Adiós a la LOMCE: la nueva ley educativa resta peso a Religión y a la concertada, pero no prohíbe la segregación por sexo
Un año después del primer intento, el Gobierno ha vuelto a aprobar en el Consejo de Ministros su reforma educativa. Este segundo intento –el primero tuvo carácter simbólico, fue el mismo día que se disolvieron las cortes tras convocar elecciones– debería ser el bueno para que definitivamente el Congreso apruebe la ley destinada a sustituir a la LOMCE, la norma que aprobó el PP en solitario y que pese a haber “nacido muerta”, según dijeron todos los grupos políticos, ha gozado de sus buenos siete años de vida.
La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha explicado tras el Consejo de Ministros que uno de los principales objetivos de la ley es que no haya segregación del alumnado, que el mayor esfuerzo debe estar en el ciclo del 0-3 y que “la enseñanza personalizada será el corazón de la ley” (¿con qué fondos y medidas?, se preguntan los docentes).
Lo cuenta Daniel Sánchez Caballero.