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Ciudadanos y la moción de censura

Albert Rivera y sus colaboradores han tratado de defender hasta la extenuación que su partido es el adalid de la lucha contra la corrupción

Por eso no se termina de entender que pueda conjugar su lema con el sentido de su voto en la moción de censura, de la mano del PP

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Albert Rivera en el Congreso de los Diputados EFE

Dicen que es en los momentos difíciles cuando sale a relucir el verdadero carácter de las personas. El papel pivotal de Coalición Canaria no es una sorpresa, igual que no lo fue el intento del Partido Popular y del Gobierno de morir matando al nuevo ejecutivo. Pero lo que me merece un análisis más sosegado es el sentido del voto de Ciudadanos.

Albert Rivera y sus colaboradores han tratado de defender hasta la extenuación que su partido es el adalid de la lucha contra la corrupción. Por eso no se termina de entender que pueda conjugar su lema con el sentido de su voto en la moción de censura, de la mano del PP.

El repentino éxito de la moción de censura tiró por la borda los planes electoralistas de Ciudadanos consistentes en desgastar al Gobierno hasta provocar la disolución de las Cortes Generales. Es comprensible que estén enfadados por no haber podido llevar a cabo su plan, pero sigue sorprendiéndome que hayan votado de la mano del PP.

Una abstención habría tenido el mismo resultado, pero habría permitido distinguirse del Partido Popular; algo así como decir "no apoyamos esta moción, pero no queremos dar por buena la gestión del Gobierno de Rajoy". El resultado, todos lo sabemos, es que el partido de Albert Rivera parece considerar más grave la formación de un gobierno de izquierdas que la condena a la corrupción; incluso aunque no lo piense así es ese el argumento que queda reflejado en el resultado de la votación.

Al final lo que queda es que o bien Ciudadanos es, en efecto, la cara amable y comercial del PP, o bien un partido bisoño que vota en caliente cuando su estrategia queda sepultada por un movimiento más astuto.

En mi opinión, que Ciudadanos sea la muleta del Partido Popular es algo preocupante, porque resta el número de opciones políticas a quien se sienta representado por la derecha; pero que Ciudadanos vote en caliente es más peligroso aún, porque supone que tenemos un partido sin resiliencia ni capacidad de reflexión, que toma decisiones en base a su estado de ánimo sin pensar en las consecuencias. Y eso nunca puede ser un comportamiento tolerable en un partido con vocación de Gobierno. No hay más que ver cómo tiembla el mundo cada vez que Trump abre la boca.

La Biblia, ausente en la toma de posesión de Pedro Sánchez, tiene algunas afirmaciones que están sorprendentemente pegadas a la realidad. Aquí rescato una que viene como anillo al dedo: por sus obras los conoceréis. Y ya los vamos conociendo.

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