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'Patrulla Animal' es un espacio coordinado por Elisa Reche en el eldiario.es Murcia, para defender los derechos de los animales como seres sintientes. 

Un error veterinario muy caro

Perro callejero

En 2013 me contactó una veterinaria de Alicante que conocía de unas Jornadas de Derecho Animal de la Universidad de Alicante a la que asistí como público. La citada veterinaria me comentó preocupada que tenía un caso de un cliente muy peculiar que necesitaba ayuda de un abogado. Se trataba del caso Max.

El caso básicamente consistía en que un veterinario había catalogado erronéamente en el pasaporte veterinario de Max que era un perro mestizo de la raza rottweiler. Por tanto, a priori, el veterinario había calificado al perro como potencialmente peligroso. En adelante, me referiré a estos perros como P.P.P.

El Real Decreto 1570/2007 en su artículo único califica a los mestizos de razas consideradas como P.P.P. también como P.P.P.

El Anexo I del Real Decreto 287/2002 contiene un listado de ocho razas de perros consideradas como potencialmente peligrosas, entre ellas se encuentra el rottweiler.

Cuando Max fue calificado e identificado en su pasaporte y microchip por su veterinario inicial como mestizo de rottweiler era un cachorrito de apenas tres meses y, en cierta manera, es lógico que esto pueda ocurrir, ya que muchos cachorros difieren mucho de su aspecto inicial cuando se hacen adultos.

¿Qué consecuencias tuvo para Max y para su propietario el error del veterinario?

Pues que cuando los vecinos se quejaron de que Max ladraba mucho mientras su propietario estaba trabajando, la policía se presentó un día en el domicilio y pidió la documentación del perro a su propietario.

Al exhibir los documentos del animal a los agentes el propietario a priori estaba tranquilo ya que lo tenía todo en regla: Max tenía el microchip a su nombre, la vacuna de rabia y la desparsitación de equinococos al día.

Sin embargo, los agentes de la autoridad detectaron que el precioso Max, que por esa fecha tenía ya más de un año, figuraba en su pasaporte como un P.P.P al ser mestizo de rottweiler. Por ello, solicitaron a su propietario la licencia para la tenencia de animales potencialmente peligrosos.

Su propietario no tenía dicha licencia porque su querido Max no era mestizo de rottweiler ni tenía ningún rasgo similar a los de esta raza, salvo el hecho de que fuera de color negro. No obstante, fue denunciado por los agentes por no tener la licencia para la tenencia de animal potencialmente peligroso.

Y como no se sacó la licencia ni contestó a la carta que recibió cuando se inició el expediente administrativo sancionador contra él fue sancionado con una multa de 2.400,01 euros (que es la cuantía mínima por no tener la citada licencia).

Lo peor de todo fue que, aparte de la multa económica, también se le impuso la sanción accesoria que implicaba la confiscación de Max. Por ello, poco después, los laceros de la perrera de la zona se personaron en la casa para que su propietario entregara al animal. Afortunadamente su propietario no les abrió la puerta, les dijo que sin orden judicial su perro Max no salía de allí y nadie entraba en su domicilio.

Poco más tarde, el familiar de Max pidió auxilio a una veterinaria y ésta me contactó. Entre la citada veterinaria, que hizo un informe describiendo que Max no tenía rasgo alguno de rottweiler, y el trabajo de otro veterinario que certificó lo mismo, además de mi escrito jurídico conseguimos anular la citada resolución administrativa, en la que se había hecho el requerimiento para la confiscación de Max, así como la multa de 2.400 euros.

En el caso de Max está claro que siendo cachorrito el veterinario que lo registró y puso el microchip se equivocó al calificar su raza. Pero, lo más grave no fue este error inicial, sino cuando el propietario de Max le comentó todo lo que le estaba ocurriendo y éste se negó a corregir su error.

Hoy siete años después recuerdo este caso porque hoy me ha contactado una persona angustiada por un caso similar.

En este caso, este perrito es un mestizo de pelo corto, mandíbula finita, de color canela, que apenas pesa 13 kilos, siendo ya un perro adulto. Esta persona me ha comentado que su perrito ha sido examinado por otros dos veterinarios que le han confirmado que su perro es un mestizo y no precisamente de P.P.P.

Poco después le ha comentado a su veterinario inicial su error y le ha pedido que por favor arregle la calificación en la documentación y el microchip de su perrito, y éste se niega a hacerlo. A pesar de las graves consecuencias que este error veterinario puede traer consigo para este perrito y su propietario.

Es lógico que un veterinario se pueda confundir. De hecho, a mi chico y a mí nos pasó en el año 2012 con Avatar y Nube. Cuando los rescatamos abandonados en un río a su suerte, siendo aún lactantes, pensábamos que eran mestizos de rottweiler por el color de su pelo y las manchitas en su cara. Pero eran simples mestizos de "chuchillos" y digo chuchillos con todo el cariño del mundo.

Pero, ¿qué se puede hacer cuándo un veterinario se equivoca y califica a un perro como potencialmente peligroso o como mestizo de perro potencialmente peligroso sin serlo realmente? La respuesta y los pasos a seguir te los cuento con todo lujo de detalles en este blog la próxima semana o, si lo prefieres, suscríbete a mis newsletter en mi web www.denanimals.com y yo misma me encargaré de enviártelo. 

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Publicado el
23 de julio de 2020 - 13:39 h

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