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Desde el pacto del Majestic hasta los últimos presupuestos de Rajoy: dos décadas de acuerdos del PP con nacionalistas

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, e Íñigo Urkullu, en Moncloa.

Andrés Gil

El Gobierno presidido por Mariano Rajoy ha puesto en marcha una campaña para alertar de los riesgos para España de una moción de censura de Pedro Sánchez con los votos de nacionalistas e independentistas para distraer de la sentencia de Gürtel que ha caído sobre su partido. El mismo Gobierno que puso en marcha una operación contra sus rivales políticos en Catalunya. El mismo Ejecutivo que ha intervenido Catalunya con el 155 y que ha desatado una batalla legal contra ex gobernantes catalanaes, algunos de ellos en la cárcel. El mismo Gobierno que sufrió la dimisión del fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, precisamente por las presiones contra Catalunya. El mismo Gabinete que ha obtenido este miércoles una victoria parlamentaria con gran contenido simbólico al asegurarse la posibilidad de agotar la legislatura con la aprobación de los presupuestos con los votos del PNV. Una victoria similitar a la que logró hace casi dos años al dominar la Mesa del Congreso gracias al respaldo de nacionalistas vascos y catalanes, de nuevo, al pacto del PP con Ciudadanos.

¿Por qué?

No es la primera vez que un partido como el PP, que hace bandera no sólo de la unidad de España, sino de la lucha contra el nacionalismo para ganar votos fuera de Catalunya –su recurso al Estatut ha sido uno de los grandes detonantes de que se disparara el independentismo catalán hasta desembocar en el 1-O–, luego llega a acuerdos que podrían parecer contra natura. Como el de este miércoles, a los días de mantener el 155 “a la espera de un gobierno viable” en Catalunya.

El 28 de abril de 1996, hace prácticamente dos décadas, José María Aznar y Jordi Pujol cerraban en el hotel Majestic –el tradicional de las noches electorales convergentes– el voto afirmativo para la investidura del candidato popular, cuando aún resonaba el 'Pujol, enano, habla castellano' que cantaban los militantes del PP en la sede del partido en la noche electoral, el 3 de marzo.

Al final, el 4 de mayo Aznar fue investido presidente por mayoría absoluta (181 votos) con el apoyo de CiU (16), PNV (5) y CC (4): es decir, nacionalistas vascos, catalanes y canarios, los mismos que este martes, 20 años después, volvieron a retratarse del lado del PP.

¿Por qué? Que se sepa, porque seguramente haya acuerdos que se irán conociendo con el tiempo, el PNV logra así un puesto en la Mesa del Senado además de grupo propio en la Cámara Alta; y CDC confía en lograr el grupo propio en el Congreso.

Eso sí, cuando el PSOE tras el 20D podía aspirar a la Moncloa con la aquiescencia de los nacionalistas o llegaba a acuerdos con ellos, dirigentes del PP, incluido el presidente Rajoy, atacaban esa posibilidad sin compasión, a pesar de que el PP haya coincidido habitualmente con PNV y CDC en votaciones sobre reformas económicas en los últimos años.

Ahora, como tras el 20D, con la moción de censura de Pedro Sánchez en marcha, la presión se repite.

Otro de los que ha contra Sánchez ha sido el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo.

Esto dicen los dirigentes del PP de los acuerdos con nacionalistas, cuando ya no quieren recordar que el mandato de Xavier Trias (CDC) al frente de la alcaldía de Barcelona fue posible gracia a que el PP a menudo le cedía sus apoyos; o el de Javier Maroto, vicesecretario general del PP, como alcalde de Vitoria –junio de 2015–, quien, como recuerda Iker Armentia, debe a Bildu su principal logro durante sus años al frente del consistorio alavés: acordó paralizar las obras del auditorio impulsado por los socialistas en el mandato anterior y construir sobre el agujero de las obras la estación de autobuses de Vitoria.

“Yo he tenido el coraje de pactar con ustedes”, le dijo Maroto a uno de los portavoces de EH Bildu durante las negociaciones de los presupuestos de 2013. “No hay ningún inconveniente para el acuerdo, el acuerdo es bueno. Hay municipios en Euskadi en los que, aunque PP y Bildu coincidan en sus prioridades, no votan juntos. Y esto nos hace distintos en Vitoria. A lo mejor es cuestión de talante”. Y añadía: “No me tiemblan las piernas para llegar a acuerdos con nadie. Y creo que eso es bueno. Ojalá sucediese en más foros. Ojalá cundiese el ejemplo”. Pero hay más: el PP de San Sebastián pactó varios proyectos con el anterior alcalde de Bildu –el traslado de la estación intermodal–; y en Navarra UPN –aliado del PP– ha llegado a acuerdos presupuestarios con Bildu en algunos municipios, como Olite o Tafalla.

Rajoy ha afirmado este viernes que Pedro Sánchez sólo persigue ganar “con los votos de cualquiera” lo que no le dieron las urnas, azuzando el miedo a los nacionalistas, independentistas e “izquierdistas radicales”. Y lo dice 48 después de aprobar sus Presupuestos con el PNV, 18 meses después de colocar a Ana Pastor, persona de confianza personal y política al frente de la Mesa del Congreso, gracias al acuerdo con nacionalistas vascos y catalanes para la Mesa del Congreso.

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