Casado en el Octavo Círculo

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado.

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Abandonad toda esperanza, quienes aquí entráis

Dante Alighieri

Setecientos años después, Pablo Casado cita a Dante, puede que sin saberlo. Es lo que tiene ser un sabio de casi nada y atrevido de casi todo. Cuando con todo cinismo, hipocresía y osadía le recita a Sánchez la inscripción grabada a la puerta del infierno parece recordarnos que él y su partido, sus consejeros, tienen motivos claros para conocerlo y que el Octavo Círculo, que parece diseñado para ellos por el florentino como una parcela por encargo. 

Osa Casado citar al divino para enaltecer su tarea de mentir y pretender que secuestrar a las instituciones es un favor que hace a la democracia. Está ahí, con el ánima apuntando al núcleo del sistema, para que veamos que lo que no le permiten las urnas se lo va a permitir su prepotencia y su matonismo. ¡Manos arriba, gobernantes electos, o pasáis por mi aro o me cargo las instituciones y los pilares del sistema! Porque sí; porque como antaño, la mitad del país no es legítima y lo que sale de sus votos debe ser impedido, porque solo unos son los llamados aunque sean otros los elegidos. 

Mañana el Rey asistirá sin ninguna obligación legal al Tribunal Supremo para consagrar con su presencia este atropello. Mañana oirá cómo un tipo como Lesmes se hace el justo colocando en el mismo plano a los que de buena fe han intentado por dos veces llevar a término la renovación constitucionalmente fijada y a los que la han reventado en dos ocasiones y han decidido como estrategia de ruptura desafiar al sistema con la creciente certeza de que si eso se hace desde la derecha no tiene coste alguno. 

Casado, el que recita la leyenda de la puerta del infierno, miente. Con el descaro del ignorante, con la osadía del que no alcanza a comprender que nadie que tenga dos dedos de conocimiento puede creerle.  

''Abandonen toda esperanza. Nosotros no vamos a contribuir a esa politización del Consejo General del Poder Judicial. Y para renovarlo tendrán que aceptar que los jueces elijan a los jueces, como pide la Constitución y el Consejo de Europa''.

Casado miente. 

La Constitución no pide que los jueces elijan a los jueces. ¿La ha leído alguna vez? La Constitución dice que de los 20 vocales del CGPJ, 12 serán jueces que se elegirán tal y como determine la ley. Las leyes, esas cosas que aprueba el Parlamento, Casado. La actual forma de elegir a los vocales, con retoques, viene desde 1985. 

El Consejo de Europa tampoco pide tal cosa. El informe de uno de sus grupos de trabajo afirma que: ''los nombramientos de los jueces de los tribunales ordinarios (no constitucionales) no son una cuestión que deba someterse a la votación del Parlamento''. El Consejo General del Poder Judicial no es ningún tribunal ordinario ni sus miembros son jueces ¿qué hacen tomando tal cita? El poder político no nombra a los jueces de ningún tribunal en España. Si resulta una politización de la actividad de los vocales elegidos para el gobierno de los jueces, esta es resultado de las actitudes corruptas de esas personas, no del sistema. Apuntemos a los vendidos y miremos a ver por qué se venden. El problema no es que los vocales sean votados en el Parlamento sino que éstos acepten ser los esbirros de los partidos y de sus intereses. El problema no es tanto del sistema sino de la miseria y la ambición de muchos de los elegidos mediante él. Para remediarlo pretenden perpetuar de forma sistémica esa corrupción haciendo que el clientelismo no sea con los políticos electos sino con sus pares. No hay peor cosa. Casi prefiero que los que todos aceptan como corruptos, dado que se da por sentado que harán lo que les manden, presten vasallaje a los representantes del pueblo que a sus pares gremiales. 

Miente, por último, Casado cuando dice que exige que se haga lo que piden los jueces. Los jueces no piden eso. Los jueces progresistas no lo piden. Muchos jueces no asociados no sabemos lo que piensan. Solo de las asociaciones judiciales conservadoras lo sabemos. Es un juego de poder y ellos lo quieren. No se me ocurre mayor horror democrático que esa componenda en la que los elegidos por los jueces eligen a los jueces que después controlarán a todo el mundo: legislativo y ejecutivo, nombramientos y decisiones de gobierno hasta dejar vacía su función. 

Casado miente sin recato porque lo único que pretende es mantener secuestradas las instituciones y los tribunales –que está seguro de controlar– hasta que sea él el que pueda designarlos. Casado quiere que no se pueda renovar el Tribunal Constitucional el año que viene (¡que ya me dirán que tienen que ver ni con Greco ni con los jueces ni con la independencia de nadie!). Casado es un títere al que sus consejeros, que ya han vivido acciones iguales del PP, le susurran que ningún mal le hará electoralmente destrozar el sistema porque sus votantes ya han demostrado no querer saber nada y no importarles nada. Han previsto incluso cómo sortear la reciente reforma legal que les impide seguir nombrando en estas condiciones y pretenden llenar el Supremo con jueces ''en comisión'' que designarán sus vocales okupas.  

Casado miente y se la bufa. 

Ni siquiera importa el contenido de sus palabras. Mezcla lo jurisdiccional con lo gubernativo. Pretende que la virtud que debe cultiva cada juez individual, su independencia, y que el CGPJ está llamado a proteger, se transforma en una ''independencia'' Ikea. El Poder Judicial, al que pretende no ya equiparar con los otros sino transformar en un poder omnímodo, no es ya un poder separado sino independiente de los otros y controlador absoluto sin que exista ningún control ni contrapeso hacia él. 

A nadie le importa tal falsedad. Todo es ruido e impotencia. Es cierto que la ignorancia y la arrogancia de Casado no tienen contrapeso, pero el Rey sí entiende todo esto y sabe exactamente lo que sucede. ¿Por qué va a presidir mañana la plasmación de esta ignominia? No siendo un acto tasado ni legalmente contemplado, apenas una costumbre que ha devenido protocolaria, ¿por qué permite el Gobierno que lo haga? 

Estamos ante una gravísima crisis institucional y democrática. Es tan grave que ¿por qué no hacer visible esa crisis institucional al más alto nivel de una vez? Casado le pone al Gobierno una pistola humeante en la sien y le dice, también mintiendo, que si no hace lo que él ordena se carga el chiringuito. Créanme, ni con la rodilla genuflexa del ejecutivo va a cambiar una impostura que solo puede traducirse por una deslegitimación calculada de la derecha del derecho de la izquierda a gobernar. Adiós, democracia. 

¡Qué mala suerte hemos tenido! El único legado de aquellos días en las plazas ha sido una generación de políticos cuyo único mérito añadido era tener pocos años… y poco conocimiento, poca habilidad, poco respeto a la convivencia, poco de todo. 

Aquí lo de menos es esa exigencia de que Sánchez haga lo que ni Aznar ni Rajoy hicieron con sus mayorías absolutas y lo que tampoco haría Casado si llegara a gobernar. Aquí lo de más es ese matonismo del Partido Popular, el de los viajes al Octavo Círculo de Dante: el círculo de los que usaron la malicia de forma fraudulenta, el de los aduladores, el de los malversadores y el de los que obtuvieron provecho de los cargos públicos. El Octavo Círculo en el que penan los hipócritas, los consejeros fraudulentos y los sembradores de discordia.

No me extraña que Casado cite a Dante, no me extraña.  

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