Abrasados en las aulas: la vergüenza de cada año
¿Qué tal, cómo va todo? ¿Fresquito en la oficina con el aire acondicionado? Tienes suerte si es el caso, podrías estar cinco horas al día en un aula dejándote la salud a más de 30 grados.
Este año más temprano que nunca estamos viendo ya lo que fácilmente sea la mayor vergüenza del país curso tras curso. Y mira que está la educación para darle una vuelta, pero personalmente no sé si hay algo más grave que el espectáculo anual de clases convertidas en hornos, pequeños y mayores de todas las edades sudando a 30 grados desde las 9 de la mañana. Creo que no pasa en ningún otro sector (sin entrar, claro, en la gente que trabaja al aire libre).
Este curso se ha añadido una novedad –o ha trascendido públicamente, igual ya había pasado–, que son las familias pagando ellas mismas o buscando fondos debajo de las piedras para instalar aires acondicionados ante la pasividad de las administraciones, porque siempre hay un piso más en el sótano de la ignominia.
Las familias no saben qué hacer ya y en comunidades autónomas como Aragón el caso ha llegado a la inspección de trabajo. Como nos explicaba una madre hace unos días, las familias están cansadas de que la inspección educativa ignore absolutamente este tema y han decidido abordarlo por legislación laboral, ya que los profesores no dejan de ser trabajadores y sus centros de trabajo no cumplen el requisito legal de un máximo de 27 grados en oficinas.
Uno será un poco ingenuo, pero cuesta entender cómo la administración no aborda este tema. Sí, cuesta dinero. Pero es un problema de salud –algún día pasará algo más grave aún– ya transversal a todo el territorio, a todas las edades y etapas e ignorarlo no lo va a resolver. Es previsible, sucede todos los años, y solo va a ir a más y a pasar antes. Este curso ha empezado en mayo. ¿Tienes calor hoy? Piensa que es el día más fresco de lo que queda de verano (exagerando un poco).
En esta pieza hemos abordado el estado de la situación en el país. En resumen: en la mayoría de comunidades autónomas ni siquiera hay cifras actualizadas de cuántos colegios están climatizados, adaptados o una radiografía precisa de necesidades o inversiones, un calendario conocido o una previsión de cuándo se completará. El resumen del resumen es que no tienen ni idea y que, como admite alguna administración, es muy caro climatizar.
Pero esta argumentación es un poco tramposa, porque como nos explica una experta, climatizar no es todo. “Lo primero es tomar medidas pasivas, que no consumen energía. Por ejemplo, poner toldos en ventanas, aislar las cubiertas del edificio sobre todo —es bastante fácil y económico en los colegios de techo plano— y poner sombras y vegetación en los patios. También es importante que los acabados de superficie sean de color claro. Si no, pueden llegar a coger 60 grados”. Todo eso refrigera y, de propina, hace que luego climatizar sea más barato porque no necesitas tanta potencia.
Cierro este tema, que tenemos que hablar de las huelgas, con una derivada de toda esta situación que da que pensar. Lo explica Ginés Ruiz Macía, del PSOE en Murcia, a raíz de las familias realizando una rifa para pagar la climatización: “Sabemos de centros a los que las editoriales de libros de texto le ofrecen aparatos de aire acondicionado a cambio de que elijan sus manuales. Hay centros donde la línea pedagógica no se está decidiendo porque prefieran un proyecto educativo, sino porque les ponen cuatro aparatos”. Y así vamos.
Esta semana hemos hablado de...
Efecto dominó con la huelga educativa: Madrid se suma. El paro indefinido en la Comunitat Valenciana o el de las maestras de Infantil en Madrid están sirviendo de ejemplo para otros docentes: tres sindicatos docentes y una asamblea de profesores se suben a la ola y también convocarán una huelga en Madrid a partir de septiembre. El caso catalán permite ver, además, que es posible doblar la mano a la administración, como hicieron en su momento los vascos, si hay determinación suficiente.
En Catalunya, os decía, han ganado. La huelga ha conseguido forzar un acuerdo entre la Generalitat catalana y los docentes, que contempla una subida de 600 euros brutos al mes de forma progresiva hasta 2029 (puede parecer mucho, pero no es tanto cuando se analiza en términos porcentuales anuales) y el deseado aumento de los recursos humanos. Aquí están los detalles del pacto, que debe refrendar el profesorado antes del jueves.
Quizá no sea la victoria que a muchos habría gustado, eso depende de las expectativas de cada uno, pero una negociación también es ceder y llegar a compromisos, y este pacto ha costado muchos días sin trabajar (sin cobrar) y un encierro.
En la Comunitat Valenciana no están teniendo tanta suerte. La reunión de este domingo entre Generalitat valenciana y huelguistas acabó también en encierro, aunque tuvo un final más abrupto que el de sus vecinos del norte. La policía cargó contra los manifestantes en la puerta y amenazó con sanciones “muy graves” a los encerrados, que desistieron.
Por el momento la reunión del domingo se saldó sin acuerdo, y el paro suma ya cuatro semanas. La consellera, Carmen Ortí, le ha dicho a los sindicatos que las decisiones no se pueden tomar “bajo presión”, en lo que podría ser el segundo capítulo de la saga “esta huelga es demasiado política”, protagonizada hace unas semanas por el president Pérez Llorca.
Antes de eso se dio la agresión policial a una docente en una de las manifestaciones en los alrededores de la Conselleria. Supongo que habrás visto el vídeo porque ha circulado por todas partes: un policía empuja por detrás y sin previo aviso a una peligrosísima profesora jubilada, que cae a plomo al suelo. Se rompió el tabique nasal. El agente en cuestión tiene un expediente abierto y la rabia de media España encima, excepto un par de sindicatos policiales, por una agresión innecesaria, injustificada y desproporcionada.
En un tono un poco más amable, esta semana os hemos contado también el fenómeno Bezares. Javier Bezares es el responsable de redes de UGT y ha conseguido tener a media comunidad docente pendiente del canal de Telegram del sindicato. Allí, este profesor de Música va contando las negociaciones, los avances y retrocesos, los gestos que se hacen en la mesa, con un tono que le ha convertido en una estrella. Le paran por la calle para hacerse fotos.
Para subir nota
- El profesor que pasó de defender las pantallas a renegar de ellas. Cristian Olivé ha sido, durante 14 años, un entusiasta defensor del uso de móviles y ordenadores en el aula (puntual y con fines educativos). Ya no. Cada vez los ve más perjudiciales, sobre todo a partir de la irrupción de la IA. “Está matando la creatividad”, cuenta. Olivé es el protagonista esta semana de nuestro Rincón de Pensar.
- De la escuela para todos al mercado educativo. A finales del año pasado lanzamos en elDiario la revista monográfica 50 años de libertad. Me tocó repasar la evolución de la educación en democracia, desde la escuela católica, para unos pocos y segregadora de Franco hasta el sistema que tenemos hoy: cómo se pasó de la gran expansión, de las ideas de universalización y equidad en los 80 y 90, con sus luces y sombras, claro, al mercado que tenemos hoy, a lomos de la privatización que empezó con la concertada y apuntaló el PP después. Aquí está el texto.
- Y llegó la Selectividad. El rito anual para el estudiantado de 17-18 años, este curso con la novedad de la IA y la nanotecnología para hacer trampas, que han centrado toda la atención previa. Por lo demás, la prueba va avanzando hacia una homogeneización de contenidos y criterios de corrección mientras se acaba de implantar el modelo más competencial. Unos cambios que el estudiantado ve como cosméticos porque no abordan el fondo: es una prueba injusta que reduce en parte dos años de trabajo a unos cuantos exámenes de 90 minutos en tres días, según nos explica Antonio Amante, que fue su representante hasta el año pasado. “La selectividad disfraza el azar como mérito”.
Sobre este blog
La educación lo es todo y, en estos tiempos de desigualdad, la mejor herramienta para la justicia social. Te contamos cada martes desde las políticas nacionales del Gobierno hasta las pequeñas historias del último rincón del país, con especial atención a la pública como garante de la igualdad de oportunidades.
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