Mbappé pone en su sitio a la senadora liberal paraguaya que lo tildó de “camerunés colonizado”: “Es una mujer despreciable”
“Camerunés colonizado, fingiendo duro ser francés, resentido, rico nuevo, prepotente y feo”. Así arrancaba el mensaje que hizo público en sus redes sociales la senadora liberal Celeste Amarilla cargando contra el capitán de la selección francesa Kylian Mbappé apenas una hora después de que la selección de Paraguay resultase eliminada en octavos de final por 0 a 1 con un solitario gol de penalti del delantero parisino.
Sin entrar en las descalificaciones de la ilustre senadora, que ya de por sí podrían invalidar al completo su mensaje, Amarilla también aseguró que Mbappé estuvo “nervioso y muerto de miedo” durante todo el partido, “como todo su equipo”, insistió en que “no pudieron meter ni un gol” —sorprendente; visto el resultado de 0-1 cualquiera diría que se equivocó de selección— e incluso llegó a incitar a los profesionales futbolistas de la selección paraguaya a ejercer la violencia contra el francés: “Lo que muchos reclamamos a la Albirroja es no haberle dado una bofetada de mano abierta después que terminó el partido”.
“Y eso que no soy fanática del fútbol”, añadía. ¡Menos mal!
El capitán francés, que con su gol frente a Paraguay se sitúa como uno de los tres máximos goleadores de la competición junto a Haaland y Messi con siete tantos, utilizó sus redes sociales para responder a la senadora con un mensaje en francés a modo de carta y con algo más de elegancia:
Madame Celeste Amarilla: Usted es una mujer despreciable e indigna de su cargo. Usted no representa al Paraguay, ese país que ha exudado pasión y honor a lo largo de toda la competición. Por su inconsciencia y su racismo desacomplejado, el mundo entero ya ha olvidado el recorrido y el esfuerzo histórico que sus jugadores lograron durante esta Copa del Mundo, dejando paso a una dama incompetente que ofrece la peor imagen posible de su país. Nunca permitiré a personas como ella la libertad de propagar su odio y su racismo por todo el mundo.
La respuesta de Mbappé, que fue ampliamente celebrada por todas las latitudes y tuvo un gran eco en las redes sociales, no calmó del todo los ánimos en Francia. La ministra francesa de Francofonía, Alianzas Internacionales y Franceses en el Exterior, Éléonore Caroit, consideraba este lunes “inadmisibles” las declaraciones “racistas” de Celeste Amarilla. “Son una vergüenza y no representan los valores de Paraguay ni la relación entre nuestros países”, afirmaba la ministra en castellano.
Acto seguido, pasando al francés, recordaba que Kylian Mbappé es “un campeón inmenso” y que, junto a Les Bleus, “encarna una Francia que extrae su fuerza de su diversidad y que proyecta sus valores mucho más allá de sus fronteras”. Y añadía: “El racismo no ganará jamás”.
También hizo referencia a la polémica generada por la senadora paraguaya el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, quien describía el intercambio como “un gol más para Kylian Mbappé” aunque “contra el racismo” en esta ocasión. Y defendía los valores de francia frente a las palabras racistas de Amarilla: “Cuando las palabras ensucian, nuestros valores responden: dignidad, respeto, fraternidad”.
Poco antes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay emitía un breve comunicado al respecto de la polémica. En él deploraba y rechazaba las expresiones de la senadora Celeste Amarilla, que definía como “contrarias a los valores y principios que inspiran la convivencia pacífica y el respeto a la dignidad humana” que el país promueve.
Además, el Gobierno paraguayo se preocupaba de enmarcar sus declaraciones en redes sociales en “el ejercicio de su responsabilidad individual” y remarcaba que “de ninguna manera” representan la posición del Gobierno de la República del Paraguay “ni del pueblo paraguayo”. Además, reafirmaba el “firme compromiso” del gobierno con la promoción de los derechos humanos, la igualdad o el respeto entre las personas y expresaba su solidaridad con “quienes pudieran haberse sentido afectados” por las declaraciones.
El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, compartía poco después en sus redes este comunicado describiendo el racismo como “un tumor del alma humana, la estupidez transformada en odio”. “Tomo nota de la denuncia por parte de las autoridades paraguayas de los comentarios racistas de una senadora contra Kylian Mbappé. Apoyo total a nuestro capitán y a nuestro equipo. Llevan en alto nuestros colores, los de Francia”, añadía, dando aparentemente por finalizada la polémica.
La última palabra
Pero la senadora Amarilla no ha querido dar por cerrado el asunto sin tener la última palabra. Esta madrugada, ha escrito una “carta abierta a Mbappé”, en la que pretende situar sus insultos y comentarios racistas en un “problema” personal entre ella y el futbolista y en la que arranca afirmando que nunca dijo “nada” de Francia —pese a que llama a Mbappé “camerunés colonizado”, le dice que finge “ser francés” o afirma que “todo su equipo” tuvo miedo frente a Paraguay—.
Para justificar que no tiene “nada con Francia” sino solo un problema con el futbolista, utiliza el argumento de que ella estudió en un colegio francés, que ama visitar el país o que cantaba La Marsellesa. Y tras ello carga contra la “arrogancia” y el “desprecio” de Kylian Mbappé por haber dicho “antes del partido” que “si hay que meter manos en la mierda, vamos a meterlas”.
En este punto, dos aclaraciones. La primera, que estas declaraciones de Mbappé no son previas al partido frente a Paraguay, sino que las realizó a pie de campo tras finalizar el mismo con victoria para Francia.
La segunda, que las palabras completas del delantero del Real Madrid al terminar el encuentro fueron: “Demostramos que somos un equipo que sabía jugar al fútbol ofensivo, pero si hay que meter las manos en la mierda, vamos a meter las manos en la mierda. Perdón por la expresión. No tenemos ningún problema con eso”. Es decir, hacía referencia a “meter las manos en la mierda” como en castellano diríamos aquello de “bajar al barro”, en referencia a lo que fue el partido, un encuentro lleno de dureza, muy físico y con poco espacio para las florituras o el jogo bonito.
Acto seguido, acusa a Mbappé de tener una “conducta arrogante” o de decirle a un defensor paraguayo la expresión “la concha de tu madre”, que según la quinta senadora con más patrimonio del país sudamericano es “sumamente agresiva”. Como todo el mundo sabe, Mbappé además de francés habla castellano incluso antes de fichar por el club madrileño. Esa conversación se produjo en el minuto 40 después de un posible penalti sobre el francés que el árbitro no señaló.
Por último, reclama a Mbappé que le negase el saludo al portero paraguayo. Lo que en realidad ocurrió fue que el delantero estaba reclamando el pitido final del partido y, al escucharlo, se puso a celebrar la victoria, colocándose de espaldas al guardameta. Y este, que le había tendido una mano que no vio —o no quiso ver—, se rebotó y le lanzó un balón a la espalda. Juzguen ustedes.
El resto de la carta de la senadora, seguramente más extensa de lo que requería la situación e incluso la crisis diplomática que habían generado sus insultos y comentarios racistas iniciales, se puede resumir en un intento fallido de justificar sus comentarios y un intento de victimización. “Entiendo que eso te haya molestado, porque es humillante”, llega a reconocer.
Ahora, la senadora exige que Mbappé se retracte y le pida “disculpas”, afirma que no a a “tolerar” su “violencia”, le acusa de ejercer “violencia de género” contra ella y hasta llega a asegurar que ella no atacó “su color” ni “sus preferencias” —“camerunés colonizado, fingiendo duro ser francés...”— y a decir que, de no retractarse, podrá “iniciar acciones legales por violencia de género”. Ver para creer.
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