cuyo programa de debate, The Newshour, es a menudo satirizado, pero que cuenta con la mayor audiencia de habla inglesa del país.

Recientemente, Goswami arrancó uno de sus programas declarando: “Pakistán no aprenderá la lección hasta que les golpeemos hasta la sumisión”, promoviendo el hashtag #ActAgainstPak. Jha señala que el periodista de 43 años, a quien el Gobierno puso escolta tras recibir amenazas de grupos terroristas, es parte de un grupo más amplio de presentadores de televisión que prefieren opiniones contundentes a las noticias.

 

“La diferencia entre información y opinión se ha hecho completamente borrosa”, apunta Jha. “La idea de la noticia en televisión ha prácticamente desaparecido y ha sido sustituida por debates en el plató, donde habitualmente se adopta una línea todavía más belicista que la del Gobierno”, añade.

Un debate sobre un asunto como Cachemira no solo tiene más audiencia que una información sobre el terreno, sino que también es más barato. “La mayoría de los canales no van bien económicamente”, indica Jha. “Hay muy pocas cadenas que hacen dinero en India”, añade.

Algunas de los que hacen dinero, especialmente en Punjab y los estados del sur, son propiedad de políticos y empresarios y sirven como una extensión de su imperio, según los grupos que los analizan.

N. Bhaskara Rao, un analista de medios, culpa de toda esta grandilocuencia a la presión que supone llenar un espacio de 24 horas de emisión en un mercado abarrotado. “Quizá funciona en Reino Unido y Estados Unidos, pero en India es insostenible”, señala. “Así que se inventa, se exagera, se grita, se dramatiza y se repite”, añade.

En las cadenas de lenguaje hindi, cuyos índices son más de 50 veces superiores a las de lengua inglesa, las dinámicas son, en su mayoría, las mismas.

Absorbidos por la guerra

De acuerdo con análisis producidos por CMS Media Labs para The Guardian, entre cuatro cadenas de noticias hindi, la cobertura de los ataques del Ejército indio en la zona de Cachemira controlada por Pakistán ocuparon entre el 49% y el 70% del horario de máxima audiencia entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre.

Gupta, un antiguo redactor del periódico Indian Express, ve en el camino a la guerra adoptado por los medios algo del estado del discurso político en India: más estridente y más sesgado que en el pasado.

“Hoy, los medios están divididos en dos: la sección dominante, que quiere entrar en guerra cada minuto y hace grandes declaraciones en nombre del Gobierno o las Fuerzas Armadas, las cuales avergüenzan a los soldados profesionales”, señala. “Por otro lado, están aquellos a los que no les gusta el gobierno, no les gusta [el primer ministro Narendra] Modi y que instintivamente no creerán nada de lo que dicen”.

Las redes sociales, muy populares en India, pero tan combativas como en cualquier otro lado, también han reducido el espacio a los matices. “Estos días es mucho más fácil que todo sea blanco o negro”, asegura Gupta.

Aun así, si se deja a un lado la televisión, puede haber motivo para el optimismo, indica Jha. “Si te alejas y observas al conjunto de los medios indios, verás que hay diferentes transiciones en marcha”, explica.

Los medios digitales están proliferando y, aunque siguen luchando por ganar dinero, las contranarrativas a aquellas impulsadas por los canales de televisión son fácilmente accesibles con un teléfono móvil. “Los medios de comunicación son ahora más grandes, más diversos, más plurales y están más conectados al lector, lo que los hace más responsables”, dice.

Gupta añade que las reglas básicas siguen siendo las mismas. La credibilidad importa y se gana con cuidado y con tiempo: “Es como un partido completo de cricket, y no una versión abreviada del mismo”, señala.