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España ante la ola de calor más temprana de la historia

188 hombres, 3 mujeres

María de la O Lejárraga  (1874-1974) Maestra y dramaturga que se dedicó al activismo feminista y fue diputada por Granada.

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El presunto “borrado de las mujeres” es un concepto que han lanzado como alarma ciertas corrientes del feminismo actual y al que ha llegado a referirse hasta alguien como Macarena Olona, que no solo niega la necesidad misma de cualquier feminismo, sea de la ola que sea, sino que lo tacha de culpable en los términos más casposos que se pueda imaginar. “Por culpa del feminismo” -lanzó hace unos días la ultraderechista, candidata de Vox a la presidencia de la Junta de Andalucía- “existen mujeres que creyeron que el hombre era el enemigo. Y, ahora, a los 40, 50 o 60 años, se encuentran solas a las puertas de una vejez en la que se sentirán más solas que nunca, porque no tendrán familia”. Aprovechando los ríos revueltos de las distintas corrientes, la ultraderechista añadió que Irene Montero “solo sirve al movimiento transgénero  aunque eso suponga el borrado de las mujeres”. Tal coincidencia entre feministas y antifeministas resulta llamativa y enciende, esa sí, todas las alarmas.

Lo cierto es que las mujeres han sido borradas sistemáticamente de la historia, mucho antes de cualquier ola y, desde luego, de que siquiera hubiera nacido la propia ministra de Igualdad. Conviene recordar la perogrullada. La culpa del borrado de las mujeres no la tiene ningún feminismo, sino el machismo, la misoginia, el patriarcado. El caso al que se refiere el título de esta columna es un mero ejemplo de ello, aunque muy ilustrativo. Corresponde a las personalidades ilustres de España que forman parte de la Galería de Retratos del mítico Ateneo de Madrid, una institución cultural de referencia en la historia contemporánea española, aunque haya pasado por etapas de grandes dificultades, especialmente políticas durante las dictaduras de Primo de Rivera y el general Franco. De entre las personalidades ilustres que han estado vinculadas al Ateneo de Madrid a lo largo de su historia, hay 188 retratos de hombres y 3 retratos de mujeres. Es decir, solo un 1,57% de las personalidades ilustres reconocidas son mujeres. Y eso en una institución con un profundo carácter liberal (de cuando liberalismo era otra cosa).

El Ateneo de Madrid ha lanzado ahora la campaña ‘Las mujeres en su sitio’ para que las ilustres ateneístas borradas ocupen su lugar en la Galería de Retratos, y pide ayuda para ello. Si Emilia Pardo Bazán, Carmen Laforet y Clara Campoamor son hasta hoy ese uno y pico por ciento que representa la inmensa injusticia de la discriminación, en los próximos meses esa injusticia será un poco menor al visibilizar, a través de los retratos de 14 socias ilustres más, la reivindicativa visibilidad que merecen otras importante mujeres borradas: la escritora Rosa Chacel (que también perteneció a la Generación del 27, aunque haya sido tantas veces borrada de la nómina); la periodista y activista feminista Carmen de Burgos; la escritora Blanca de los Ríos y Nostench (que nunca fue incluida en la Generación del 98, aunque era la suya, ni fue aceptada en la Real Academia Española, aunque era experta en el Siglo de Oro); la escritora de literatura infantil y juvenil Elena Fortún; la escritora Almudena Grandes; la abogada y diputada durante la Segunda república Victoria Kent; la escritora y activista feminista María Lejárraga; la historiadora, escritora y política Camen Llorca (cuyo conservadurismo no le ha valido aún el retrato porque el machismo no perdona); la pintora Madame Anselma (a quien ser la primera mujer admitida en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y en la Academia de Bellas Artes de Cádiz tampoco le sirvió de mucho frente a la misoginia); la actriz, productora y directora de cine Ana Mariscal; la escritora Carmen Martín Gaite; la escritora, crítica de arte y diputada Margarita Nelken; la abogada, filósofa y médica Hildegart Rodríguez; y la filósofa y ensayista María Zambrano (a quien no solo el exilio, también el machismo, borraron hasta muy tarde en su vida el reconocimiento que merecía su deslumbrante brillo intelectual).

Esta lista puede parecer aquí muy larga. Sin embargo, merece la pena hacer esta relación. No solo porque restituir la memoria supone mencionarla y es ponerle nombres, sino porque incluso una iniciativa tan justa como la de incluir a cada una de estas mujeres en la Galería de Retratos del Ateneo de Madrid supondrá, cuando estén en su sitio junto a los 188 hombres y las 3 mujeres que hay hoy, solo el 8,17% de las personalidades ilustres reconocidas por la institución. El Ateneo emprende el camino de reconocer a las mujeres relevantes para la cultura y la política que la historia ha borrado en todas partes. Es un mero ejemplo ilustrativo. Uno entre infinitos ejemplos de la histórica discriminación sufrida por las mujeres. Porque a las mujeres no las borra ninguna ola feminista, a las mujeres las ha borrado sistemáticamente, y las sigue borrando, el patriarcado. Cualquier estadística da cuenta del verdadero “borrado de las mujeres”.

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