La plantilla de Euro Seating en Ezcaray desmiente a UGT y el sindicato insiste en el “clima del miedo”
Hace unas semanas, UGT desvelaba las condiciones laborales de los trabajadores de la empresa Euro Seating de Ezcaray, una de las fábricas líderes a nivel mundial en el sector de la fabricación para cines, teatros y estadios, con una producción de unas 300.000 butacas al año. La formaición sindical hablaba de despidos y acoso sindical. Incluso llegaban a describir el ambiente laboral de “situación de terror donde sigue existiendo el amo, no el jefe”.
Unas declaraciones han sido desmentidas por el 90 por ciento de la plantilla. “Un grupo ampliamente mayoritario de trabajadores y trabajadoras, muchas de ellas con décadas de experiencia profesional rechazamos el comunicado difundido por el sindicato de UGT y por su representante, Juan Carlos Alfaro”, un rechazo que aseguran cuenta con las firmas de los profesionales de la empresa.
Así, desmienten las afirmaciones del portavoz sindical cuando hablaba de “acoso, amenazas y de imponer una supuesta política laboral del miedo lo que generaría un auténtico terror”. Afrimaciones que según los trabajadores “carecen de cualquier fundamento real y no reflejan la experiencia diaria de la mayoría de la plantilla”. Es más responsabilizan al sindicato del actual ambiente en la empresa en el que hay “tensión, división y alarma injustificada entre los trabajadores”. Asimismo censuran las referencias “despectivas” hacia el máximo responsable de la empresa. “Son ofensivas y totalmente inciertas y responden a una estrategia de confrontración y desprestigio personal que la mayoría de la plantilla repudia”. E incluso aseguran que el sindicato UGT no les representa “y no hablará en nuestro nombre mientras siga actuando de esta manera”.
Rechazan su presencia y su actuación en la empresa. “Consideramos irresponsable presentar como abusos, cuestiones que ya están judicializadas, como son las reclamaciones relativas al plus de transporte y a los 450 euros. Tanto la empresa como la plantilla respetarán plenamente la decisión judicial, y cualquier intento de utilizar estos asuntos para crear alarma carece de legitimidad”.
Y al margen de estas cuestiones, los trabajadores y trabajadoras que han firmado este comunicado confiesan que están “profundamente preocupados y alarmados por el futuro de la empresa y por la estabilidad de los puestos de trabajo”. Y es que “este tipo de acciones conflctivas y comunicados irresonsables generan una tensión real y peligrosa que podría abrir la puerta a la deslocalización, no solo de Ezcaray, sino de la Rioja, la entrada de grandes multinacionales y la pérdida de empleo”. Deslocalización que “no solo afectaría nuestro sustento, sino también el de muchas familias y el arraigo histórico de la empresa en nuestro municipio. No podemos permanecer indiferentes”.
Y por estas razones hacen un llamamiento a la responsabilidad del sindicato al que le piden responsabilidad y que “cesen de inmediato estas prácticas y respeten a la plantilla poque mientras sigan utilizando estas prácticas, los trabajadores no los reconocemos como representantes, y cualquier intento de actuar en nuestro nombre solo reforzará el rechazo generalizado de la plantilla”.
Y es que consideran que no se pueden defender los derechos de los trabajadores a costa de “dividir, alarmar y poner en peligro nuestro futuro colectivo. Lo único que reclamamos es algo tan básico como legítimo: que se respete nuestra realidad, nuestra historia y nuestra forma de trabajar”. Por todo ello, piden que les dejen trabajar “en paz sin interferencias externas que solo generan tensión, división y ponen en riesgo aquello que más valoramos: nuestros puestos de trabajo, el futuro de la empresa y su arraigo en nuestro pueblo y en nuestra tierra”.
“Muestra del clima del miedo”
La respuesta del sindicato no se ha hecho esperar. Y es que desde UGT aseguran que el comunicado “es la mejor muestra del clima que están sufriendo los trabajadores y trabajadoras del centro de Ezcaray”. Un comunicado que aseguran ha sido encargado por la empresa “a las personas que dicen ser representantes legales de los trabajadores pero que, como demuestra, sólo representan los intereses de la empresa”.
De hecho, UGT FICA esperaba esta reacción desde hace días puesto que fueron los propios trabajadores y trabajadoras las que advirtieron a esta Federación de que se les estaba “llevando uno a uno a un cuarto a firmar un documento”, sin que hubiera posibilidad de estar acompañados por los delegados de UGT ya que uno permanece de baja -por los motivos ya expresados en la rueda de prensa- y otro se encuentra en días de permiso.
Teniendo en cuenta los antecedentes sobre las relaciones laborales de la empresa y la forma de actuar de la dirección -que en todo momento ha estado merodeando para conocer qué trabajador se negaba a su rúbrica- “los trabajadores no han tenido otra alternativa que firmarlo. De hecho, es el propio sindicato el que ha recomendado su firma para evitar consecuencias, como ya ha ocurrido anteriormente”.
Tanto el delegado que ha actuado una vez más como brazo ejecutor de esta especie de “caza de brujas”, como la propia dirección, como las trabajadoras y trabajadores -especialmente los ya despedidos- como muchos vecinos de Ezcaray saben que todo lo relatado por UGT FICA es cierto.
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