El 208 eléctrico es mejor negocio que el térmico si puedes cargarlo en casa

El popular Peugeot 208 está disponible en versiones de gasolina y diésel, y en la variante 100% eléctrica, denominada e-208.

Las alzas en los precios de la energía y de los carburantes en los últimos meses han introducido un factor más de incertidumbre en una población que, en lo tocante a los coches, ya lleva mucho tiempo sumida en la incertidumbre sobre qué tecnología es la más conveniente en los tiempos que vivimos. Como ejercicio para situar dónde estamos exactamente, Peugeot ha propuesto una especie de comparativa de coste de uso -solo en lo que a consumo se refiere- entre su popular 208, disponible en versiones de gasolina y diésel, y su variante 100% eléctrica, denominada e-208.

La principal conclusión de la prueba es que este último se erige claro vencedor con una condición irrenunciable: que la recarga se realice en el domicilio de cada cual, o en el trabajo, y no en instalaciones públicas que no en vano proporcionan lo que se conoce como recarga de oportunidad. No es aventurado imaginar que, a la vuelta de pocos años, una mayoría de los usuarios estará acostumbrada a cargar su vehículo eléctrico a bajo precio en casa (aunque esto también cambiará…) y a pagar a precio de gasolina de hoy, o superior, la energía que se procure en carretera.

Pero vayamos a los números. Peugeot explica que recargar los 50 kWh de la batería del e-208, cuya autonomía se ha ampliado por cierto a 362 kilómetros, puede costar entre 1,5 euros (en casa, con la tarifa y la compañía más económicas) y 39,5 euros, si se hace en la estación pública de carga más rápida, cara y avanzada. En otras palabras, el coste de una recarga puede llegar a multiplicarse por veinticinco; la del modelo francés sale a 0,5 euros/100 km en el escenario más favorable posible.

Como sucede con los electrodomésticos, lo más recomendable para cargar en casa es elegir una tarifa específica para coche eléctrico, con discriminación horaria, y efectuar la recarga en el horario más ventajoso. Estas tarifas, especialmente diseñadas para eléctricos e híbridos enchufables, tienen en común el hecho de contar con un sistema de discriminación horaria en dos o tres periodos: horas punta (de 13.00 a 23.00 horas), horas valle (de 23.00 a 1.00 y de 7.00 a 13.00 h) y horas supervalle (de 1.00 a 7.00 horas).

De este modo, los precios para recargar la batería de un e-208 oscilan entre los 1,5 euros de la tarifa más económica del mercado en hora valle (0,03 euros/kWh) y los 10,5 euros de una tarifa media (0,21 euros/kWh). Con una tarifa única, sin discriminación horaria, el coste de una recarga oscila entre 12 euros (0,24 euros/kWh) y 15,5 euros (0,31 euros/kWh).

Si eres de los que tiene instalados paneles fotovoltaicos, la recarga puede salirte gratis si la haces de día y en buenas condiciones meteorológicas; de lo contrario, se descontaría del coste a pagar. Un usuario que recorra 15.000 km anuales con el e-208 consumirá 2.071 kWh de energía, que pueden obtenerse colocando cinco placas capaces de producir 415 kWh anualmente cada una.

El eléctrico de Peugeot tiene la capacidad de aprovechar hasta 100 kW de potencia de carga en instalaciones públicas de corriente continua. En ellas puede recuperar hasta el 80% de su batería, lo que supone unos 270 kilómetros de autonomía, en solo media hora. Eso sí, no es barato.

Analizando los precios del kWh en la infraestructura pública, encontramos desde puntos de 22 kW que cobran 0,20 € por kWh, con lo que la operación nos cuesta 10 euros, hasta cargadores de hasta 350 kW donde el kWh está a 0,79 €/kWh y la factura se dispara hasta 39,5 euros para la recarga completa y 31,5 euros si se recarga al 80%.

Desde luego, hay que aclarar que existe una diferencia notable entre ambas alternativas. Mientras que con un cargador de 22 kW se tarda unas dos horas en recuperar el 80% de la batería del e-208, con el cargador de 100 kW o más potencia el tiempo de espera, sobre el papel, se reduce a media hora.

¿Cuánto cuesta hacer 100 km en un térmico?

Los cálculos de lo que cuesta recorrer 100 km en las versiones de gasolina y diésel del 208 toman como base su consumo homologado en ciclo homologado WLTP, lo mismo que para las cuentas del e-208 se ha considerado el dato oficial de 15,9 kWh/100 km, correspondiente al acabado GT.

El modelo equivalente de gasolina, de 130 CV -por 136 del eléctrico-, tiene un consumo oficial de 5,4 litros/100 km, con lo que los 100 km nos costarán 11,6 euros al precio actual de los carburantes. La versión diésel, algo lejana en potencia (100 CV), consume 4,1 litros/100 km, de modo que aquí el gasto queda en apenas 7,6 euros.

Para completar el cuadro, hay que recordar que el sobreprecio del e-208 con respecto al 208 más asimilable ronda los 10.000 euros. Si uno logra salir airoso de los vericuetos democráticos del Plan Moves III, rebajará la diferencia a 3.000 euros que ya resulta más sencillo enjugar a poco que uno utilice asiduamente el coche. El resto es cuestión de hacer números -más bien de seguir haciéndolos-, y ser consciente de que las cuentas solo cuadran si la recarga se lleva a cabo en casa.

Un gran desafío pendiente es llevar la movilidad eléctrica a los millones de españoles cuyos coches duermen en la calle, y otra cuestión también inquietante, pensar en cómo evolucionarán (¿apostamos?) las tarifas para la recarga en el hogar cuando los eléctricos dejen de ser una rareza y se hagan, si no mayoritarios, frecuentes entre la población. Pero ambos asuntos tendrán que quedar para futuros artículos.

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