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OPINIÓN | 'Guerra para llevar', por Antón Losada
CRÓNICA

¿En qué se parecen el CIS, la ley trans y el Guggenheim al 'caso Koldo'?

Pedro Sánchez sale del hemiciclo tras sus preguntas en la sesión de control.

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No dejes al rival permanecer herido durante mucho tiempo y prolongando su agonía. Remátalo cuanto antes. No es Sun Tzu, sino uno de los principios del Partido Popular en la oposición desde hace muchos años. Por eso, se aprestó a una ofensiva completa el miércoles en una sesión de control que resultó un tanto roma, algo sorprendente en un partido acostumbrado a convertir el hemiciclo en un escenario en llamas.

La sesión tuvo sus momentos chocantes. Además de las preguntas dedicadas al 'caso Koldo', otros diputados del PP se unieron a la fiesta a pesar de que sus cuestiones tenían que ver con otros asuntos. Manuel Cobo tenía una pregunta sobre el CIS y sacó el tema de los contratos de Koldo García. Borja Sémper quería saber sobre deporte femenino para atacar la ley de derechos trans, pero desde luego que dedicó tiempo a hablar sobre Ábalos. Javier de Andrés tenía interés en conocer qué ocurrirá con el proyecto paralizado del Guggenheim en Urdaibai y eso no le impidió cargar contra el Gobierno para acusarlo de corrupción en la compra de material sanitario. El orden del día del pleno me lo paso por el trasero de los leones de la Cámara. Esa fue la divisa del PP en la sesión.

La mejor frase se la reservó Alberto Núñez Feijóo para el arranque de su intervención contra Pedro Sánchez. “Sin rodeos. Usted lo sabía y lo tapó”. No tenía ninguna prueba, por lo que se sabe de la investigación judicial en marcha, pero eso tampoco le ha cortado nunca a la oposición. Luego deslizó las palabras “con la información que tenemos”, lo que le daba un cierto aire misterioso para sustentar la grave acusación de que el presidente lo sabía todo “desde hace tres años”. El único indicio que mencionó fue la decisión de incluir a José Luis Ábalos en las listas electorales de julio por Valencia con el fin de mantener su aforamiento.

Feijóo dejó colgada al final una pregunta con la que seguirá haciendo daño al PSOE: “¿Por qué exigió la dimisión a Ábalos y no a Santos Cerdán?”. El actual secretario de Organización de los socialistas también conoció a Koldo García, pero al menos puede decir que no ha sido ministro ni ha comprado mascarillas. El PP no se olvidará de él fácilmente.

Ábalos, tampoco. En dos entrevistas mientras se celebraba el pleno, apuntó a Cerdán –la persona que intentó convencerle sin éxito de que renunciara al escaño– como el origen de la recomendación de Koldo García: “Si a ti te proponen a una persona que te dan todas las garantías, y si quien te lo propone, te da todas las garantías, pues indagas menos”. El exministro prosigue en su tarea de presentarse como una víctima de lo que ahora llama el “populismo justiciero” del PSOE.

“No me venga con el ventilador”, dijo el líder del PP. El PSOE se plantó en el hemiciclo con un ventilador del tamaño suficiente como para provocar un huracán. Sánchez hizo la referencia de costumbre a la destrucción de ordenadores a martillazos y a la caída de Pablo Casado por cometer la osadía de apuntar a los contratos de compra de mascarillas que beneficiaron al hermano de Isabel Díaz Ayuso. Sin nombrar a Ábalos, Sánchez dijo que ya ha habido “asunción de responsabilidades políticas”.

La mejor forma que tenía el PSOE de sobrellevar el shock de haber visto a Ábalos huir al Grupo Mixto era atizar al PP con todos los casos de corrupción del pasado. El ministro Félix Bolaños pasó de decir que “no hay nada más desalentador que el 'y tú más'” a mencionar dos frases después “la sede (del PP) pagada con dinero negro”.

Claro que el PP tiene un pasado interminable. Más que una hemeroteca, es la Biblioteca Nacional entera.

El que más se relamió con el listado fue Óscar Puente. Allá cayeron los sobresueldos del PP entregados en mano por el tesorero Bárcenas, la alcaldesa de Marbella que no sabía lo que hacían su marido y su hijastro, y ese amigo delincuente de Feijóo del que todos sabían en Galicia a qué se dedicaba menos el propio Feijóo. Hasta le dio tiempo a mencionar el Jaguar que Ana Mato nunca llegó a encontrar en el garaje de su casa, porque ella sólo tenía ojos para sus hijos.

Para el PP, era un riesgo sacar a Cuca Gamarra en la sesión de control por sus antecedentes en el magnicidio de Casado. No les importó. La número dos del partido llamó “experto en chivatazos” al ministro de Interior, con lo que le estaba acusando de haber alertado a los investigados de la trama (eso sería un delito).

Gamarra coció un buen potaje añadiendo al 'caso Koldo' otros ingredientes como la amnistía, los beneficios penitenciarios de los presos etarras o el asesinato de Barbate. Como era de esperar, Marlaska se refirió al apoyo entusiasta que Gamarra dio a Casado poco antes de volverse contra él.

El PP fue con todo con el 'caso Koldo', que intenta convertir desesperadamente en el 'caso Sánchez'. La materia prima sólo puede proceder de la instrucción judicial en la que los principales imputados son dos empresarios, además de lo que aporten los medios de comunicación. La calidad de todo ese guiso dependerá mucho más de la calidad de sus ingredientes que de la presentación en la mesa.

De entrada, el PP es más de apostar por grandes raciones. Ha lanzado una batería de iniciativas en el Congreso en cuya composición se nota que han metido en la cazuela todo lo que han encontrado en la cocina. Destaca la petición de comparecencia del presidente de Correos para que explique por qué se emitió un sello de homenaje al Zamora Club de Fútbol en 2021. Resulta que su presidente es uno de los principales implicados en el caso.

Con menos que eso, Woodward y Bernstein te harían una paella con cosas.

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