'No todos los hombres'... salvo si son extranjeros: a la derecha le preocupa la violencia machista solo para colar sus ideas racistas
El domingo, la policía municipal detenía en Pamplona a un hombre por un posible asesinato machista: una mujer murió después de precipitarse por el balcón de una vivienda en la que se encontraba él, que había quebrantado una orden de alejamiento. El lunes, en Córdoba, otro hombre era detenido después de asesinar a su expareja, que le había denunciado 48 horas antes por violencia de género.
El discurso de las derechas ha obviado estos dos asesinatos, cometidos por hombres españoles, para centrarse en otro eje: la regularización de migrantes, que unen interesadamente con la violencia contra las mujeres. Para la derecha, el feminismo criminaliza a todos los hombres y la violencia de género no existe... salvo que hablemos de inmigrantes.
El mismo día que el Consejo de Ministros aprobaba la regularización extraordinaria, Vox colgaba este mensaje en sus redes: “¿Te da miedo volver sola a casa de noche? La inmigración masiva tiene consecuencias. Todos los partidos menos Vox quieren traer a miles de inmigrantes. Solo tú pagas las consecuencias”. Ya cuando el Gobierno anunció la regularización, la formación de Santiago Abascal aprovechó la violencia machista para lanzar sus mensajes racistas. “Regularizar en masa no es protegerse, es rendirse. Y somos las mujeres las que pagamos las consecuencias”, decía la senadora de Vox, Paloma Gómez.
Este miércoles, era el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien volvía a utilizar la violencia machista para disfrazar un discurso xenófobo. Según Feijóo, el Gobierno regularizará a “inmigrantes que han abusado de una mujer”.
La afirmación de Feijóo es falsa. Para acceder a la regularización se requiere de un certificado de antecedentes penales tanto aquí como en los países de origen. Pero eso da igual, porque no se trata de decir la verdad, sino de otra cosa: de instrumentalizar la violencia contra las mujeres para contribuir a un relato racista que justifique su agenda política.
“Llama la atención que los partidos que niegan la violencia de género, que utilizan el término violencia intrafamiliar o que votan en contra de las propuestas feministas que buscan erradicar la violencia sean quienes abanderen esta lucha cuando el agresor es de fuera”, resume la consultora de extranjería y movilidad internacional Ana Bibang. En el libro En nombre de los derechos de las mujeres, la pensadora Sarah Farris acuñó el término feminacionalismo para referirse a la estrategia con la que grupos y partidos utilizan algunas preocupaciones y consignas feministas para justificar sus posiciones racistas, antiinmigración o aporófobas.
Vox es el primer partido que importó el discurso del feminacionalismo a España, un espacio que el PP, con afirmaciones como la de Feijóo, busca disputar, señala Laura Camargo, autora de Trumpismo discursivo. “El feminacionalismo se caracteriza por utilizar algunos postulados feministas de manera interesada y manipulada para defender medidas y políticas racistas con la excusa de que son necesarias para la liberación de las mujeres”, explica Camargo. Para quienes sostienen estos postulados, la amenaza para las mujeres son los hombres migrantes, especialmente del sur global y, aún más concretamente, los que proceden de países musulmanes.
Ana Bibang señala, de hecho, que la criminalización de las personas migrantes no es nada nuevo, pero que esa criminalización no es igual para todos: “Se produce especialmente hacia las personas negroafricanas y de algunos países latinoamericanos, por más que los datos oficiales desmientan ese discurso”. Para la derecha, la amenaza para la seguridad de las mujeres no parecía ser tan grave cuando se trataba de inmigración ucraniana o venezolana, y por supuesto no existe si los migrantes vienen de países europeos, son blancos o tienen dinero.
Bibang recuerda que nunca como ahora un proceso de regularización, y este es el sexto, había levantado tanto racismo. No es casualidad, la deriva xenófoba cunde en Europa y en los Estados Unidos de Trump. “Aunque sabemos que si vamos a las estadísticas las cosas no con como ellos las presentan y que detrás de la mayoría de actos machistas y violencias que sufrimos las mujeres están hombres españoles, los datos dan igual, porque lo que les preocupan no son las mujeres, sino los votos y sus reivindicaciones ultranacionalistas y xenófobas”, remata Laura Camarga.
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