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CRÓNICA

Reventar la confianza en la democracia es tendencia en la campaña del PP

Feijóo, en el Congreso de la Empresa Familiar, el lunes.
8 de octubre de 2026 00:07 h

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Sin piedad. No se hacen prisioneros. No habrá cuartel ni misericordia con el enemigo. Alberto Núñez Feijóo va a la guerra con el cuchillo entre los dientes y fue a dejarlo claro al lugar en que un baño de sangre es una consecuencia tan inevitable como deseable de todas las contiendas políticas. La Junta Directiva del PP de Madrid es el escenario perfecto para que el ardor guerrero fluya por las venas. Allí estuvo el líder del PP el lunes por la noche ofreciendo una arenga que, contra lo que suele ser habitual, no fue retransmitida por el partido en sus redes sociales.

Feijóo emuló a Sadam Hussein en su alegato. Advirtió a su público que no pueden confiarse, que los quiere con los ojos inyectados en sangre, “porque esta va a ser la madre de todas las batallas”, según contó El Mundo. Sadam utilizó esa expresión en enero de 1991 un par de meses antes de que las tropas norteamericanas iniciaran la Guerra del Golfo y expulsaran a las tropas iraquíes de Kuwait. La ofensiva por tierra después de semanas de bombardeos duró poco más de cien horas, con lo que la expresión ha conservado un cierto tono irónico.

“Sois mi ejército, no podéis fallar y yo no os voy a fallar”, dijo en la sala de banquetes del Valhalla del PP, donde se celebra a todos los que se aplican al juego sucio siempre que sea necesario. Que es prácticamente siempre. En la escala de testosterona en la que se define la mayor parte de la política española, Feijóo suele figurar en los puestos bajos. Le quitaron las gafas para que pareciera más duro, y ni por esas. Pero llega la campaña electoral y es tiempo de afilar el gesto y sonar amenazante. Sois mi ejército. Es hora de calar la bayoneta. Es hora de matar.

Con el fin de confirmar que los tribunales son un elemento fundamental de la batalla política, el PP fue a la Audiencia Nacional para pedir que se impute al PSOE por los delitos de cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, financiación ilegal de partidos y malversación de caudales públicos por el caso de Leire Díez. Al juez que lo investiga le quedan unas cuantas declaraciones de testigos o imputados para llegar a ese punto, pero la petición trata de recordarle que no es momento de andarse con remilgos. Es la hora de la movilización general y no se olvidará a los que no estén a la altura del momento.

Lo ha entendido muy bien el juez de Madrid que aceptó una querella del PP y Vox para que investigara el rescate de Air Europa. José María Escribano ha ordenado a la vicepresidenta Sara Aagesen y otros altos cargos que comparezcan en su juzgado para declarar como testigos seis días antes de las elecciones del 29 de noviembre. Así es, en plena campaña electoral. Con una decisión tan sencilla, consigues una foto y unos titulares que serán valiosos en campaña. Ya se sabe que de la justicia se aprovecha todo.

Escribano es el juez que se hizo famoso por investigar a Irene Montero, que estaba aforada al ser ministra, en el llamado 'caso niñera' por si había utilizado a una asesora para cuidar a su hijo. Alguien la había visto cogerlo en brazos, lo que sin duda era un hecho alarmante. Lo hizo cuando se estaba celebrando en 2021 la campaña de las elecciones autonómicas de Madrid. Finalmente, el caso quedó en nada.

La práctica judicial desde hace muchos años es que los tribunales no tomen decisiones sobre asuntos que puedan tener impacto en una campaña por el riesgo de que puedan ser interpretadas como un ataque político.

Para demostrar al sector duro del PP que estará a la altura, Feijóo decidió el miércoles doblar la apuesta por la conspiración como forma de hacer política. No hay acusación al funcionamiento de las instituciones democráticas que no esté dispuesto a suscribir si con eso se consigue desacreditar a Pedro Sánchez. No hay crítica que haga Vox que no pueda ser multiplicada por el Partido Popular.

Isabel Díaz Ayuso comenzó la semana lanzando un aviso que cualquier espectador del programa de Iker Jiménez podría entender: “Le pido a todo el mundo que ni se le ocurra votar por correo”. No tenía pruebas, como tampoco las tenía Donald Trump cuando dijo este año que “el fraude en el voto por correo es legendario”.

Borja Sémper reculó un poco el día después, pero solo era por una cuestión de imagen. Feijóo volvió a plantear sospechas sobre la limpieza del voto. Recordó que fue presidente de Correos y que confía en los carteros, pero no en sus directivos. Se han celebrado elecciones limpias desde 1977 con el mismo sistema de voto por correo y con directivos de Correos de todo pelaje, incluido él, pero parece que eso no es suficiente. Le sirve para sostener que el Gobierno actual no es democrático. Si eso hace que la gente pierda su confianza en las instituciones, le da igual.

Otra de las cosas que Feijóo dijo el miércoles en Ceuta: “España no puede estar más tiempo en manos de escapistas, España necesita estadistas”. La clase de estadistas que siembran dudas sin tener pruebas sobre la limpieza de las elecciones.

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