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Las personas importantes, primero

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Lo vamos entendiendo perfectamente. Esto es como un naufragio con peligro para la integridad física, muerte incluso, y no hay barcas salvavidas para todos o tardarán en llegar, tarde para muchos. Personas importantes para sí mismas han pillado –de pillaje- las primeras lanchas para salir zumbando del barco dañado. Lo peor es que va creciendo la idea de que, en efecto, hay personas importantes para la colectividad, con una gran responsabilidad en sus manos y tienen prioridad de vida sobre el resto de los mortales.

Entre otros, un editorial de El País así lo dice, en línea con otro director de periódico, prolífico tertuliano, que incluso considera carente de importancia que mueran mil ancianos si se preserva a los importantes. Coinciden todos que el primero a vacunar –que de eso hablamos- ha de ser el Rey. Su persona es esencial para el funcionamiento de España. Tanto como lo era su padre, del que heredó el cargo. Y sin embargo, huido ahora a Emiratos Árabes para quitarse de líos por sus cosas, evidencia lo relativo de su suprema importancia. A continuación sitúan al presidente y al resto del Gobierno. Fuerzas Armadas y dirigentes con grandes responsabilidades en sus manos como vino a decir otro importante, desde la mínima talla intelectual y ética que demuestra: el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida.

Hablaba Almeida de las personas importantes con derechos especiales. Para pasar a mentar hasta el comodín ETA para justificar el borrado de un mural feminista en un barrio obrero de Madrid, La Concepción. Todas las mujeres allí plasmadas son importantes, mil veces más que él y los portadores de las miradas sucias que se escandalizaron al verlo. Verán, al lado mismo del complejo municipal de deportes –en cuya fachada exterior se pintó en acción vecinal-, hay un parque: El Calero. Esa semana, tras el fiasco de la nieve que no supo afrontar el Ayuntamiento presentaba ramas y árboles caídos en desastre monumental parejo a otros parques. Esto no pasa en Escandinavia o Rusia, que yo haya visto, donde la nieve es habitual, esto pasa por desatención previa y por mantener casi dos semanas la nieve helada sin tocar.

La mirada sucia reparó en el mural, no en los árboles tronzados. Para borrar el feminismo, a las mujeres importantes y no importantes. En Madrid manda la ultraderecha oficial, Vox, y sus colegas ideológicos PP y Ciudadanos se pliegan para mantenerse en el poder. Sin embargo, ha sido tal la protesta vecinal y la repercusión incluso internacional que Ciudadanos se ha enmendado a sí mismo para conservar el mural. Villacís, vicealcaldesa, se dice partidaria de no eliminarlo, pese a encontrarlo "sectario". Esas cabezas gobiernan. Confiere mucha importancia ser alto cargo en ayuntamientos y comunidades autónomas. Y el poder de tachar y de contratar y elegir prioridades. Es evidente que, tal como se ven y actúan, ante cualquier naufragio, Almeida y Ayuso y sus equipos tienen preferencia de salvación. El Madrid que naufraga se lo ha dado y lo mantiene aunque con brotes de airada dignidad frente a sus políticas. Porque no buscan borrar solo murales, sino derechos. De todo tipo. Es muy duro contemplar tal derrumbe de principios perpetrado con el poder concedido por nuestros propios conciudadanos.

Si por las vacunas confiesan el clasismo en el que creen, hablemos claro de lo que son valores y no lo son. Personalmente me llaman la atención los importantes de la sociedad actual, a menudo despojados de ética y humanidad. De hecho, esta sociedad se define en gran manera por sus ídolos y principales. En un precario panorama político, sin duda, cuesta creer las fidelidades que despiertan precisamente personas con escasa valía y graves sombras sobre su honestidad. Que se pueda llegar a cargos mintiendo como bellacos en un mundo con un acceso sin precedentes a la información. Las figuras estelares de un teatro en el que los que van a pescar en el río revuelto, son criticados por quienes también quieren sacar la pieza del mismo río. Los hay que trabajan por el bien común, y resultan ser los más perseguidos y hasta insultados. Mientras, las aficiones reparten pitos y aplausos.

Los ídolos mediáticos habitan similar paisaje. Triunfan en informativos presentadores de "repasos" y "zascas" al Gobierno en su apuesta por lavar a sus propios importantes. Y repartidos por las horas programas cargados de ideología que marcan importancias torcidas y alojan a seres sin vergüenza de mostrar su iniquidad. Sus iguales en la cubierta. Reyes, políticos, generales, obispos, pensadores de baja veta. De hecho ése es el poder real, el que da acceso a privilegios, hasta de vital… importancia. Luego es la gente corriente la que, en una crisis como la pandemia, nos saca de apuros. Menos mal que incluso entre los principales hay quienes lo reconocen.

Ninguno de sus importantes iría por delante de los verdaderamente sustanciales para cada uno de nosotros. A los que queremos preservar de naufragios y dolores, de la enfermedad y la muerte. Jerarquías ajenas nos roban parte de la capacidad de subirles en las lanchas que emprenden caminos de protección.

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Publicado el
26 de enero de 2021 - 22:41 h

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