El Ayuntamiento de Madrid firma la paz sobre el cantón de Carabanchel con sus vecinos: acepta reducir su espacio y tareas
Al límite de que expirara el plazo para formalizar el acuerdo, el gobierno municipal de José Luis Martínez-Almeida ha sellado por escrito un acuerdo con los vecinos de Carabanchel Alto, respresentados por su organización vecinal, que pone coto a un polémico cantón de limpieza que iba a instalarse en el distrito. En la calle de Los Morales, donde iba a ubicarse parte de la infraestructura de residuos, irá ahora un vestuario con dos plazas de aparcamiento para trabajadores de la obra, dejando al resto de la parcela una “zona verde con área infantil y espacio de ejercicio para mayores”. Así lo especfica el nuevo convenio firmado el martes por la tarde en el Palacio de Cibeles, que no se ha anunciado hasta ahora para respetar el luto oficial por la tragedia ferroviaria en Urda (Toledo).
El pacto definitivo llegaba un día antes de que los representantes del barrio dieran un golpe sobre la mesa después de una larga historia de idas y venidas. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, acompañado de otros representantes municipales –el concejal-presidente del distrito, Carlos Izquierdo, y el responsable de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo– ha sellado un convenio con la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto, que finalmente pone coto al proyecto para un futuro cantón en la calle Los Morales. El nuevo acuerdo llega meses después de que el Ayuntamiento de Madrid publicara el proyecto de obras para sorpresa de los vecinos, a los que había prometido modificaciones.
El 29 de noviembre de 2022, el entonces delegado municipal de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes (Ciudadanos), envió una carta con sello del Ayuntamiento y a la que ha tenido acceso este periódico. En ella, el entonces responsable local reiteraba su “compromiso inquebrantable” para que el cantón de limpieza no se instalara en dicha parcela, que en el mismo escrito reconoce haber sido refrendado por la vicealcaldesa Begoña Villacís, número dos de Almeida y portavoz de Ciudadanos en Cibeles, después de una visita un mes antes, el 18 de octubre.
El área de gobierno de Mariano Fuentes ya no existe, o al menos no con ese nombre: ahora sus competencias se intengran en el departamento de Urbanismo con Carabante al frente. Por parte de la organización vecinal ha acudido a la sede municipal su presidenta, María Secos, junto a otros compañeros que estuvieron presentes en la firma. El documento limita el alcance del cantón y fija para su funcionamiento una serie de condiciones por escrito, entre ellas que la superficie final construida no podrá superar los 151,48 metros cuadrados y el edificio, además, tendrá una única planta sin posibilidad de introducir instalaciones subterráneas.
“Yo vivo exactamente a 16 pasos de la parcela y no era algo sostenible”, contaba María a Somos Madrid poco antes de entrar a reunirse con los representantes municipales. En adelante, el consistorio se compromete a que el aparcamiento que antes iba a ubicarse en un extremo oeste de la parcela, y ahora queda liberado, será un área ajardinada. El coste de estos cambios, la ejecución de obras, la instalación y el mantenimiento del espacio, correrá a cargo de la autoridad municipal, que también asumirá posibles cargas administrativas u otras tasas asociadas.
También se limitan las actividades que podrán desarrollarse en el futuro recinto: por ejemplo, no se podrá trabajar de noche y siempre habrá un máximo de diez trabajadores, con labores que se desempeñen siempre en instalaciones cerradas para reducir el ruido. La acumulación o el trasvase de residuos estará prohibida al igual que el almacenamiento de maquinaria, tareas de carga y descarga o el estacionamiento de vehículos en el exterior de la parcela.
La promesa fallida de 2022, en vilo hasta ahora
La firma del convenio cierra, al menos sobre el papel, una disputa que se arrastra desde la anterior legislatura. En 2022, con José Luis Martínez-Almeida al frente del Ayuntamiento y el Gobierno municipal de coalición con Ciudadanos, el Consistorio se comprometió a que el cantón no se construiría en su ubicación original o a buscar una alternativa consensuada con los vecinos. Según recordó la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), uno de los responsables municipales llegó a trasladar ese compromiso por escrito y otro aseguró públicamente que se estudiaría un emplazamiento alternativo.
Sin embargo, el proyecto volvió a avanzar con la mayoría absoluta del PP. El 7 de abril de 2026, Carabante aprobó el proyecto técnico para construir el parque auxiliar de maquinaria en la calle Los Morales, 27. La resolución se publicó en el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid el 5 de agosto, pese a las protestas vecinales y a los compromisos que las asociaciones daban por adquiridos.
La reactivación del proyecto reabrió el conflicto en el barrio. La Plataforma No al Cantón de Los Morales y la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto denunciaron que el Ayuntamiento estaba faltando a su palabra y anunciaron nuevas movilizaciones para exigir que se respetasen los acuerdos anteriores. Los colectivos cuestionaban, además, la distancia entre el discurso municipal —que presentaba la instalación como unos vestuarios de unos 100 metros cuadrados— y los planos y documentos técnicos, que se referían a un parque de maquinaria y contemplaban otros usos.
Las discrepancias volvieron a quedar patentes en la reunión convocada el 21 de mayo con representantes municipales. Los vecinos habían sido citados con el concejal de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Páramo; el director general de Limpieza y Residuos, Víctor Manuel Sarabia; y el concejal presidente de Carabanchel, Carlos Izquierdo. Finalmente, solo acudió este último, sin que se ofrecieran explicaciones por la ausencia de los otros dos responsables. El encuentro no despejó las dudas de los residentes sobre el alcance real de la infraestructura.
Un acuerdo que modifica el proyecto, pero no lo elimina
El convenio que se firma este miércoles introduce cambios concretos en la distribución de la parcela municipal, situada entre las calles Los Morales, La Torta y Palau de la Música. Según el documento, el Ayuntamiento mantendrá el uso principal del solar para el servicio público de limpieza, pero reservará los extremos este y oeste para zonas ajardinadas, con la previsión de incorporar un área infantil y otra de ejercicio para mayores.
El Consistorio se compromete también a adaptar los siguientes pliegos de contratación del servicio de limpieza para reducir el aparcamiento a las dos plazas previstas y la superficie de maniobra necesaria. La superficie edificada quedará limitada a los 151,48 metros cuadrados correspondientes a los vestuarios y esas dos plazas cubiertas. El Ayuntamiento deberá redistribuir las prestaciones del servicio en la zona de influencia para mantener los estándares de calidad de la limpieza viaria.
La ejecución de las zonas verdes y de los espacios infantiles y de ejercicio correrá íntegramente a cargo del Ayuntamiento. Para vigilar el cumplimiento de los compromisos, el convenio crea una comisión de seguimiento paritaria, con dos representantes municipales y dos de la asociación vecinal. El acuerdo tendrá una vigencia inicial de cuatro años, prorrogable por otros cuatro mediante acuerdo expreso. A cambio, la asociación se compromete a impulsar campañas de sensibilización sobre la conservación de las zonas verdes, la limpieza urbana y el uso adecuado de papeleras y contenedores, además de canalizar las sugerencias vecinales sobre el servicio municipal.
El desenlace deja una diferencia sustancial entre la reivindicación inicial y el resultado: los vecinos no han conseguido que el Ayuntamiento renuncie a instalar una dotación vinculada al servicio de limpieza en Los Morales, pero sí que delimite por escrito su tamaño, sus usos y sus condiciones de funcionamiento, y que reserve parte del terreno para nuevos espacios públicos. La firma supone así un paso para cerrar una disputa que volvió a estallar cuando el Gobierno de Almeida reactivó un proyecto que el barrio creía descartado. Queda por comprobar que los compromisos recogidos deriven abran espacio verde y cumplan las restricciones autoimpuestas.
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