Todos los profesores de la educación pública de Madrid contra Ayuso: “En lugar de negociar, nos llama delincuentes”
Con cuatro semanas de huelga educativa a sus espaldas, el profesorado se está empezando a cansar. No tanto de la huelga, cuentan, como de no haber recibido ni siquiera un gesto de la Consejería de Educación, que les trata como enemigos y se niega a sentarse a negociar nada con el comité de huelga.
Miles de personas acudieron este jueves a la manifestación semanal que tiñe de verde y amarillo las calles del centro de Madrid, en esta ocasión con el refuerzo de las seis universidades públicas, que se sumaron al paro indefinido de sus compañeros de Infantil, Primaria, Secundaria y Formación Profesional. Cada uno tiene sus motivos para protestar, aunque como son compañeros de profesión muchas de las razones se repiten: motivos laborales, personales o gremiales jalonan las protestas, que exigen mejores ratios, menos horas lectivas, una enseñanza pública de calidad de infantil a la Universidad, capaz de atender a todos, con menos burocracia y más autonomía.
Ana Oliver y Llara Fernández, maestras de Infantil
Ana Oliver y Llara Fernández son compañeras y profesoras de educación infantil. Las docentes de esta etapa son las que abrieron la veda de las protestas, tras años de precariedad. Estas dos mujeres, de 49 y 40 años, llevan siete meses en huelga, desde el pasado abril. “Si aguantamos tanto, es porque no podíamos más”, explican. Todo este tiempo, cuentan, ha supuesto un “desgaste” evidente, que surfean “a base de apoyarnos una a la otra”.
Precisamente, ese apoyo ha ido multiplicándose poco a poco. “Ya no somos solo nosotras, se ha unido toda la comunidad educativa”, celebran al paso de la multitudinaria manifestación que ha recorrido Madrid, de Atocha a la Puerta del Sol, este jueves, reivindicando mejores condiciones laborales. El caso de las educadoras infantiles es especialmente sangrante, denuncian, con sueldos que en algunos casos superan por poco el salario mínimo interprofesionales —1.221 euros al mes, en 14 pagas— por atender a bebés de 0 a 3 años. “Pedimos mejores salarios, bajada de ratios y que haya pareja educativa”.
Begoña, Natalia, María José y Bárbara, maestras de Infantil y Primaria
Begoña, Natalia, María José y Bárbara solo quieren “hacer bien” su trabajo, pero se encuentran día a día palos en las ruedas. “Llevamos muchos años de abandono, peleando la falta de recursos, de profesores. Así es muy difícil”, denuncian estas docentes de segunda etapa de infantil y primaria en una escuela pública de Vallecas, donde advierten de “carencias en atención individualizada, niños que se pasan cuatro o cinco años esperando por evaluaciones psicopedagógicas y falta de orientadora”.
La falta de recursos va más allá de lo estrictamente docente, porque las profesoras actúan muchas veces como alarma y búsqueda de soluciones ante determinados problemas sociales. “Si una niña no ha desayunado o llega triste al cole, pero tenemos 25 niños más en clase, ¿cómo podemos atenderla?”, ejemplifican. Y, de fondo, una queja recurrente a la actitud de la Consejería de Educación ante el conflicto: “No hay respuesta ni para negociar. Es una falta de respeto al profesorado, a niños y niñas y a las familias”.
Pedro Chacón, maestro de Primaria
Este docente de 39 años pone el foco en los cambios que los huelguistas exigen para mejorar las condiciones en que se ejerce la docencia: bajada de ratios, más orientadoras y mejores infraestructuras como mínimos sobre los que construir una mejor educación.
Como otros compañeros, también critica el oscurantismo del Gobierno regional. “Tenemos pocas respuestas, estamos manifestándonos un día tras otro, reclamando lo que consideramos justo para tratar a los alumnos adecuadamente”, cuenta. “Pero recibimos indiferencia, nos insultan: que si coro rociero, que si violentos... Tenemos mucha indignación porque la respuesta es más que negativa”, lamenta.
Alicia Martínez y Ana Manso, profesoras de Secundaria
Alicia y Ana consideran “una vergüenza” la situación de la educación madrileña, explican desde la manifestación que ha atestado las calles de camisetas verdes. “Llevamos tiempo viendo cómo es un derecho que se va deteriorando, como la docencia”, sostienen.
Estas dos profesoras cuentan que tienen un alumnado muy diverso al que no pueden atender “por falta de recursos”. Por no tener, explican, no hay ni aula de enlace en el centro, un recurso que ayuda al estudiantado con problemas de adaptación, sobre todo por el idioma. “Cada vez somos menos profesores”, denuncian: “He estado 15 días fuera y ni se ha cubierto”.
Guillermo Blanco, profesor de Formación Profesional
Para este docente de Formación Profesional, de 40 años, la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, “no es una persona democrática” porque no se sienta a negociar con el profesorado. “La ley exige que se siente a hablar. Es muy grave que no lo haga y además nos criminaliza, quiere ponernos en el punto de mira”, lamenta Guillermo.
En cuanto a su etapa educativa, Blanco sostiene que la Comunidad de Madrid “está haciendo una privatización encubierta” porque “no hay una oferta pública que se acerque a la demanda”, de manera que miles de estudiantes quedan fuera cada año de su opción preferida, una situación que se repite verano tras verano y que se manifiesta, también, en que el Gobierno regional dé becas para estudiar en centros privados.
Carlos Tejeda, profesor universitario
Carlos Tejada (57 años) es profesor de Bellas Artes en la Universidad Rey Juan Carlos. Este centro estaría valorando pedir un préstamo de 40 millones de euros a la Comunidad de Madrid, la misma institución que, denuncian los docentes, la asfixia. “Están desmantelando lo público, no salen plazas, hay recortes y cada vez tenemos más horas y sobrecarga de trabajo”, lamenta este hombre, de familia ferroviaria y que ha llegado a impartir clase en la universidad gracias al “ascensor social que asegura la educación pública”.
Los profesores universitarios han sido los últimos en sumarse a la huelga, con un paro de dos días, este miércoles y jueves, ante la “estafa” que supuso para ellos e acuerdo entre el Gobierno de Ayuso y los rectores el año pasado. “La actitud del Gobierno es lamentable, porque ante un problema, se supone que un servidor público debe sentarse a hablar”, señala Tejada sobre la negativa de la Consejería a reunirse con el Comité de Huelga.
Carmen Blanco, profesora de Primaria jubilada
Esta docente, de 66 años, está ya jubilada, pero sigue saliendo a la calle por sus compañeros y en defensa de la enseñanza pública como única garante de la igualdad y el “ascensor social”. Carmen lamenta especialmente que la Comunidad de Madrid no se esté sentando a negociar y a cambio llame “delincuentes” a los manifestantes, explica. A futuro se declara escéptica respecto al devenir del paro, pero espera “aguantar”. Sus principales reivindicaciones “no son solo personales, sino profesionales: ”Bajada de ratios, que se abra la Formación Profesional y que la financiación sea para la escuela pública“.
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