Euskadi redobla la apelación a la prudencia tras bajar un escalón el nivel de alerta y tener la menor positividad desde julio
La consejera de Salud de Euskadi, Gotzone Sagardui, ha hecho coincidir la publicación de unos datos “buenos” sobre la evolución de la COVID-19 en Euskadi –el gran titular es que este jueves se baja de alerta naranja a alerta amarilla después de meses y que la positividad es la mejor desde julio– con una comparecencia extraordinaria para seguir apelando a la prudencia en puertas de la Navidad y de la llegada de las primeras vacunas de Pfizer. “Los datos son buenos pero eso no quiere decir que estemos bien”, ha enfatizado la titular de Salud, que se ha resistido a contestar a los periodistas si el Gobierno vasco valora dar marcha atrás a algunas de medidas más flexibles autorizadas para el inminente período vacacional, una puerta que ha abierto el Ministerio de Sanidad.
Sagardui ha explicado que este viernes por la mañana se reunirá el comité técnico que asesora a la mesa de crisis de la emergencia sanitaria (denominada Labi por sus siglas en euskara) y que el Ejecutivo esperará a su dictamen para adoptar decisiones. Por el momento, fuentes oficiales del Gobierno indican que no está en la agenda ninguna reunión extraordinaria de la mesa de crisis, pero la volatilidad del coronavirus les obliga a caminar con pies de plomo y a no cerrar la puerta a tener que tomar decisiones antes de Nochebuena. La consejera ha repetido que la monitorización es “diaria”. Se puede leer aquí una guía sobre las medidas en vigor.
Este jueves no hay indicador que no evolucione de manera favorable salvo las defunciones, de las que no se ofrece información diaria. Desde el 14 de octubre la tasa de incidencia acumulada (casos por cada 100.000 habitantes en 14 días) no estaba tan baja, por debajo de 300. Eso supone que Euskadi baja a alerta amarilla de transmisión de coronavirus. Sin embargo, dos de los tres territorios siguen en alerta naranja, Gipuzkoa con 323 y Álava con 387.
Informa Iker Rioja Andueza.