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Y el árbol de Malasaña tuvo regalos en Nochebuena

Así estaba el árbol de Navidad de Malasaña en Nochebuena, a las 0 horas. Junto a él y colgando de él había paquetes que perfectamente envueltos y con tarjetas en las que se especificaba el tipo de destinatario al que iban dirigidos fueron depositados por vecinos que se quisieron sumar a esa iniciativa espontánea de 'liberar' regalos, de la cual nos hicimos eco en este periódico.

Desconocemos cuánto tiempo permanecieron en el árbol antes de ser retirados y si en verdad cada uno de ellos llegó a sus potenciales receptores, pero es innegable que esta especie de 'amigo invisible unidireccional' ha sido una brillante iniciativa que merecería prosperar de cara a próximas navidades.

Con el árbol en sí sucede lo mismo: ni la lluvia de los últimos días, que ha hecho que los mensajes y adornos que -con cuentagotas- se le han ido colgando hayan desaparecido en su práctica totalidad, ni el hecho de que las luces no acaben de funcionar correctamente desmerecen una propuesta -detrás de la cual se encuentra la Cruz Roja- a la que deseamos la mejor de las suertes y larga vida.

Arturo

Hola a todxs.



Soy Arturo de Cruz Roja.



Aprovecho este medio para agradecer a todo el mundo su entusiasmo!!



Cuando planteamos el árbol queríamos que fuese un lugar de encuentro, un espacio con el que interactuar, tener libertad para decorarlo o hacer lo que sea sobre la estructura.

Decidimos poner unas luces para facilitar esa relación, una excusa para acercarse a ver que ocurría... La madrugada del día 23 alguien decidió cortar algunas luces y llevárselas de recuerdo, una batería desapareció y por lo tanto el circuito dejó de funcionar... La primera reacción fue algo negativa, una mezla de tristeza y rabia, pero se ha sustituido por algo mejor, el espíritu de vecindad, de regalar sin buscar nada a cambio, de participar junto a otras personas, haciendo gestos que el trajín del día a día no nos permite.



Se han cambiado las luces eléctricas por las sonrisas, el espíritu de compartir y en definitiva las ganas de aportar algo diferente a nuestras rutinas diarias. La iniciativa de regalar de forma anónima a cualquier persona merece todos los halagos del mundo.



Es un placer descubrir las ganas de convivir y el cariño que muestran continuamente los vecinos del barrio.



Feliz Todo.

Edu

Pues sí, hay que agradecer a Cruz Roja la iniciativa, a todos los participantes su colaboración, y un tirón de orejas muy fuerte a quién haya tenido la feliz idea de destrozar algo que, además de no molestar a nadie, te arranca una sonrisa cada vez que pasas por la plaza.
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Publicado el
26 de diciembre de 2010 - 02:32 h

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