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ENTREVISTA

Los coordinadores de 'Libros contra el odio': "La diversidad sexual apenas está visibilizada en las bibliotecas escolares"

Una biblioteca escolar

Juan Vera, (traductor audiovisual, Cartagena,1981) y Alberto Alba Alonso (Cartagena, 1983, sexólogo y profesor) saben lo que es sentirse blanco directo de una homofobia que algunos sectores parecen no querer eliminar. Siempre trabajando en la esfera del activismo, ahora se vuelven a poner al frente de un nuevo proyecto, Libros Contra el Odio, para fomentar la inclusión y visibilizar al colectivo LGBATIQ+ luchando con el arma que más aborrecen los ignorantes: la cultura y la educación.

¿Qué es la iniciativa Libros Contra el Odio y cómo surge? 

J: Libros Contra el Odio es una campaña de donación a título individual de libros infantiles y juveniles de temática LGBATIQ+ que, en última instancia y con el tiempo, pretende crear un fondo bibliográfico con libros LGBATIQ+ en cada centro de Infantil, Primaria y Secundaria del Estado.

Participar es muy fácil: cualquier ciudadano de a pie puede comprar un libro de dicha temática y donarlo al centro de Infantil, Primaria o Secundaria que elija. También se puede dar visibilidad a la campaña haciendo una foto del libro o del momento de la donación y subiéndola a redes con el hashtag #LibrosContraElOdio. 

Lo ideal es que, en el futuro, las administraciones recojan el guante y se comprometan a crear un espacio específico para estos libros. Pero eso lleva tiempo y recursos, por eso la acción directa desde la ciudadanía es la respuesta más inmediata que podemos dar ante el odio. Nuestra motivación es clara: hay que hacer algo contra los discursos de odio que quieren seguir invisibilizándonos. Y la persona de a pie puede tener un impacto muy grande con un pequeño acto individual. 

¿Por qué creéis que este es el momento adecuado de comenzar este proyecto? 

J: La campaña se gestó justo antes de la pandemia y, por motivos obvios, no se puso en marcha en ese momento. Por eso hemos empezado en septiembre de 2021, cuando todo el alumnado ha vuelto a las aulas de forma presencial. Pero, en realidad, cualquier momento sería bueno porque ese odio rancio hacia nuestro colectivo está encallado en un sector ultraconservador de la sociedad y hay que hacer algo cuanto antes para contrarrestarlo.

En 2019 ocurrió el reparto de panfletos homófobos, tránsfobos y sexistas que hizo una asociación ultracatólica en, nada menos, 20.000 centros educativos. En los últimos años han surgido medidas como el pin parental, que pretende evitar que al alumnado se le informe y eduque sobre diversidad afectivo-sexual y que incluso tiene el apoyo sin ambages de gobiernos como el de Murcia. Y hace tan solo unos días, una jueza de Castellón censuró la presencia de libros LGTBIQ+ en centros de secundaria de dicha ciudad. Como decía, el odio es una constante y nos llega desde varios frentes religiosos, políticos y judiciales, muchas veces interconectados, de ahí la urgencia y la necesidad de involucrar a la ciudadanía a que luche contra él. 

A: No hay aún una educación sexual integral e inclusiva de base que indique lo contrario. Por desgracia, todavía existe mucha sexofobia y la diversidad sexual no está del todo visibilizada ni interiorizada. A la población LGBATIQ+ se nos sigue viendo como 'lo otro' y la censura educativa que ha llegado a implantarse en unas instrucciones durante dos cursos no consecutivos en la Región de Murcia pretende reforzar esa idea.

Habéis elegido los centros educativos para comenzar, ¿por qué? 

J: En todos los centros educativos hay alumnado LGBATIQ+ y todos deben contar con recursos específicos. Por eso, insistimos en que, si quieres donar un libro, no importa a dónde lo lleves: en cualquier centro será útil y necesario. 

A: La idea es que funcione a nivel estatal y que cada cual aporte lo que pueda a sus centros educativos más cercanos. Se trata de facilitar a la ciudadanía la realización de acciones sencillas que puedan resultar muy efectivas. Salvo excepciones, partimos de la base de que la diversidad sexual apenas está representada ni visibilizada en las bibliotecas de los centros educativos, por lo que cualquier aportación en este sentido siempre va a resultar positiva.

Además de fomentar que la juventud tenga acceso a este tipo de lecturas, ¿qué otras propuestas serían necesarias (a nivel de toda la comunidad educativa, profesorado, alumnado, familias) para impulsar la inclusividad de todes?

A: Educación, educación y educación. La formación en sexualidad y diversidad sexual de todo el personal relacionado con los centros educativos se hace necesaria y urgente. Una educación sexual integral e inclusiva desde edades tempranas hasta la edad adulta. Mientras esta educación no exista y se interiorice en el conjunto de la sociedad, va a ser complicado este fomento real. La normativa actual, incluyendo por ejemplo la ley 8/2016 de inclusión y protección de la población LGBATIQ+ de la Región de Murcia o la LOMLOE, hablan de fomento, pero no aterrizan en acciones y medidas concretas que comprometan a la Administración a dar pasos visibles. Ojalá me equivoque, pero a nivel educativo me temo que pocos cambios radicales en este sentido se van a producir en los próximos años.

J: Exacto, ahora mismo es urgente que exista una campaña de donación a título individual porque es directa, rápida y, si la gente participa, efectiva desde el minuto uno. Pero el objetivo a largo plazo es conseguir la implicación práctica de las Administraciones Públicas con medidas concretas, como crear un espacio físico en la biblioteca de cada centro educativo para libros relativos a diversidad afectivo-sexual y temáticas LGBATIQ+; que se forme al profesorado sobre técnicas de lucha contra el acoso escolar por este motivo; que se extiendan los talleres y charlas para alumnes sobre diversidad afectivo-sexual… Hay muchísimo margen de mejora.

A nivel personal, ¿qué hubiera significado contar con estos referentes-académicos, en forma de libros o personal cualificado- en la escuela y el instituto? 

A: Tener muchos referentes ayuda a visibilizar muchas posibilidades vitales. He crecido con pocas alternativas saludables, un entorno conservador y tradicional bastante encorsetado y mucho drama y desgracias representadas con los pocos personajes LGBATIQ+ que se me presentaban, y que muchas veces eran más intuidos que plenamente visibles. No sé cómo habría sido contar con una visión más amplia, pero por lo pronto se me ocurre que mi desarrollo personal habría sido más apacible y menos conflictivo.

J: A mí, tener referentes de niño me hubiera dado mucho oxígeno. Fui a un colegio ultraconservador y religioso, con una gran presencia del Opus Dei, y la educación era opresiva, violenta, degradante. Vivíamos abusos físicos y psicológicos por parte del profesorado. Incluso había asignaturas donde se nos separaba por “listos, normales y tontos” y la educación sexual consistía en decirnos que “la masturbación te deja ciego”... Era un suplicio constante, todo lo contrario a lo que un colegio debe ser. La educación en diversidad afectivo-sexual era ciencia ficción. Después, me fui a un instituto público y, aunque ya no sufríamos abusos por parte del profesorado, seguía sin haber ni un solo recurso para jóvenes LGBATIQ+. Salí del armario pronto, con 15 años, pero salí tropezando porque iba a ciegas. Me hubiera facilitado mucho la vida si yo y el resto del alumnado hubiéramos tenido cierta educación sobre diversidad. 

¿De qué manera se puede contribuir al proyecto?

A: En la web y en las redes de Libros Contra el Odio hemos dejado unos pasos muy sencillos para poder participar. La idea es que cualquiera pueda participar y contribuir a mejorar poco a poco la sociedad haciéndola más inclusiva.

J: Otra forma de contribuir muy valiosa es la difusión de la campaña en redes, en la escuela de tus hijes, en los AMPAs, en los grupos de familiares de WhatsApp, entre tus amigues, en el trabajo… Puedes regalar un libro a tus hijes para que sean elles quienes lo donen (y de paso aprendan a colaborar con el bien común), puedes crear una campaña de donación en un centro educativo específico… Hay mil maneras de colaborar.

¿Cuáles son vuestras recomendaciones y aportaciones particulares que pensáis que no deben faltar en cualquier centro educativo?

A: Resulta interesante visitar la Biblioteca de Colores de Lambda o librerías especializadas como Berkana, Cómplices, Traficantes de Sueños, etc, para ofrecer una idea de la gran variedad de opciones que existen, tanto en formato como en género o contenidos. Libros como 'A la conquista del cuerpo equivocado' de Miquel Missé, 'We can be heroes' de Roberta Marrero, 'El mundo raro de Mermel' de Belén de la Rosa Rodríguez, Mercedes Sánchez Sáinz y Melani Penna Tosso o 'Sin barreras, sin armarios' de Jesús G Amaro son ejemplos que podrían ser recomendados al grueso de la población en general y a quienes ejercen algún cargo de poder en particular, tanto para quienes niegan como quienes apoyan una educación sexual integral e inclusiva; a los primeros para aprender desde la base y a los segundos para ampliar y mejorar ideas previas.

J: Cualquier persona, cualquiera, debería leer y formarse sobre diversidad afectivo-sexual y apoyar las luchas del colectivo, de las que esta campaña forma parte. Pero me gustaría mandar un mensaje directo a todas las personas heterosexuales y cisgénero que estén leyendo: nosotres, la comunidad LGBATIQ+, no podremos cambiarlo todo soles. Nos enfrentamos a gigantes ultraconservadores con muchos recursos y necesitamos vuestra implicación. Ahora más que nunca necesitamos personas aliadas que nos aúpen y nos nos dejen soles en la defensa ante el odio.

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