Los socios apoyan la continuidad del Gobierno a la espera de los tribunales
Mucho más que un debate parlamentario, el Gobierno de coalición ganó este martes una estación: el verano. Tiempo, en definitiva, en el peor momento posible. Los mismos socios de coalición que rechazaron sentarse con el PP a negociar una moción de censura hace dos semanas, cuando Santos Cerdán, el último secretario de Organización del PSOE y estrecho colaborador de Pedro Sánchez, entró en prisión preventiva, han dejado patente en el hemiciclo que Alberto Núñez Feijóo no tiene diputados para derrocar al Gobierno. Suma los mismos que al inicio de la legislatura hace casi dos años, cuando se presentó a su investidura fallida: los del PP, Vox y UPN. Ni siquiera está claro que mantuviese el de Coalición Canaria. En total, 171 o 172 escaños, ni uno más.
Pero eso no quiere decir que la imputación por graves delitos de quienes fueron los hombres fuertes del PSOE desde el regreso de Sánchez a la secretaría general y las escandalosas grabaciones que los involucran en un caso de corrupción y sus degradantes tratos sobre las mujeres no hayan debilitado al presidente del Gobierno. Sánchez está en el peor de los escenarios, pendiente de las noticias que lleguen de los tribunales y esta vez sobre un caso de corrupción real, no ante las maniobras de los 'Peinados' y 'Hurtados' de turno. Lo sabe él, lo sabe su partido, lo saben los socios y lo sabe la oposición, que este miércoles endureció todavía más su política de acoso y derribo mentando incluso los negocios de saunas que tenía el padre ya fallecido de Begoña Gómez, la esposa del presidente.
Durante cuatro horas largas de debate, Sánchez pidió perdón muchas veces en el hemiciclo, dijo sentirse avergonzado por sus decisiones y presentó un plan contra la corrupción –que incluye más penas para los que pagan mordidas y una Agencia de Integridad Pública– que los aliados parlamentarios aceptaron para no poner fin a la legislatura. En Sumar, la otra pata de la coalición, gustó más porque sus propios dirigentes colaboraron en la redacción.
ERC lo recibió como un parche, al tiempo que exigió un giro de las políticas hacia la izquierda. Coalición Canaria y el PNV hicieron ver que se sentirían más cómodos con una moción de confianza que tampoco exigen. Sánchez, quien admitió que había pensado en dimitir durante las peores horas del escándalo, ya ha avisado de que no la va a convocar mientras reta a las derechas a una moción de censura.
Junts tampoco está por hacer caer al Gobierno sumando sus votos a los del PP y Vox, por mucho que Feijóo les haga gestos y prometa “poner el contador a cero” (signifique eso lo que signifique en un líder que ya se mostró favorable a un indulto a Puigdemont en la última campaña electoral gallega y que luego ha tratado de enterrar sus palabras). El caso es que Junts, partido heredero de CiU, dejó pasar el debate parlamentario, sin alinearse, entre alusiones de su portavoz, Miriam Nogueras, al problema sistémico de corrupción que según ella tiene España y sus dos principales partidos: el PSOE y el PP. Como los exconvergentes ya había puesto como condición que Feijóo acudiese a reunirse a Waterloo con Puigdemont, esos votos tampoco cuentan para el PP.
Podemos, entre la oposición y la competición electoral
Ni tampoco los de Podemos, por mucho que fuese el partido de los bancos de la izquierda más duro con Sánchez. Su portavoz Ione Belarra acusó al Gobierno de ser cómplice del genocidio de Gaza, de aceptar la carrera armamentística impuesta por Trump y, a los socialistas, de ser iguales que el PP con la corrupción. En el segundo de los plenos del día, Belarra fue más guerrera y acusó directamente a Sánchez de “mostrar lealtad a los criminales de guerra”. El discurso de Podemos transita desde hace unos meses entre la oposición feroz al Gobierno (a veces con notables hipérboles, como llamar reiteradamente a Sánchez “señor de la guerra”) y el de la competición electoral, puesto que el partido hace tiempo que da a la coalición por amortizada.
Desde el PNV, su nueva portavoz, Maribel Vaquero, esbozó varias salidas a la crisis que vive el Gobierno y manifestó su preferencia por la moción de confianza. Al mismo tiempo que avisó al PP de que sus ataques e insultos al nacionalismo vasco no le van a acercar a la Moncloa sino todo lo contrario, algo que ya había advertido su antecesor y hoy presidente del partido, Aitor Esteban.
Por lo visto en el hemiciclo este miércoles, los votos de EH Bildu también están todavía del lado del Gobierno, por más que su portavoz en la sesión del miércoles, Mertxe Aizpurua, advirtiese al Gobierno de que toca seguir avanzando en las políticas de izquierdas ante la amenaza de quienes no solo quieren derribar al Ejecutivo, también promover retrocesos en el “estado plurinacional”. En su turno, el diputado del BNG, Néstor Rego, descartó también cualquier posibilidad de investir a Feijóo, aunque avisó al Gobierno de que no cuenta con un cheque en blanco ni con un socio para siempre en el nacionalismo gallego.
El primer turno de intervenciones dejó dos titulares: la debilidad de Sánchez, puesto que la gran mayoría de portavoces aseguraron que su apoyo es provisional y está al albur de lo que decidan los tribunales –varios partidos alertaron de que si se demuestra financiación ilegal del PSOE, el mandato está acabado–, pero también que ahora mismo no hay una mayoría alternativa para hacer caer al Gobierno. La estabilidad del Gobierno, por tanto, puede variar, en función de un nuevo informe de la UCO, de los avances de la investigación en el Tribunal Supremo o de cualquier audio que se publique de la factoría Koldo & Ábalos.
Díaz reivindica no dar pasos atrás
Solventado lo fundamental el Pleno sirvió para evidenciar algunas cosas relevantes. De entrada la reconciliación (como todo, también provisional y a la espera de los juzgados) de Sumar con el PSOE. En uno de los días más duros de su larguísima carrera política, Yolanda Díaz dijo al presidente que ella sabe que él es honrado, pero que solo eso no sirve para seguir adelante con el Gobierno.
Su intervención se produjo solo horas después del fallecimiento de su padre, Suso Díaz, un histórico dirigente del sindicalismo gallego, enfermo desde hace meses. Desde el atril, en el único turno de palabra que utilizó antes de viajar a Galicia para estar con su familia, reivindicó el nombre de su padre para pedir al Gobierno que no dé un paso atrás en la defensa de los derechos de la gente, que tenga lugar un volantazo hacia la izquierda y que se pongan en marcha ya el aumento de los permisos familiares que la coalición firmó, pero que llevan tiempo atrancados.
“Hoy subo aquí, señor Feijóo, en nombre de mi padre porque no querría jamás que gobernasen las derechas en nuestro país, señor presidente, le pido que avancemos porque no queremos que gobiernen ellos, le pido honestamente que demos un giro social a la legislatura, que dejemos de bloquear las medidas, que saquemos adelante el estatuto del becario, que pongamos recursos para el Ministerio de Infancia, que los necesita, que financiemos bien la ley de Dependencia, como quiere el ministro Bustinduy [...] O estamos con las familias y los jóvenes españoles, o estamos con los fondos buitre y no tenemos elección, hay que gobernar para la mayoría social de este país”. Su discurso arrancó un gran aplauso y puso en pie a la bancada de la izquierda, incluidos algunos ministros y diputados socialistas.
También utilizó un solo turno, pero por diferentes motivos, Santiago Abascal. Poco dado a permanecer en el hemiciclo, el líder de la extrema derecha, quien dijo sentir malestar físico al estar cerca de un “presidente indigno”, profirió todo tipo de acusaciones contra el Gobierno y sus socios. Antes de abandonar el Pleno, dejó unos cuantos mensajes para Feijóo, su socio en todas las instituciones donde suman, para acusarlo de pactar con los socialistas en Europa, y de ser “el PSOE azul”. Luego volvió por el camino de la xenofobia –dijo que su partido no quiere expulsar a ocho millones de inmigrantes, pero que cuando lleguen al Gobierno sabrán cuántos son– y los insultos que la presidenta de la Cámara, Francina Armengol decidió retirar del Diario de Sesiones.
El lado más agresivo de Feijóo
Fueron los turnos de réplica los que dieron la medida del momento que vive la política en España y en muchos lugares del mundo. Lo de este miércoles en el Congreso fue mucho más que polarización. Sin Abascal en la Cámara, Feijóo enseñó su lado más agresivo. Llegó a recurrir a los negocios de saunas del suegro ya fallecido de Sánchez, para acusar al presidente de beneficiarse “a título lucrativo de la prostitución”. También cargó contra la imputación de su mujer, Begoña Gómez y de su hermano, por la creación de una plaza en los conservatorios de la Diputación de Badajoz cuando Sánchez no era ni presidente ni líder del PSOE.
La información utilizada hoy por Feijóo en la Cámara Baja parte de un encargo que el Gobierno de Rajoy hizo a las cloacas del Estado en 2014, según quedó patente en una conversación grabada entre quien era el secretario de Estado de Seguridad de aquel gobierno, Francisco Martínez, y el comisario poliimputado, José Manuel Villarejo. En la charla, desvelada por elDiario.es hace más de un año, el alto cargo de Rajoy pedía al comisario corrupto material sobre el suegro de Sánchez para “matar políticamente” al entonces líder del PSOE.
Habrá quien quiera interpretar que es la competición con la extrema derecha lo que radicaliza a Núñez Feijóo, pero lo cierto es que el líder del PP lleva comportándose así desde hace más de 15 años, como demostró su primera campaña electoral como candidato en Galicia en 2009. Ya entonces, protagonizó una campaña sucia que desplegó todo tipo de graves acusaciones, algunas sin pruebas, cuando el PP relacionó al entonces líder del BNG, Anxo Quintana, con un episodio de maltrato machista que nunca se pudo probar. Fue en la misma campaña en que Feijóo pidió la dimisión del propio Quintana tras publicarse una foto del vicepresidente de la Xunta en el yate de un empresario que había recibido adjudicaciones en el concurso eólico. Feijóo exigió su salida del Gobierno tres días antes de las elecciones, porque en ese momento no habían trascendido sus años de vacaciones y viajes con compañía del traficante Marcial Dorado.
Este miércoles aquellas excursiones al mar, a la montaña, a Portugal y a Andorra, de quien era 'número dos' de la Consellería de Sanidad con uno de los capos más famosos de las Rías Baixas volvieron al hemiciclo, cuando Sánchez replicó a Feijóo: “El único que ha mantenido una relación estrecha con un delincuente condenado es usted”.
Peticiones para salir de la OTAN
Mientras tanto, buena parte de los socios de la investidura han reclamado a Sánchez no caer en el “y tú más” y poner en marcha políticas de izquierdas que mejoren la vida de la gente, fundamentalmente en el ámbito de la vivienda. “BOE, BOE, BOE”, repitió el portavoz de Mes per Mallorca, Vicenç Vidal. Sabedor de que no existe una mayoría progresista en el Congreso, el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián, dio una pista al Gobierno: impulsar políticas de izquierdas y decir a Junts que son lentejas, a ver si se atreve a votar con PP y Vox para derrocar al Gobierno.
El pleno sobre la corrupción acabó entre aplausos de la bancada socialista a Sánchez, gritos de dimisión en la del PP y la sensación general de que la llave de la legislatura no está en el Poder Legislativo, sino en el Judicial y en los próximos informes de la UCO que puedan ver la luz. En el que tuvo lugar después sobre las cumbres internacionales, Sánchez escuchó de la mayoría de sus socios el rechazo al aumento al gasto militar y de sus propios aliados de Sumar, Podemos, EH Bildu, ERC y BNG, una petición expresa de salir de la OTAN.
Nota al pie: Lo de acusar a Sánchez de lucrarse con el dinero de las saunas del suegro ya fallecido no fue una alusión casual ni una salida improvisada de Feijóo. El PP lo distribuyó en sus argumentarios a los periodistas afines y este va a ser el próximo lema de campaña de Feijóo hasta forzar la caída del Gobierno.
50