“Pedro Sánchez es una persona conflictiva”. Así definió este martes el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, al jefe del Ejecutivo durante una entrevista en Onda Cero. “Conflictiva en el Gobierno, conflictiva con sus colaboradores y que le gusta el conflicto en España”, añadió. Un par de horas después, Feijóo dijo en un acto de la precampaña del 29N: “No pueden ganar quienes quieren hacerlo cambiando las reglas o incendiando la calle”. Una referencia a los diferentes disturbios de los últimos días que, según el PP y sus aliados electorales de Vox, tienen su origen expreso en el Gobierno.
El PP ha dado así un salto cualitativo en sus acusaciones como oposición. De acusar al Gobierno de ineptitud para no prever y solucionar los problemas (como en el caso de Ceuta) el partido de Feijóo ha pasado a señalar a Sánchez como inductor de la violencia urbana o, en el mejor de los casos, como recolector de los teóricos frutos electorales que esta puede provocar.
Este miércoles, Feijóo visitará Barcelona acompañado del cabeza de cartel por la provincia, Xavier García Albiol, quien ha hecho de alentar el miedo su principal apuesta al frente del Ayuntamiento de Badalona. Juntos recorrerán los puntos donde se produjeron las algaradas el pasado fin de semana.
El giro de Feijóo ha llegado de la mano de un ramillete de encuestas publicadas este fin de semana y el lunes en las que el PP se mantiene como primera fuerza en estimación de voto ante las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El problema es que el PSOE ha recortado distancia con el PP y, aunque los sondeos apuntan a que las derechas mantendrían una amplia mayoría absoluta, Vox está cada vez más fuerte.
Para el PP no es lo mismo un Vox en 40 diputados que uno en 70 a la hora de negociar un posible Gobierno de coalición. De hecho, cuando las encuestas apuntaban en 2024 y 2025 que los ultras se estaban desinflando, hubo dos movimientos de calado en ese espacio político. Mientras Santiago Abascal ordenó abandonar los primeros gobiernos de coalición en bloque, el PP barruntó la posibilidad de gobernar en solitario.
Hoy, Vox vuelve a compartir cuatro gobiernos con el PP, pero sus números en los sondeos los disparan a cifras que oscilan entre el 15% y el 20% del voto. Feijóo ha renunciado por completo a un Consejo de Ministros monocolor e incluso ha renunciado a presentar listas en tres circunscripciones al Senado para dejar paso a los de Abascal, que se han retirado a su vez de otras seis.
El PP no se presentará en dos de las cuatro provincias catalanas, precisamente donde Vox podría superarles por primera vez en unas elecciones generales. Para Feijóo es, según dijo en Onda Cero, una “reacción, creo que adulta, a un movimiento que hacía muchas décadas que no se producía”, en referencia al pacto del PSOE con el Frente Amplio también para la Cámara Alta.
A la zaga de Vox
Feijóo ya indicó el camino que iba a seguir cuando, ante los primeros altercados en las masivas protestas de Francia, dijo que “la violencia que está alentando a la izquierda radical jamás es el camino para mejorar una nación”. “Los españoles tenemos la oportunidad de apartarnos de ese camino”, ha sostenido sobre la cita del 29N, y de “expresar” el “malestar y ansias de cambiar el país como debe hacerse en democracia, en las urnas”. Todo, pese a que las movilizaciones en el país vecino están respaldadas por los principales sindicatos así como por asociaciones de estudiantes y distintos partidos.
Este lunes, después de los disturbios del fin de semana en Barcelona, con ausencia total de consignas políticas y el único objetivo declarado de asaltar tiendas de lujo, el ‘número dos’ del PP, Miguel Tellado, continuó la senda marcada: “Detrás de la violencia de la extrema izquierda solo hay violentos de extrema izquierda. Y además persiguen un objetivo: la extrema izquierda incendia las calles para que la extrema izquierda siga en el Gobierno”.
El secretario general optó por acusar a Sánchez solo de pasividad. “El presidente que pide la paz en el mundo por la mañana no es capaz de garantizarla en su propio país por las noches”, dijo. “¿Dónde está el ministro del Interior? ¿Alguien sabe dónde está [Fernando Grande] Marlaska? El caos se apodera de las calles de la segunda ciudad de España y el ministro del Interior desaparece”.
Tellado llegó dos días tarde porque Vox ya había ocupado ese espacio durante el fin de semana. Su homólogo ultra, Ignacio Garriga, aseguró el domingo que la violencia “está impulsada por el PSOE, amparada por el Gobierno de España y claramente dirigida por Pedro Sánchez”.
Este martes, Vox aumentó la apuesta: “Los españoles ya tenemos suficientes problemas como para tener que aguantar que la guerrilla callejera de Pedro Sánchez destruya también nuestras calles y plazas”.
Así que este martes, con Feijóo a la cabeza, el PP ha optado por copiar el argumentario de su rival y socio. “La paz social es un tesoro democrático” que “costó mucho construir” y “no se puede jugar con ella”, dijo este martes durante la presentación de la lista por Madrid, que él mismo encabeza.
En el acto, además de Feijóo, intervino la que será su número dos, Cayetana Álvarez de Toledo, quien dedicó casi todo su discurso a arremeter contra Sánchez. “Usted no es un hombre decente, es un radical inmoral”, dijo. “Invoca el amor, pero practica el odio”, sostuvo. “Se ha convertido a estas alturas en un patético populista sin pueblo. Solo le queda la violencia. Como ha perdido la calle, pretende incendiarla”, añadió.
De los “neoetarras” a la “nueva kale borroka'”
En el PP y en Vox parecen considerar que todas las algaradas de las últimas semanas en las que han derivado algunas protestas antidesahucios, las huelgas estudiantiles y de profesores o las concentraciones contra la ultraderecha son iguales a lo ocurrido en Francia, en Albania, en Italia o en Barcelona. En este último caso, los investigadores no tienen claro de momento cuál es el origen de las convocatorias, pero sí han empezado a aflorar datos llamativos, como el uso de perfiles reciclados, es decir, que ya contaban con un número alto de seguidores que habían llegado por otras razones y que, sin previo aviso, cambiaron su contenido por el de una página sin otro objetivo que llamar a la protesta.
Información irrelevante para las derechas, a tenor de sus declaraciones. “Él ha legitimado la violencia”, ha apuntado en referencia a Sánchez, “primero, amnistiando la violencia del golpe de Estado en Catalunya”. “Y segundo”, continuó, “Sánchez ha legitimado la violencia del mundo proetarra. Convirtió a Bildu en socio referente sin exigirle una condena inequívoca de la violencia”. “Ya tiene Sánchez su 'kale borroka'. Los neoetarras son hijos de Bildu y Sánchez y, por tanto, yo digo que los destrozos los paguen sus padres. La factura a Ferraz”, concluyó.
Feijóo en Barcelona, Tellado en Bilbao
“Os voy a decir lo que está pasando”, dijo Feijóo en su acto de partido: “Saben que están perdiendo, y cuanto más pierden más tensión general crean. Eso está ocurriendo”. “Han perdido la calle y quieren alterarla; temen perder las urnas y quieren alterarlas”, aseguró.
“Sí, están amenazando a los españoles”, acusó, para concluir: “España no se va a dejar intimidar. Los españoles somos ciudadanos libres e iguales y el 29 de noviembre vamos a votar en defensa de nuestra libertad. Y a partir del día 30 habrá orden. Lo advierto”.
Mientras tanto, su mano derecha, Miguel Tellado, estuvo en Bilbao para decir que los disturbios del martes (también sin un origen claro) no son “hechos aislados” y, aunque son “culpa” de “los cafres de extrema izquierda” que los causaron, también “es responsabilidad política del Gobierno”, que “tiene tiempo para todo menos para garantizar el orden y la ley y para proteger a los ciudadanos y su medio de vida”.
La portavoz de campaña, Ester Muñoz, también tuvo tiempo durante una visita a Zaragoza para asegurar que “no es comprensible tener un presidente del Gobierno bailando de mitin en mitin mientras ciudades de su país arden”. “La izquierda tiene que entender que no queremos esa violencia que estamos viendo en otros países. Si tienen miedo de perder las elecciones, perder el poder, lo que tienen que hacer es ir a votar y aguantar porque eso es lo que hace un demócrata”, zanjó. Y todavía queda algo más de un mes para las elecciones.
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