¿Para qué sirve el apéndice? Parecía inútil, pero quizá no es el caso
Durante mucho tiempo se consideró que el apéndice no tenía ninguna función, que solo era un vestigio de la evolución del cuerpo humano. Pero, más recientemente, la ciencia ha cambiado esta idea. Aunque sabemos que no se trata de un órgano vital, existen investigaciones de los últimos años que han descubierto que sí tiene un papel muy interesante.
El apéndice es un pequeño tubo, es decir, tiene la forma de un dedo de unos pocos centímetros y está situado al principio del intestino grueso o colon. Así que está localizado en el cuadrante inferior derecho del abdomen. El hecho de que tenga un tamaño reducido y de que se pueda extirpar sin ningún tipo de consecuencia grave es lo que contribuyó durante mucho tiempo a la idea de que era un órgano sin una función real.
Pero, en los últimos años, se ha descubierto que sí tiene algunas funciones relacionadas con el sistema inmunitario y con nuestra salud intestinal. Sobre la primera de ellas, su implicación en el sistema inmunitario, lo que se ha visto es que contiene tejido linfoide, es decir, el mismo tejido que forma los ganglios linfáticos. Esto hace que pueda participar en el proceso de hacer frente a microorganismos patógenos. Creemos que contribuye al desarrollo de nuestro sistema inmunitario, sobre todo durante la infancia.
Recientemente se ha visto es que contiene tejido linfoide, es decir, el mismo tejido que forma los ganglios linfáticos
La otra función que se ha descubierto, y que también es muy interesante, es que actúa como una reserva para bacterias intestinales que pueden resultar beneficiosas. Por ejemplo, en ocasiones, después de padecer una diarrea infecciosa grave, el individuo pierde parte de la microbiota. La microbiota es lo que antes llamábamos flora intestinal y está compuesta por el conjunto de microorganismos —bacterias, hongos y virus— que habitan en el sistema digestivo y que tienen un papel para nuestra salud que cada vez se ve como más importante.
Como te decía antes, ahora se ha descubierto que el apéndice funciona como una especie de almacén para esas bacterias beneficiosas. Cuando una persona pierde parte de su microbiota a causa de alguna enfermedad, el apéndice sería el órgano que ayuda a volver a repoblar con ellas el sistema digestivo.
Se ha descubierto que actúa como una reserva para bacterias intestinales que pueden resultar beneficiosas
Hasta hace unos años también se atribuían a este órgano funciones digestivas, sobre todo su papel en la digestión de la fibra. Cuando nuestros antepasados consumían una dieta fundamentalmente vegetal sí debieron necesitar un esfuerzo extra para fermentar la celulosa, y esa ayuda extra venía del apéndice. Pero con la evolución y el cambio de dieta esa función del apéndice ha pasado a ser secundaria.
Lo que sí es conocido por la mayoría de las personas es que cuando este órgano se inflama se produce un proceso llamado apendicitis. Esto suele ocurrir cuando el apéndice se obstruye por restos fecales de alta consistencia. La acumulación de bacterias produce inflamación e infección. Los síntomas de una apendicitis son el dolor en la parte derecha inferior de la tripa, náuseas y fiebre. Si no se trata a tiempo puede dar lugar a complicaciones muy graves como una perforación o una peritonitis bacteriana. Por eso, las apendicitis son una de las urgencias quirúrgicas más frecuentes en todo el mundo. Su tratamiento consiste en intervenir al paciente y extirparle el apéndice porque sin él se puede llevar una vida completamente normal.
Sara Lorente Pérez es doctora en Medicina y Cirugía, especialista en aparato digestivo en el Hospital Universitario Lozano Blesa, profesora de la Universidad de Zaragoza e investigadora del Instituto de Investigaciones Sanitarias de Aragón (ISS Aragón).
Coordinación y redacción: Victoria Toro.
Pregunta enviada vía email por Elena Sanz Pedraz.
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