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Lo que decía el PP cuando el PSOE pudo pactar con los nacionalistas

Tras los intentos de Pedro Sánchez por conseguir la investidura, varios líderes populares atacaron su decisión de reunirse con grupos nacionalistas

La postura del PSOE de ceder cuatro senadores a ERC y Democràcia i Llibertat suscitó numerosas críticas por parte del Partido Popular

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Jorge Fernández Díaz, Soraya Sáenz de Santamaría, Mariano Rajoy, Ana Pastor, Fátima Báñez y Celia Villalobos, en la constitución del Congreso, el 19 de julio de 2016.

Jorge Fernández Díaz, Soraya Sáenz de Santamaría, Mariano Rajoy, Ana Pastor, Fátima Báñez y Celia Villalobos, en la constitución del Congreso, el 19 de julio de 2016. Marta Jara

Los acuerdos del Partido Popular con PNV y Convergència a cambio de puestos en las Cortes (así como la cesión de votos para la vicepresidencia del Congreso, en favor del candidato de Ciudadanos, Ignacio Prendes) suponen un giro en el PP. Al menos, respecto a lo que decían los líderes y miembros del partido sobre los supuestos pactos que Pedro Sánchez pretendía llevar a cabo con las fuerzas nacionalistas e independentistas para sacar adelante su investidura.

Aunque el líder socialista solo consiguió los votos a favor de Ciudadanos y Coalición Canaria en su segundo intento de investidura, innumerables líderes regionales y ministros del PP no dudaron en atacarle por estos contactos con los nacionalistas. Algo que se acentuó especialmente tras la decisión de los socialistas de ceder dos diputados a ERC y otros dos a Democràcia i Llibertat para que pudiesen formar grupo propio en el Senado.

"Para llegar a la Presidencia del Gobierno no vale todo", decía en Twitter Mariano Rajoy el 16 de enero sobre aquel hecho.

"Para nosotros, e imagino que para muchos votantes del PSOE, es incomprensible. A mí me gustaría saber qué opinan los votantes de Lugo o de Cantabria, que ven que su voto va a servir para dar voz y para dar más participación y más relieve a los independentistas en el Senado", opinaba Soraya Sáenz de Santamaría tras la tercera reunión del gobierno en funciones de Mariano Rajoy.

Lo mismo señaló el líder del Partido Popular en Andalucía, Juan Manuel Moreno, quien, además, se centraba en Susana Díaz para que rompiese su silencio: "Como presidenta -de Andalucía- debe aclarar si los senadores socialistas andaluces van a entrar en este peligroso juego de prestarse a ser voz de los que quiere romper España", advirtió.

Otro de los que fue contra Sánchez fue el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, que cargó contra un posible gobierno socialista apoyado por Podemos y los nacionalistas. De hecho, y en declaraciones a la Cadena Ser en enero, señaló que el PSOE pretendía pactar con "los bolivarianos" y con "quienes quieren romper España" (…) "Irse con la extrema izquierda o con los independentistas sería algo muy negativo”, aseguraba, atacando la postura de Pedro Sánchez de no tener ningún tipo de comunicación con el PP.

El ministro de Interior en funciones y diputado del PP por Barcelona, Jorge Fernández Díaz, en una entrevista en Cope en enero, también afirmó que le costaba creer que un partido como el PSOE optase por formar un Gobierno con la "connivencia" de ERC y Convergència. Según el ministro, si bien "matemáticamente sería posible", políticamente sería "letal para España".

También desde Catalunya, Xavier García Albiol recurrió al argumentario popular sobre la ruptura del país para cargar contra el secretario general del PSOE. Albiol aseguró que un pacto PSOE-Podemos pondría el Gobierno en manos de los independentistas, lo que supondría estar condicionado por "aquellos que pretenden romper España en pedazos". 

De la misma opinión fue Pablo Casado, que además llamó "Judas "a Pedro Sánchez. El vicesecretario de Comunicación del PP aseguró, el 7 de abril, que el líder del PSOE iba a intentarlo "todo para ser presidente en cinco minutos" y que incluso iba a "echarse en brazos de los que intentan romper España".

Otro de los que se sumó a las críticas fue el ministro de Justicia y de Fomento en funciones, Rafael Catalá. El 29 de febrero dijo que Sánchez buscaba "un apoyo un poco raro", al tratar de acercarse a independentistas y a la "izquierda radical", cuando ya había pactado con Albert Rivera.

A esta ola contra Sánchez se sumó Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del partido, que pidió al PSOE que optase " por una coalición de moderación, estabilidad y gobernabilidad", frente al "radicalismo”. 

La opinión de los medios

Varios medios también clamaron contra la posibilidad de un pacto del PSOE con partidos nacionalistas. Para El País, en un editorial del 22 de enero titulado "Rajoy no puede, Sánchez no debe", un acuerdo del PSOE con Podemos y los independentistas sería una "estrambótica amalgama claramente inconveniente para los intereses generales". Según el diario del Grupo Prisa, si el líder del PSOE acordaba un gobierno con "quienes centran su objetivo en separar a Cataluña de España", podría "convertirse en rehén de causas que van en contra del interés de los ciudadanos". Frente a ello, proponía una coalición con Ciudadanos y PP para "respetar el mensaje de los electores".

La Razón también avisaba en febrero de que el pacto del PSOE con Podemos conllevaría añadir el apoyo "de los que quieren romper nuestro orden constitucional y territorial". Una línea roja que "Sánchez no está en condiciones de sobrepasar".

En El Mundo, un editorial de agosto del año pasado afirmaba que "sería una buena noticia que el PSOE dejase de encumbrar a partidos que buscan destruir la unidad de España". En vez de eso, Pedro Sánchez debería "abrazar la centralidad y lealtad constitucional que tanto defiende", señalaban desde Unidad Editoral. Este miércoles, Federico Jiménez Losantos, columnista de este mismo medio, califica el acuerdo del PP con fuerzas independentistas de "tropezón".

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