La vacunación obligatoria en España: un debate con muchas pegas éticas y poco quórum científico
España se enfrenta en septiembre a otra etapa de la pandemia y de la inmunización. Hasta ahora los esfuerzos se han centrado en reducir el número de contagiados y aumentar el de vacunados. Pero después del verano, cuando presumiblemente se haya alcanzado el 70% de la población con pauta completa, toca responder a nuevas preguntas. ¿Hay algún supuesto que justifique la vacunación obligatoria? ¿Qué pasa con quienes vuelvan a las oficinas sin el certificado? ¿Y a los colegios? ¿Pueden las empresas forzar o perjudicar a los que no hayan querido vacunarse?
España había sorteado con éxito el debate de la vacunación obligatoria que muchos países han tenido que enfrentar. Mientras que Italia, Francia, Grecia o Estados Unidos preparaban estrategias para presionar a ciertos grupos a inyectarse las dosis, en nuestro país el ritmo de vacunación seguía creciendo hasta alcanzar récords mundiales. No obstante, el último mes ha cambiado un poco el tablero. Los brotes en residencias de mayores y el pico de contagios entre los grupos de mayor edad han llevado a ciertas comunidades a exigir que se vacune a los sanitarios y a los trabajadores de los geriátricos.
Escribe Mónica Zas Marcos.