Seducción, razón y oposición a los cambios de progreso
El capitalismo neoliberal con sus prácticas corruptas y corruptoras y los medios de masas a su servicio, corrompiendo a su vez la información y la comunicación, con los llamados fake news o falsas noticias como telón de fondo, han llevado a la práctica lo que según dicen los expertos, las personas nos movemos fundamentalmente a partir de los sentimientos y no a partir de la razón. Por eso, en los periodos electorales, tratan de llegar a los sentimientos de las personas para mover sus conductas en una dirección en concreto: los planteamientos políticos del partido político que los practica. A los partidos, salvo algunas excepciones, con tal de tocar los sentimientos del elector, les da igual decir lo que sea, aunque lo hagan mintiendo de forma descarada y compulsiva. El objetivo es, como se dice ahora “seducir” al electorado. Los gabinetes electorales de los partidos políticos, analizan lo que les gusta oír e interesa a sectores concretos de la población, de tal modo que cuando el líder político se levanta y abre su ordenador, lo primero que se encuentra en la pantalla es el argumentario del día: las cosas que tiene que decir, de la manera que tiene que decirlas y a quién tiene que dirigirlas. ¿Por qué? Se trata de movilizar los sentimientos. De “seducir”. Los sentimientos, según los expertos, son los que determinan la conducta.
La verdad es que muchas veces nos tragarnos todo lo que nos echan, aunque sea pura bazofia. No nos han educado para saber distinguir entre los argumentos encaminados al bien común y a reducir las desigualdades y las injusticias sociales, cosa que se logra con la razón, y que por lo que hemos visto el pasado 4-M en las elecciones a la Comunidad de Madrid, está en horas bajas.
Los planteamientos “seductores” que se utilizan para engañar al “personal” llevan consigo la prostitución y/o aniquilación de muchos valores democráticos. Hay mucha perversión y bastantes cadáveres en nuestra democracia y prácticas políticas, como diría mi amigo Alfonso Alcaide. Ha muerto la virtud de escuchar, su cadáver es “tengo la respuesta antes de que me preguntes”. Los que preguntan tienen la convicción de no ser escuchados y el derecho a responder de la misma manera. Pero en política no hablan personas, hablan instituciones, que son la garantía de la convivencia, el derecho y la justicia, convertidos ahora en tres nuevos cadáveres que añadir a nuestro cortejo fúnebre. La verdad es el siguiente cadáver. Es normal tener distintos argumentos y puntos de vista, pero no lo es que la palabra y la imagen se usen para difundir mentiras, esperando obtener de ellas la razón que la verdad quita. La fraternidad le acompaña: ha muerto por olvidar que “ellos” son “nosotros”. Lo vemos cuando se criminaliza a los inmigrantes menores que acceden a nuestras costas, huyendo de las guerras y la pobreza o cuando se incita a la policía y guardia civil a intervenir de forma violenta con el grito de “a por ellos”. La misericordia (corazón que se solidariza con los empobrecidos) va detrás: hemos olvidado las familias desahuciadas, los millones de obreros con contratos indecentes, los trabajadores muertos en accidente, el crecimiento de la riqueza y de la pobreza, los más de nueve mil presos preventivos y las decenas de miles de pobres que llenan las cárceles. Podíamos seguir con la libertad (ahora tan en boga, reducida a disfrutar de una caña de cerveza según Isabel Díaz Ayuso), la honradez, la humildad, la igualdad…
Los españoles estamos sufriendo en estos momentos tan críticos de pandemia y crisis económica y social, los denodados esfuerzos de grupos de presión, por que se dejen de hacer políticas de corte progresista, impulsadas por el Gobierno de Coalición. Estos son un reducido grupo de nuestra población o poderes fácticos: la oligarquía financiera, la burguesía ligada a las multinacionales, la burguesía españolista, la independentistas y la no independentista, sectores de la aristocracia terrateniente, y la pequeña burguesía dependientes de dichas grandes burguesías. Como dice Juan Manuel Sánchez Gordillo, dirigente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT): “La burguesía no tiene patria, no tiene Dios, sólo tiene bolsillos”.
Estos poderes económicos y financieros cuentan con el apoyo de grupos mediáticos como Mediaset, Atresmedia, Prisa y Vocento, como más destacados. Asimismo, políticamente están representados en el Parlamento por las derechas (PP y C´s) y la ultraderecha (Vox). Ambos poderes económicos, mediáticos y políticos recurren a todos los medios a su alcance, entre ellos los expresados en este artículo para que la salida de la crisis, la nueva normalidad, no signifique para ellos la pérdida de sus intereses particulares y de grupo, aunque eso signifique volver a la anterior normalidad, tan favorable a ellos. Ahora con el reparto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia seguirán presionando como aves de rapiña, para llevarse la mayor parte que puedan, del pastel.
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