Araceli, Nicanor, Mónica y Socorro: los más golpeados por la COVID-19 reciben las primeras vacunas
España ha resarcido a uno de los sectores más azotados por la pandemia con las primeras inyecciones de la vacuna contra la COVID-19. Los sueros de Pfizer/BioNTech se han suministrado a las 9 de la mañana en 'Los Olmos', una residencia pública de ancianos de Guadalajara, a Araceli, de 96 años, y a Mónica Tapias, auxiliar de enfermería. Ellas dos han sido las protagonistas más madrugadoras, aunque rápidamente se les han unido decenas de residentes, sanitarios y trabajadores de geriátricos en toda la península. Así arrancaba una campaña de vacunación que pretende cubrir a 2,3 millones de personas en las próximas 12 semanas.
La vacuna ha llegado a nuestro país en un tiempo récord tras nueve meses que, sin embargo, se han antojado demasiado largos, sobre todo en espacios tan vulnerables como las residencias, donde todavía hoy se siguen registrando bastantes casos positivos. Blindar los centros de ancianos se ha convertido en prioridad de la primera fase de la campaña, que se dividirá en cuatro grupos: geriátricos (incluidos residentes, sanitarios y trabajadores), los sanitarios “de primera línea”, otros sanitarios y grandes dependientes.
A partir de mañana y hasta marzo, España recibirá 4.591.275 dosis de la vacuna de Pfizer con las que se pretende inmunizar a 2.295.638 personas. Una media de 350.000 dosis semanales para repartir entre las comunidades. El siguiente horizonte situado por Sanidad es mayo, en el que se espera que 10 millones de personas estén ya vacunadas. Este ambicioso plan se engloba en pleno periodo navideño y en una situación epidemiológica preocupante, donde los casos positivos ya sobrepasan los 250 por cada 100.000 habitantes y la transmisión no para de subir.
Escribe Mónica Zas Marcos