El director científico saliente, Raúl Rabadán, atribuye su marcha del CNIO a “las controversias y el ruido mediático”
Tras renunciar a tomar posesión como nuevo director científico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Raúl Rabadán se ha dirigido a sus compañeros para explicar su salida. En una carta a la que ha tenido acceso elDiario.es, el físico y bioinformático ha señalado “las controversias y el ruido mediático” como las principales causas de su marcha.
Además de subrayar que su decisión no guarda relación alguna con la calidad humana o científica de quienes integran el CNIO, el investigador ha descrito las condiciones que han hecho imposible materializar su compromiso de liderar la ciencia del centro en sustitución de Maria Blasco. “El contexto institucional presente, marcado por controversias continuas, una elevada exposición pública, la politización de los asuntos internos de la institución, la polarización y ruido mediático y un clima de incertidumbre, — describe— no ofrece en este momento las condiciones de estabilidad necesarias para liderar con garantías mínimas un proyecto de transformación de la magnitud que vosotros y el centro merece”.
Rabadán fue elegido por unanimidad el pasado 4 de septiembre de 2025 por el patronato del CNIO para sustituir a Maria Blasco tras la crisis desatada a principios de ese año. Ese mismo día, para reemplazar al gerente del centro, Juan Arroyo, el patronato designó a José Manuel Bernabé, que salió incluso más rápido, en febrero de 2026. Si tomamos como referencia estas fechas, los sustitutos de Maria Blasco y Juan Arroyo han sobrevivido apenas nueve meses a la guerra interna y los continuos escándalos.
En su carta, Rabadán defiende la necesidad de “un pacto de estado” que garantice la estabilidad y respaldo institucional del CNIO, al margen de coyunturas políticas. “La investigación en cáncer exige visión a largo plazo, serenidad y confianza, porque su misión trasciende cualquier circunstancia temporal”, subraya.
A continuación reproducimos el contenido íntegro de la carta de Rabadán a sus excompañeros:
Estimados investigadores e investigadoras del CNIO,
Quisiera dirigirme a vosotros para expresaros, ante todo, mi profundo respeto y admiración por la labor científica que desarrolláis cada día. El CNIO representa uno de los mayores activos de la ciencia española y europea, gracias al talento, la dedicación y el compromiso de vosotros, sus investigadores, personal técnico y profesionales de apoyo.
Como sabéis, he sido propuesto para asumir la posición de Director Científico del centro. Agradecí sinceramente esa confianza y consideré la posibilidad con la ilusión de poder contribuir a una etapa de renovación y modernización institucional, reforzando aún más la proyección internacional y la excelencia científica del CNIO.
Tras una reflexión detenida, he tomado la difícil decisión de no aceptar dicha responsabilidad en las circunstancias actuales. Se trata de una decisión meditada y nada sencilla. Considero, sin embargo, que el contexto institucional presente, marcado por controversias continuas, una elevada exposición pública, la politización de los asuntos internos de la institución, la polarización y ruido mediático y un clima de incertidumbre, no ofrece en este momento las condiciones de estabilidad necesarias para liderar con garantías mínimas un proyecto de transformación de la magnitud que vosotros y el centro merece.
Estoy convencido de que instituciones como el CNIO necesitan marcos sólidos de gobernanza, un pacto de estado que garantice la estabilidad presupuestaria y respaldo institucional duradero, al margen de coyunturas políticas. La investigación en cáncer exige visión a largo plazo, serenidad y confianza, porque su misión trasciende cualquier circunstancia temporal.
Quiero subrayar con especial énfasis que esta decisión no guarda relación alguna con la calidad humana o científica de quienes integráis el CNIO. Muy al contrario: precisamente por el enorme valor de vuestro trabajo, considero esencial que podáis desarrollar vuestra labor en un entorno estable, predecible y plenamente orientado a la ciencia.
Confío sinceramente en que el CNIO sabrá superar esta etapa y continuará ocupando el lugar de referencia internacional que merece. España necesita un CNIO fuerte, ambicioso y respetado, y estoy seguro de que el talento interno del centro será clave para lograrlo.
Por mi parte, seguiré comprometido con la investigación en cáncer y con la colaboración científica con España desde la Universidad de Columbia, manteniendo siempre el mayor aprecio por vuestra labor y por el futuro del CNIO.
Con mis mejores deseos y todo mi respeto,
Raul
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