Sobre este blog

@Retiario estudió biología pero siempre quiso aprender y contar historias reales. En tiempos remotos fue paleontólogo, pero desde hace décadas es periodista y profesor de periodismo. Cree en la ciencia, la tecnología y el poder de la humanidad para cambiar las cosas para bien, si se aplica. Pasa la mayor parte de su tiempo en Internet y es un firme defensor de la pluma (y la red) frente a la espada.

El monopolio de las piedras de curling

Imagen de Rosser1954

Acaban de terminar los Juegos Olímpicos de Invierno, esta vez celebrados en Corea del Sur, y gracias a ello hemos vuelto como cada cuatro años a hablar del curling; ese curioso deporte tradicional en países fríos que parece (pero no lo es) una versión frígida de la petanca.

Como deporte a los habitantes de países templados nos resulta peculiar, pero hay un factor curioso que tiene que ver con algo en lo que tampoco solemos pensar como es la minería.

Porque resulta que el curling tiene un pequeño secreto: no importa si sus practicantes son canadienses, noruegos o coreanos las piedras que utilizan en su práctica en competición tienen todas un único origentienen todas un único origen: el monopolio minero más extraño del mundo.

Todas las piedras usadas para practicar curling provienen del mismo lugar, una pequeña isla desierta de la costa escocesa llamada Ailsa Craig; poco más que un peñasco en pleno Fiordo de Clyde.

Resulta que esa isla es una roca, pero una roca muy particular: una intrusión granítica formada cuando una burbuja de magma surgió desde las profundidades de la corteza terrestre y emergió hacia la superficie enfriándose muy lentamente.

La composición del magma y su lento enfriamiento dan al granito verde de Ailsa Craig unas propiedades únicas como un agarre especial en el hielo (que es un hielo muy particular) y también la capacidad de aguantar choques con otras piedras durante la práctica deportiva sin astillarse o romperse.

Cada piedra de curling pesa alrededor de 18 kg y se envía rotando de un modo particular hacia la zona que sirve de blanco, por lo que el rozamiento de la roca con el hielo es vital, como lo es su resistencia.

De ahí que sólo el granito verde de ese peñasco escocés sea lo bastante bueno para las piedras usadas en competición: granito que explota una única empresa escocesa que tiene así el monopolio sobre uno de los más extraños recursos mineros escasos del planeta. Si le interesa puede adquirir no sólo piedras reglamentarias de curling y sus diversos accesorios, sino miniaturas, diversos souvenirs temátcos y hasta cubos de roca para hacerse un tradicional whisky 'on the rocks' al estilo escocés con genuinos pedazos de Ailsa Craig.

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Publicado el
6 de mayo de 2018 - 19:59 h

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