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CRÓNICA

El PP emite señales de hartazgo con Ayuso ante el progresivo debilitamiento de Feijóo

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Feijóo tiene un problema. Incluso dos. Quizá más. Pero uno tiene nombre propio y se llama Isabel Díaz Ayuso. La inquilina de Sol no pierde ocasión de marcar la agenda a un PP que ha pasado de la justificación al hartazgo con la presidenta madrileña. Y no sólo por sus formas o su habitual tendencia a ir por libre, sino porque su estrategia, aseguran, empequeñece cada día más la figura de un líder nacional que no termina de cuajar. 

No es sólo una impresión. El sentir de quienes así piensan está avalado por las encuestas –ya sean públicas o privadas–, que indican un claro retroceso en la valoración del jefe de la oposición. He aquí el segundo problema, que puede ser una derivada del primero. O no. Depende de a quién se pregunte. El caso es que cuando Feijóo fue elegido líder del PP marcaba una estimación media de un 5,2 mientras que ahora está en un 3,9. Entre sus propios votantes también ha caído medio punto desde el 23J, tras pasar del 7,1 en octubre del año pasado al 6,6 de hoy. Mucho más acusada es la caída entre los electores de centro, un espacio donde en los últimos dos años ha perdido 1,7 puntos. Son datos de los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas de abril de 2022, octubre de 2023 y junio de 2024

Pero, para los escépticos con el instituto que dirige José Félix Tezanos, están también las cifras de las encuestadoras privadas. Por ejemplo, Sociométrica (colaboradora de El Español), para quien Feijóo lleva meses sin superar el 4 de media en valoración partiendo del 4,7 que registró en junio de 2022. En marzo pasado, Sigma Dos (El Mundo) detectó también que la evaluación media bajaba por primera vez del 4 mientras que en el momento de su llegada a Madrid, estaba en el 4,5. En la última publicación de Invymark (La Sexta), recibió una puntuación media de 4,18, una de las valoraciones más bajas de toda la serie. Y según GESOP, también ha dejado de ser el líder mejor valorado: en noviembre obtenía un 4,4 de media y desde ahí ha ido perdiendo apoyo hasta registrar en mayo pasado un 4 raspado, por detrás de Pedro Sánchez y de Yolanda Díaz, a pesar de que cuando tomó las riendas del partido superaba el 5 y sus votantes le otorgaban un 7,5.

Según una encuesta de Simple Lógica para elDiario.es, el pasado mayo sólo el 25% de la población aprobaba al líder del PP, muy lejos del 43% que obtenía en marzo de 2022. Es más, sólo el 66,1% de sus electores le otorgaron el plácet, casi diez puntos menos de lo que aprueban su electorado al resto de líderes.

A la vista de los datos, se puede decir que Feijóo no es un líder que despierte entusiasmo, pero es que además cada vez los ciudadanos confían menos en él como jefe de la oposición. De hecho, la confianza en él ha caído del 35,5% en abril de 2022 al 21,9% actual. Un retroceso de más de 20 puntos entre los ciudadanos de centro (del 38,1% al 17,9% actual), según los barómetros del CIS de abril de 2022 y junio de 2024.

Fugas por el centro y por su derecha

Desde que llegó a Madrid, Feijóo ha perdido votantes de los que los demoscópicos consideran “moderados” y, además, tiene fugas también por su derecha. Y es que la preferencia por él como presidente cae de forma generalizada, pero especialmente en el centro y el centroderecha. En julio de 2023, el 29% de los españoles prefería a Alberto Núñez Feijóo como presidente del Gobierno. Hoy esa cifra ha caído casi 11 puntos hasta el 18%. Entre los votantes de centro, ha pasado de ser el presidente preferido para el 34% en julio del año pasado a serlo para solo el 10%. En el centro derecha, ha caído 30 puntos, desde el 66% de julio de 2023 al 30% de junio de este año, según datos del estudio sobre tendencias de voto de julio de 2023 y el barómetro de junio 2024 del CIS.

Y pierde también tracción en el centro. Respecto a junio del año pasado, ha caído casi cuatro puntos en intención de voto directa entre quienes se auto ubican en el centro ideológico mientras que el PSOE se ha mantenido estable en ese espacio. Esto supone que la distancia que separa al PP del PSOE en el centro se ha reducido a la mitad en un año: de 7,6 puntos de ventaja a solo 3,5. Ya no es capaz de seducir siquiera a una parte de los votantes de Vox, para quienes ha dejado de ser el presidente preferido. Después del 23J, llegó a serlo para el 22,2% de los electores de Abascal y no llega al 4% 

Los datos que no pasan desapercibidos en la calle Génova han abierto un doble debate entre los dirigentes populares. De un lado, si la implacable estrategia de oposición seguida hasta ahora se puede mantener en el tiempo teniendo en cuenta que, en contra de los pronósticos de los populares, Sánchez sigue en La Moncloa y puede seguir durante bastante tiempo. De otro, si Ayuso y su afán por marcar siempre la agenda al partido empieza a ser “un problema al que más pronto que tarde habrá que hacer frente porque claramente está siendo lesivo para el liderazgo nacional”. Quien así habla es un dirigente de los muchos que creen “inoportuna” la medalla que la presidenta madrileña ha decidido otorgar al excéntrico ultraliberal Javier Milei, a quien ni siquiera ha querido recibir en audiencia Felipe VI en su segunda visita a España. 

Tanto la dirección nacional como los barones más relevantes han preferido, una vez más, ponerse de perfil ante otra decisión de Ayuso que no ha gustado en el PP. El silencio, no obstante, en esta ocasión, no significa otorgamiento sino un profundo malestar con quien sigue “yendo de verso libre” y trazando una estrategia con la ultraderecha, que aunque le proporcione votos en Madrid, debilita a Feijóo en el resto de España.

Quienes observan desde otros territorios a la líder del PP de Madrid tampoco han pasado por alto su intensa agenda internacional, tras la que algunos barones ven una decisión estratégica “con el propósito de convertirse en referencia internacional frente a un Feijóo que no domina la agenda diplomática” más allá de los contactos en el Partido Popular Europeo. 

Ayuso tiene previsto viajar la próxima semana, coincidiendo con la declaración de su pareja como investigado por la presunta comisión de dos delitos de fraude fiscal y uno de falsedad documental, a Alemania para entrevistarse con la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, y su vicepresidente, Luis de Guindos. Y esto después de haberse paseado ya por Miami, Lisboa, París, Londres, Bruselas, Venecia, Rumanía, Washington, Varsovia, Nueva York, Jerusalén o Marsella. 

La medalla a Milei, la frenética agenda internacional, sus declaraciones, siempre polémicas, faltonas y en busca de la confrontación, su obsesión por señalar la senda por la que debe transitar el PP en su labor de oposición… Todo es materia de un intenso debate entre una dirigencia que se declara “fatigada de tanto afán de protagonismo y tanto espectáculo” justo ahora que la dirección nacional negocia un acuerdo con el Gobierno para renovar el Consejo General del Poder Judicial, que debiera conocerse –si es que se cierra– esta semana que entra, después de que Sánchez diera un ultimátum a Feijóo para acabar con el bloqueo que persiste desde hace más de cinco años. 

“Si es niño o niña”, como dicen en la Moncloa “lo sabremos pronto”, pero entre los populares hay quien es partidario de explorar la vía del acuerdo “aún sabiendo que Sánchez puede introducir algún elemento que lo haga saltar por los aires en el último momento” y quienes creen, como Ayuso, que con el PSOE no se debe pactar nada. Los primeros defienden que el CGPJ es, además de una ocasión para reorientar la estrategia de oposición, una excusa para que “Feijóo marque distancias” con la hiperventilación de la presidenta madrileña, que ha llegado a decir que si la entente se consolida “la democracia tiene las horas contadas”.

“Feijóo necesita que Sánchez le proporcione un enganche con el que evite que el sector más radical del partido le mate y le permita tener un relato con el que salir airoso del pacto”, sentencian desde el sector moderado, donde está seguros de que, con la única excepción de Ayuso, el jefe de la oposición tendrá el apoyo de todos los barones. Algunos, de hecho, esperan que en los próximos días Feijóo les llame para contarles los detalles y testar la posición de cada uno.