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Cruz Roja dice que al abordar ébola en RDC hay que hablar con grupos armados

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Cruz Roja dice que al abordar ébola en RDC hay que hablar con grupos armados

Cruz Roja dice que al abordar ébola en RDC hay que hablar con grupos armados

El último brote de ébola en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) afecta a dos de las regiones más perjudicadas por el conflicto del país. Por eso, expertos de la Cruz Roja Internacional consideran que para abordar la respuesta, hay que tener en cuenta también a los grupos armados.

"En Kivu del Norte, nos encontramos en una zona de conflicto armado", explican el director de operaciones de ébola en RDC de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), Balla Conde, y el jefe adjunto de la delegación en la RDC del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Nicolas Lambert, en una entrevista conjunta con Efe.

Entre los retos, los expertos señalan que "el acceso es difícil, que la población se mueve con muchísima frecuencia para refugiarse en zonas más seguras por un tiempo limitado o de forma indefinida o que las infraestructuras (sanitarias) son frágiles y están sobrecargadas".

El nuevo brote de ébola afecta ya a las provincias de Kivu del Norte e Ituri, donde hay 21 casos confirmados y 27 probables, y las autoridades sanitarias congoleñas investigan otros 51 casos.

Además, un total de 38 personas han fallecido con síntomas de la enfermedad, aunque solo 11 han dado positivo hasta el momento, según los datos del Ministerio de Salud a fecha del 9 de agosto.

"Como el conflicto está activo, nosotros informaremos también a los grupos armados de la zona", explican sobre el terreno estos dos expertos.

En una zona tan compleja como el noreste de RDC, las distintas misiones de la Cruz Roja llevan actuando con esa filosofía en todas sus respuestas a la población: "tratamos de tener un diálogo con todos estos grupos en la medida de lo posible para poder tener acceso a las comunidades y a las víctimas", dicen.

Los tratamientos y la vacunación, que comenzó esta semana en Kivu del Norte, está siendo gestionados, sobre todo, por el Gobierno central de la RDC y por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha instalado centros de tratamiento con camas para los afectados en Mangina, el epicentro de la epidemia, y pronto tendrán otro en Beni, una de las principales ciudades de la zona.

Por eso, la misión de la CICR, FICR y la Cruz Roja de la RDC tiene un carácter más comunitario y pretende centrarse en vigilar los entierros para prevenir que los cuerpos de fallecidos por ébola, que es una de las más frecuentes vías de contagio, tengan sepulcro de una forma digna, pero también segura, como explican los dos expertos.

En un clima de inseguridad como es el de Kivu del Norte e Ituri, donde la misma OMS recalcó su preocupación porque se haya declarado en "un contexto de guerra", las dificultades de rastreo de casos, contención de la enfermedad e información a la población se vuelven muy peligrosas.

Organizaciones como MSF admiten que su capacidad de respuesta está limitada por "el muy difícil contexto de seguridad" y porque no pueden actuar como si se tratase de otro brote normal, rastreando a los pacientes o vigilando los entierros comunitarios.

Pero los expertos de Cruz Roja no vacilan al asegurar que su trabajo es con las comunidades y para eso se necesita contar también con los grupos locales armados.

Sin embargo, la Cruz Roja ha sufrido en su propia piel esa violencia: hace algo más de un año, dos trabajadores del CICR fueron secuestrados en Lubero (Kivu del Norte) supuestamente por rebeldes Mai Mai (que luchan por desalojar a rebeldes hutus ruandeses) y liberados casi 15 días después.

En una visita a finales de mayo a Goma, la capital de Kivu del Norte, el presidente del CICR, Peter Maurer, admitía que lo que les preocupaba en esta zona era "la criminalidad recrudecida que toca también a los actores humanitarios".

El Ministerio no ha desvelado grandes detalles de las medidas de seguridad concretas en la respuesta, aunque sí se sabe que la misión de paz de la ONU en la zona, la Monusco, es un pilar más en este nuevo brote de ébola, el décimo que sufre el país y el segundo al que se enfrenta en un año.

Mientras tanto, los grupos armados no cesan la violencia y esta misma semana 14 agricultores (4 mujeres y 10 hombres) han sido asesinados por supuestos rebeldes ugandeses del Frente Democrático Aliado (ADF) al este de la ciudad de Beni.

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