Sánchez quiere que la Moncloa coordine la acción electoral y la comunicación del PSOE

Pedro Sánchez Adriana Lastra se dan un beso tras la segunda sesión del debate de investidura.

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La salida de Adriana Lastra de la vicesecretaría general del PSOE lleva camino de tener tantas versiones como las que difundió el ex jefe de gabinete de Pedro Sánchez Iván Redondo cuando el presidente decidió apartarle de la Moncloa. La maquinaria ya está en marcha. La puso en funcionamiento a primera hora de la mañana del lunes la ya ex número dos del PSOE con un comunicado en el que anunciaba su dimisión por motivos personales y de salud que no le impedían, sin embargo, mantener su escaño en el Congreso. 

La renuncia que, según su relato, le había comunicado al presidente del Gobierno hace días sorprendió a propios y extraños y mantiene a la expectativa de nuevos ajustes a toda la dirigencia socialista. Sánchez, según fuentes del partido, barrunta desde hace días que sea la Moncloa quien tome el control de la coordinación en materia de acción electoral y comunicación del partido, dos patas de la estructura orgánica imprescindibles para afrontar las elecciones municipales de 2023. Y esta idea, que pasaría por la creación inmediata de un Comité Electoral rondaba ya en su cabeza desde antes de que Lastra anunciara su dimisión, según fuentes gubernamentales. En Ferraz, nadie sabía de su marcha, salvo su camarilla habitual. Tampoco el secretario de Organización, Santos Cerdán. Sánchez sí habló con ella en dos ocasiones durante el fin de semana.

“En los últimos meses se han producido cambios importantes en mi vida personal que me exigen tranquilidad y reposo y que, en las dos últimas semanas, me han obligado a tomar una baja laboral que se va a prolongar aún un tiempo. Por todo ello, y ante la dificultad de compaginar las exigencias de reposo y cuidados, imprescindibles en mi situación actual, con la intensidad que exige la dirección del partido, he presentado mi dimisión”, reza en el comunicado.

La salida se produce justo en el momento en el que el presidente pensaba afrontar cambios importantes en el partido para que la maquinaria Moncloa-Ferraz-Congreso trabajase sin disonancias ni recelos desde el 1 de septiembre y con la vista puesta en las elecciones municipales de 2023, una cita en la que PSOE se juega su supervivencia en la Moncloa. La difícil cohabitación entre Lastra y el secretario de Organización, Santos Cerdán, era un secreto a voces en el socialismo español, que se había hecho más evidente aún durante la campaña de las elecciones andaluzas. El propio Sánchez tuvo que llamar al orden en la primera reunión de la Ejecutiva Federal tras el 19J. Cuentan que tras aquel cónclave hizo saber a varios dirigentes que se tomaría unas semanas para pensar no solo en la estrategia política a seguir tras aquella debacle, sino también en los ajustes necesarios en el engranaje del partido.

La tensión, sin embargo, traspasaba las paredes de Ferraz, ya que la ex vicesecretaria general, que fue apartada de la portavocía del Congreso de los Diputados en septiembre de 2021, se resistía a perder el control del grupo parlamentario, lo que hizo que interfiriera en el trabajo del actual portavoz, Héctor Gómez, y partiera, con su actitud, el grupo por la mitad. Lastra tampoco encajó nunca que Sánchez recuperara para su equipo monclovita a Óscar López y Antonio Hernando el verano pasado. Ambos representaban, en su opinión, la viva imagen de la traición al “no es no” con el que Sánchez recuperó la secretaría general del partido después de que un Comité Federal convulso y desgarrador para el partido forzase su dimisión. 

La posibilidad de que ambos puedan formar parte de ese Comité Electoral, junto a la ministra de Educación, Pilar Alegría, habría precipitado ahora una salida, que se ha revestido de renuncia personal y, sin mencionarlo expresamente, a que Lastra esté pasando por un embarazo de riesgo. Al menos esa es la impresión de varias de las fuentes consultadas por elDiario.es, que tampoco descartan que el resto de los ajustes, que afectarían a la dirección de los grupos parlamentarios pero también a la Ejecutiva, se dejasen para el inicio del nuevo curso político. La coordinación parlamentaria, una competencia que Lastra se atribuyó junto a la comunicación del partido en la redacción de los nuevos estatutos que se aprobaron en el 40 Congreso Federal, “no es una prioridad en este momento, ya que las cámaras están en periodo inhábil hasta septiembre”, añaden los mismos interlocutores.

“Lo que vaya a pasar solo está en la cabeza del presidente”, apostillan desde La Moncloa, donde no quieren hacer más comentario que el del “respeto absoluto” a la decisión de la ex vicesecretaria general, que “tiene todo el derecho del mundo a querer reordenar su vida y dedicarse más tiempo a sí misma”. En el equipo de la dirigente asturiana critican que se cuestionen los motivos de su marcha.

En otros ámbitos, sin embargo, creen que la decisión de Lastra de intentar vincular su dimisión al embarazo “ni es creíble ni deja en buen lugar a Sánchez si realmente fuera ese el motivo”. Las bajas laborales o por maternidad no son invalidantes para la labor profesional de una mujer y el líder de un partido históricamente feminista “jamás hubiera aceptado que esa fuera la motivación”, añaden quienes creen que “ella ha construido un relato de parte y se ha ido cinco minutos antes de que el presidente afrontara una reorganización con la que perdería gran parte del poder” que se atribuyó en su pugna personal con Santos Cerdán, “que se ha dedicado todo este tiempo a sufrir el silencio del acoso y derribo y las filtraciones interesadas por parte del equipo de Lastra contra él y contra Gómez”. 

Y Lastra abandonó el grupo de whatsapp

Son las mismas fuentes que corroboran que hace meses que Sánchez estaba al tanto de los enfrentamientos de Lastra con Organización por el control de los territorios y que hasta sus oídos había llegado, desde algunas federaciones, que todos ellos escondían una causa personal con la vista puesta en el “postsanchismo”. Fue esta circunstancia la que obligó al presidente a ordenar a Lastra que no interfiriera en el relevo de Susana Díaz en Andalucía, después de que aireara la posible candidatura de Felipe Sicilia. Precisamente el papel de Sicilia, hombre de confianza de Lastra, como portavoz de la Ejecutiva ha sido de los más cuestionados en esta última etapa. A Lastra –que este mismo lunes abandonó el grupo de whatsapp de la dirección– y a su reducido sanedrín se les vincula también en diversos ámbitos socialistas con las filtraciones aparecidas en diferentes medios de comunicación cuando ya estaba apartado de toda responsabilidad sobre el supuesto motivo que precipitó la salida de José Luis Ábalos del gobierno y también de la dirección federal. Y eso, cuentan, llegó a oídos del presidente, quien incluso la interpeló al respecto, y marcó un punto de inflexión en la relación entre ambos. 

Sea como fuere, de aquel PSOE que acompañó a Sánchez en el balcón de Ferraz tras su primera victoria electoral en abril de 2019 poco o nada queda. Carmen Calvo, José Luis Ábalos, Adriana Lastra… ¿Habrá más? A saber. El presidente busca, además de una dirección fuerte y capaz de comunicar en el PSOE, la armonía que ya intentó con los cambios de Gobierno y de la Ejecutiva que hizo en julio y octubre de 2021 respectivamente.

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