La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo
Desastres naturales cada vez más frecuentes y dañinos
Los desastres naturales —como inundaciones, olas de calor, sequías o incendios— son cada vez más frecuentes e intensos. Las generaciones actuales están expuestas a una mayor acumulación de eventos extremos a lo largo de su vida, especialmente los grupos socioeconómicamente más vulnerables. Aunque España no ha sido históricamente un país muy expuesto a fenómenos meteorológicos extremos, en los últimos años han aumentado de forma evidente las olas de calor continuadas, los incendios forestales con grandes superficies afectadas y las lluvias torrenciales. Un ejemplo reciente de especial relevancia por su virulencia fue la DANA del 29 de octubre de 2024, que provocó graves inundaciones en el sureste del país, con 238 víctimas mortales, a la espera del cómputo y daños superiores a 17.000 millones de euros, según algunas estimaciones. La DANA y la inundación a la que dio lugar fue, sin duda, uno de los desastres naturales más devastadores en Europa en el siglo XXI.
La DANA de Valencia (2024) permite analizar los efectos del estrés durante el embarazo en la salud de los bebés
En una investigación reciente consideramos este episodio como un shock exógeno que afectó de forma generalizada a una zona relativamente pequeña y homogénea del país desde el punto de vista sociodemográfico y que permite realizar un “experimento natural”. Gracias a la disponibilidad de microdatos que recogen todos los nacimientos en España registrados cada año, podemos analizar si los bebés expuestos a la DANA nacieron con peor salud que el resto. La salud en el momento del nacimiento está estrechamente relacionada con el desarrollo cognitivo y socioemocional, el logro educativo, la salud e incluso la posición socioeconómica en etapas posteriores de la vida. Constituye un indicador crucial sobre la posición de partida de las personas y de las desigualdades tempranas entre ellas, pero también es una buena aproximación, un buen atajo para predecir trayectorias vitales con mayores o menores ventajas.
Para llevar a cabo el análisis, combinamos los microdatos administrativos relativos a la salud de todos los bebés nacidos en 2023 y 2024 —disponibles en el INE— con datos objetivos sobre daños materiales causados por la DANA en el nivel municipal. Para evitar “ruido” relacionado con las diferentes características de la población, de la economía, de las instituciones o de las respuestas de gestión proporcionadas, únicamente analizamos los nacimientos registrados en la Comunidad Valenciana y no en otras Comunidades Autónomas también afectadas. Seleccionamos un único indicador de salud en el momento del nacimiento, el riesgo de prematuridad. La prematuridad es el correlato más evidente de la morbilidad y mortalidad neonatal y sabemos que el riesgo de nacer antes de término es especialmente sensible al estés prenatal, también el inducido por catástrofes naturales.
Municipios afectados e intensidad de los daños materiales
En el Gráfico 1 se muestran, para toda la Comunidad Valenciana y en color azul, todos los municipios afectados por las inundaciones (en total, 75); en gris aparecen aquellos que, de acuerdo con las clasificaciones oficiales, no se vieron directamente afectados.
En el Gráfico 2 mostramos los diferentes niveles de daño material que se produjeron durante el episodio, de acuerdo con los datos oficiales recogidos por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática en su página web. En concreto, seleccionamos los datos relativos al daño en infraestructuras afectadas (en euros), los ajustamos al tamaño de la población del municipio y los dividimos en tres categorías: ningún daño, daños moderados y daños elevados. Los resultados que mostraremos a lo largo de esta entrada son similares si se utilizan indicadores alternativos de daño material.
Los embarazos expuestos a la DANA experimentaron un riesgo mayor de prematuridad
A partir de un diseño en el que comparamos embarazos expuestos y no expuestos a la DANA y analizamos su riesgo relativo de nacer prematuros, aportamos evidencia inédita hasta la fecha de los efectos de la DANA sobre la salud infantil a nivel poblacional y del estrés prenatal como posible mecanismo de explicación del daño.
Para identificar los embarazos expuestos a fecha 29 de octubre de 2024, seleccionamos todos los nacimientos de noviembre y diciembre de 2024 que tuvieron lugar en la Comunidad Valenciana. Dado que los datos de nacimientos registrados en el año 2025 no están disponibles aún, observamos únicamente una ventana de exposición a la DANA en el último tramo de la gestación, un tramo especialmente relevante de acuerdo con la literatura especializada por la alta susceptibilidad al estrés materno. Dividimos después estos nacimientos en dos grupos según residiera la madre gestante en un municipio que resultó afectado por la DANA o en uno que no.
Comparamos la salud de estos dos grupos de bebés post-DANA con otros dos grupos equiparables, nacidos justo un año antes, en noviembre y diciembre de 2023, en los mismos municipios. Medimos específicamente la probabilidad de nacer antes de término (es decir, prematuramente) de los bebés directamente afectados por la DANA en comparación con los no directamente expuestos. En el Panel A del Gráfico 3 mostramos tal efecto: los bebés afectados experimentaron un mayor riesgo de nacer prematuros.
A continuación, analizamos si haber vivido los efectos de la DANA con una intensidad mayor redunda en un mayor daño en términos de salud neonatal. Para ello comparamos los tres niveles de exposición directa a la DANA ya explicados —ninguno, moderado y elevado—, que aproximamos a través del nivel de daños en infraestructuras registrados en el nivel municipal. En el Panel B del Gráfico 3 mostramos que, en efecto, una mayor intensidad se traduce en un perjuicio superior: los bebés residentes en municipios que sufrieron daños más elevados experimentaron más riesgo de prematuridad que el resto. Aunque pequeños en magnitud, los dos efectos que mostramos son relevantes en términos sustantivos. Si tomamos como referencia factores de riesgo de consenso en la literatura especializada, el incremento en el riesgo que encontramos es mayor que el de la edad avanzada de la madre, pero menor que el del tabaquismo durante la gestación.
El embarazo es un periodo especialmente sensible. El estrés que experimenta la gestante como consecuencia de acontecimientos extremos, como las lluvias torrenciales de octubre de 2024 y las inundaciones y otros daños que éstas generaron, puede afectar a procesos biológicos, tanto en la propia a la madre como en el desarrollo del feto. De manera general, el estrés altera el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, aumentando los niveles de cortisol que llegan al feto y causando alteraciones relevantes en su desarrollo neurológico, inmunológico y en la salud general del recién nacido. Los desastres naturales generan picos bruscos de estrés (estrés agudo) que intensifican estos mecanismos biológicos. Además, pueden producir cambios epigenéticos —como el acortamiento de los telómeros, marcador de envejecimiento biológico— que alteran la expresión génica y pueden tener efectos duraderos en la salud y el metabolismo de los bebés.
Diversos estudios sobre la exposición a estos picos de estrés prenatal agudo provocados por catástrofes naturales han corroborado cambios en la regulación del estrés, mayor riesgo metabólico y otros efectos adversos relevantes para la salud a lo largo de todo el ciclo vital. Aunque en nuestros análisis no podemos medir de manera directa los niveles de estrés que experimentaron las madres durante su embarazo, los resultados son coherentes con que es, de hecho, uno de los principales mecanismos que explican la peor salud de los recién nacidos afectados por la DANA. Es muy posible que, incluso en las zonas no directamente afectadas —no inundadas— las mujeres embarazadas también sufrieran estrés, por lo que nuestros resultados serían una versión relativamente conservadora, en la parte inferior del rango posible de efectos. En futuras entradas explicaremos cómo los efectos difieren para madres con niveles socioeconómicos diversos, lo que nos dará pistas importantes sobre la interacción entre fuentes de estrés agudo, como el que se observa durante un desastre natural, y fuentes de estrés crónico, como el que supone contar con recursos limitados para mitigar los efectos dañinos de la exposición a este tipo de amenaza ambiental.
Nota: Esta entrada forma parte de los resultados de los proyectos PID2019-111564RB-I00/AEI/10.13039/501100011033, PRE2020-094473 y PID2023-151383OA-100.