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La leyenda del Urbión: el montañero logroñés afincado en Villoslada de Cameros que ha coronado 100 veces ese pico

Joaquín Gómara, ascensión número cien al Pico de Urbión

Laura Olave Lozano

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“Varias veces nominado a riojano con mejor trayectoria deportiva con cimas míticas como Aconcagua, Mont Blanc, Elbrus, Kilimanjaro, Fuji y expediciones de montaña por más de treinta países. Es la carta de presentación de Joaquín Gómara, un montañero logroñés afincado en Villoslada que también ha coronado el Pico de Urbión hasta en cien ocasiones. Durante 39 años y once meses y por todas sus vertientes, todas diferentes; Duruelo con Castroviejo y el nacimiento del Duero; Covaleda y el bosque de los abuelos gigantes; Vinuesa y la Laguna Negra; Viniegra y los tejos centenario. Ascensiones que ha realizado en soledad y también en compañía como la última, la número cien. En mayo y junto a amigos montañeros holló, por centésima vez, los 2.228 metros de esta montaña en la frontera entre La Rioja y Soria, su gran amor platónico”.

Esta breve reseña de sus amistades ha servido de excusa para mantener una conversación con Gómara, un día concreto y a una hora concreta porque vive sin internet. “Tengo un teléfono de teclas y estoy conectado a la corriente así que no sé lo que puede durar”, advierte antes de la entrevista.

Pico Musala (2.925 m) techo de Bulgaria y la península balcánica.Junio de 2016.

Se considera un autodidacta y está convencido de que “si el montañismo no existiera, lo habría inventado yo”. Con 19 años coronó por primera vez el Pico de Urbión, este mes de junio cumple 59: “Soy un romántico y me conmueve la belleza de la naturaleza”. Y así, ha recorrido el mundo gracias a la montaña. Dos veces en las Montañas Rocosas, tres en Los Andes, una en el Himalaya, Nueva Zelanda, Islandia, Japón, el Kilimanjaro en África, cinco veces en Los Alpes, Escandinavia, el Cáucaso... Toda una vida dedicada a la montaña en la que ha invertido su tiempo y dinero.

No tengo nada, ni mujer, ni hijos, ni teléfono, ni internet... pero no me importa porque prefiero tener otras cosas

Desde septiembre de 2024 se dedica “a vivir”. Hasta entonces calcula que ha tenido 37 trabajos. “La mayor parte del tiempo he trabajado en banca y he sido recaudador de impuestos y también he sido monitor de niños y niñas, he pegado carteles... he hecho prácticamente de todo. El refrán hombre de muchos trabajos, pobre seguro, conmigo se cumple, pero la riqueza está en otra cosa”. Solo ha tenido un coche a lo largo de su vida. “No tengo nada, ni mujer, ni hijos, ni teléfono, ni internet... pero no me importa porque prefiero tener otras cosas, duro que he ganado, duro que he gastado en la montaña”.

Cumbre de Peña Rueda (Asturias con las Ubiñas detrás en abril de 2018.

Dinero y tiempo porque nunca ha dejado de subir a la montaña. “Incluso cuando tenía dos trabajos o me estaba sacando el carné de conducir y estudiaba por la noche porque si algo te gusta, sacas tiempo de donde sea”. Y así, su gran pasión, además de permitirle recorrer el planeta, también le ha enseñado a conocerse a sí mismo y vivir momentos críticos y extremos, como en la Patagonia chilena. “Ha sido la única vez que pensé que no salía. Me perdí en una ventisca y el cuerpo me pedía descansar, tumbarme en la nieve y abandonar. Pero a pesar de las circunstancias lo tuve claro y me dije, si te tumbas, mueres. Decidí pelear y aquí estoy”. El único momento crítico y extremo que Gómara destaca entre sus 3.000 ascensiones.

Tampoco mi vida social se ha visto alterada con este cambio, igual tengo menos, pero más rica".

Y es que la montaña es su gran pasión y desde hace 19 años su hogar. “A los 40 años aposté por una mejor calidad de vida y me ha salido bien, he ganado más que he perdido”. Cambió Logroño por Villoslada de Cameros porque la ciudad para él es “horrorosa de ruido, de calor, contaminación, de gases...”. Apostó por la montaña y ganó a pesar de las renuncias a las que se ha visto obligado. “Llevo 18 años viviendo sin calefacción y no tengo ningún problema, el primer y segundo invierno fueron duros, pero ya me he curtido y acostumbrado” asegura este montañero que cree que además que “vivimos atados a comodidades que nos facilitan la vida entre comillas”. Porque el balance de estos 19 años es más que positivo. “Tampoco mi vida social se ha visto alterada con este cambio, igual tengo menos, pero más rica”.

De hecho la ascensión número cien al Pico de Urbión la realizó rodeado de amistades porque aunque algunos piensen que está “chalao, se ríen conmigo y, algunos de ellos, me siguen a la montaña”. Y así, con amigos o solo, entre los proyectos más inmediatos, un puerto entre Asturias y León. Este verano, Gómara se dedicará a “rematar colecciones de montañas pirenaicas porque desde 2016 no me subo a un avión”.

Gómara en la ascensión número 100 al Pico de Urbión con amigos

Y mientras tanto, ahí seguirá el Pico de Urbión, “un monte que está cerca y donde entreno”. Un reto en el que ha empleado 40 años y que le ha permitido descubrir la montaña en todas sus vertientes. En mayo realizó la ascensión número 100 y ya advierte de que habrá una 101 porque ahora el reto de la leyenda del Urbión son 110 ascensiones.

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