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REGIÓN DE MURCIA

Por un feminismo inclusivo

Y hoy, ahora, ¿por qué hacen lo mismo con mis hermanas trans?  Nosotras, que sentimos y aprendimos lo que es la doble herida del patriarcado: mujer y lesbiana

El movimiento LGTBI celebra su orgullo y reivindica medidas urgentes para proteger a las personas trans

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Si las mujeres lesbianas y las mujeres trans tenemos que dejar de sentirnos feministas porque una parte importante del feminismo expone, opina y decide que las mujeres trans no son mujeres sujeto del feminismo o que las reivindicaciones de las identidades de género no son parte del mismo, tendremos que dejar de utilizar la palabra 'feminismo', pero no dejaremos de ser un colectivo inclusivo que tiene como principal lucha desde su existencia la igualdad.  Igualdad en las infinitas diversidades: de sexo, de sexualidades, de género o de raza…  

Las mujeres lesbianas hace décadas que hicimos frente al patriarcado que oprimía nuestra existencia y nuestros cuerpos. Nos atravesó como atraviesa una daga bien afilada la carne, nuestra carne no sometida a la ideología heteropatriarcal repleta de estereotipos y mandatos sobre cómo debíamos de ser mujeres, a quién debíamos amar, cómo teníamos que dirigir nuestras vidas, y qué uso daríamos a nuestro aparato sexual y reproductor.  Tal y como atraviesa a todas las mujeres, con la salvedad de que nos atacaba por la izquierda y por la derecha,  desde abajo y desde arriba, y llegaba al centro hasta inmovilizarnos y silenciarnos en la mayoría de los casos, frente a la amenaza siempre presente de la mirada y la palabra que nos distinguía como 'inadecuadas'.

Nos hirió en lo más profundo sin ni siquiera saberlo, sin despeinarse, como un elefante paseándose por una cacharrería o un Tiranosaurio Rex entrando en nuestro jardín, creyéndose dueño y señor de todo. Un monstruo oficial, consentido, enaltecido y divinizado, que la cultura había construido a base de siglos de repetir de memoria dogmas y conveniencias, dominaciones de utilidad práctica y órdenes sociales que se autoprotegían para nunca cuestionarse.

Y hoy, ahora, ¿por qué hacen lo mismo con mis hermanas trans?  Nosotras, que sentimos y aprendimos lo que es la doble herida del patriarcado: mujer y lesbiana, inútil al sistema y  peligro social que revienta desde abajo los cimientos de todo el edificio patriarcal. Nosotras, que nos unimos a la lucha de tantas mujeres cisheterosexuales, (ahora más que nunca hablaré de mujeres CIS), que sumamos nuestras voces a su lucha y al mismo tiempo  nos desgañitamos junto a nuestros compañeros y compañeras LGTBI. 

Nosotras, que hemos sido en ocasiones invitadas de fuerza al movimiento feminista, sin que se tuviera en cuenta qué sentíamos o dónde estaba nuestra herida, por la que ya luchábamos en otros ámbitos más seguros. 

Nosotras, que somos las mujeres con coño que no nos adaptamos nunca al 'sujeto mujer puro' de orientación heterosexual que dormía con su enemigo…, entregándose en cuerpo y alma a conseguir 'domesticarlo', que hemos construido nuestras identidades en terreno hostil, en ocasiones junto a mujeres que desconfiaban de nuestra orientación sexual, pero a las que comprendíamos y con las que establecimos esa complicidad contra un mismo opresor.

Nosotras, no podemos dejar en la cuneta a nuestras compañeras trans, ni señalar, ni poner en duda, ni dejar de empatizar con ellas, que saben lo que son más allá de su genitalidad. Triplemente maltratadas por el mismo enemigo, que provoca dolor y sufrimiento en todos aquellos seres que no encajan dentro de las líneas de su rígido dibujo: unas asfixiadas, otras abusadas, violentadas, aplastadas, ninguneadas y hasta asesinadas. Otras demonizadas,  y algunas, mis compañeras trans, despreciadas y humilladas hasta el infinito. Sin olvidar a gais y hombres trans, que han pasado su calvario viviendo entre la 'perfección' heteronormativa.

Tengo compañeros gais, hombres, cis-sexuales, genitalmente masculinos, y amigos trans, que darían clases de empatía a tanta académica feminista que hoy clama por reafirmar el sujeto del feminismo con oscuras intenciones excluyentes. Igual, lo que tenemos que hacer es redefinir el feminismo, y dejar los géneros, el sexo y las identidades en paz.  Si se empeñan en estrechar el sujeto, igual nunca habrá otro 8 de marzo como los dos anteriores, y el predicado nos quedará debilitado, dando alas al enemigo, que está sediento de orden medieval. 

Sexos, géneros, identidades, orientaciones, sexualidades, y mujer feminista, como entidad indefinible que abraza sin oprimir y encuentra en ello su fortaleza.    

No, mujer no es solo un coño, es mucho más, y el feminismo tiene la capacidad de amplificar su sujeto para desprenderse de trampas, para crecer. 

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