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El problema es la ley del aquiler

Imagen de archivo de una vivienda en alquiler.

Luis Armendariz

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Verán, yo tengo dos pisos en alquiler. El primero lo tengo alquilado como vivienda habitual, el segundo lo alquilo como vivienda vacacional. Por el alquiler vacacional ingreso más dinero. Sin embargo, además de suponerme más trabajo, me produce menos beneficio. Esto es porque asumo muchos más gastos. Además de pagar mayores impuestos, debo cubrir los recibos habituales (luz, agua, gas, internet), los pequeños gastos (papel higiénico, bombillas, toallas, sábanas, gel...), los gastos de gestión (entrega y recogida de llaves, limpieza) y pequeños trabajos de mantenimiento.

Así que el alquiler vacacional aumenta los precios para los inquilinos, mientras baja los beneficios para los propietarios.

¿Cómo explicar entonces que crezca la oferta de alquileres vacacionales? Les diré algo: pese a que gano menos dinero con el alquiler vacacional, lo prefiero sin ninguna duda. La razón principal se resume en una palabra: MIEDO.

Déjenme que les cuente una historia real:

Hace años tenía un piso alquilado como vivienda habitual. Los inquilinos decidieron, en contra de lo firmado y sin que yo lo supiera, re-alquilar mi piso. En un momento dado, los re-inquilinos dejaron de pagar a mis inquilinos, y mis inquilinos dejaron de pagarme a mí. Entonces cometí un gran error: recurrí a la justicia y denuncié a la policía. Ese fue el principio de la pesadilla. La policía me informó que mis inquilinos podían echar tranquilamente a los re-inquilinos, puesto que no mediaba contrato. Sin embargo yo no podía echar a mis inquilinos aunque no me pagaran ni cumplieran el contrato. De hecho mis inquilinos re-alquilaron mi piso a otras personas, y durante 7 meses ellos cobraban un alquiler por mi piso, mientras yo no cobraba nada y, además, debía pagar yo los gastos de luz y agua, so pena de ser denunciado por acoso (OLE!).

El juicio se retrasó porque mis inquilinos abandonaron el país y la policía no podía localizarlos. Según me informaron, no era posible devolverme mi piso porque no había nadie en el piso. ¿No es maravilloso? Cuando por fin se celebró el juicio, aunque gané y quedó probado que el piso llevaba meses vacío, se me prohibió recuperar la vivienda durante 3 meses más, ya que un funcionario de los juzgados debía ser el primero en entrar en ella.

Resultado final para mi: la casa destrozada, unos 6.000 euros de pérdidas (una vez descontada la pequeña parte cubierta por el seguro), 15 meses sin acceder al piso e incontables dolores de cabeza. Resultado final para mis inquilinos: primero unos meses viviendo gratis y luego 7 meses cobrando por re-alquilar mi piso.

Cada vez que un propietario cuenta una historia como esta, y hay DEMASIADAS similares, hay otro propietario que decide alquilar su vivienda usando una plataformas vacacional. Durante años hemos visto noticias que indican que en España hay muchos pisos vacíos. No es algo nuevo.

El problema no son las plataformas vacacionales. El problema es la ley de alquiler. El principal motivo para que no haya más viviendas para alquiler habitual es el miedo de los propietarios. Estoy de acuerdo en defender y proteger los derechos de los inquilinos. Pero también hay que defender a los propietarios, que es algo de lo que la Ley española se olvida en cada reforma.

El principio del alquiler es sencillo. El inquilino paga un alquiler y cuida la propiedad; a cambio establece su vivienda en ella. La norma debería ser igual de clara: en el momento que el inquilino no paga (o no la cuida), la propiedad deja de ser su vivienda. El derecho a la vivienda es fundamental, sin duda. Pero también es un principio fundamental que los derechos de una persona acaban donde empiezan los derechos de otras personas.

El estado debe promover iniciativas para fomentar el acceso a la vivienda. Pero eso no debe confundirse con forzar a los propietarios a meses de pesadilla y pérdidas inasumibles. Lo cierto es que basar la defensa del derecho a la vivienda en pisotear los derechos de los propietarios es un grave problema. Recordemos que el alquiler vacacional genera a los propietarios más trabajo y menos beneficio. Es el miedo a la ley de alquiler lo que les impulsa a preferir dejar el piso vacío o utilizar plataformas de alquiler vacacional.

Si los propietarios dejaran de tener miedo al alquiler de vivienda habitual, aumentaría la oferta de viviendas y bajarían los precios. La propuesta es modificar la ley para que sea más garantista para todos (incluidos los propietarios) y así fomentar el alquiler de vivienda habitual, eliminando lo que considero el principal obstáculo: el miedo de los propietarios a la ley de alquiler.

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Publicado el
31 de julio de 2020 - 15:35 h

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