El autor de la estrategia de Madrid contra la COVID dice que “no se dio la orden” de medicalizar los geriátricos pese a estar en su plan: “Es lamentable”
Isabel Díaz Ayuso tomó una decisión el 10 de marzo cuando su Gobierno fue consciente de la gravedad de la expansión del coronavirus en la Comunidad de Madrid: llamar a Antonio Burgueño, viejo conocido del consejero de Hacienda Javier Fernández Lasquetty en su etapa al frente de Sanidad, para que prestara servicios de asesoramiento sobre cómo afrontar la pandemia. La reunión se produjo ese mismo día en la Puerta del Sol y a ella acudieron la presidenta madrileña, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, y Lasquetty, ahora al frente de Hacienda. Los asistentes pidieron a Burgueño un plan de actuación, y al día siguiente –en apenas 24 horas– este médico de profesión entregó un documento con 270 medidas, que Ayuso asumió en su totalidad y presentó el 12 de marzo a la opinión pública.
Los hechos los ha relatado este viernes el propio Burgueño durante la comisión de investigación de respecto a lo ocurrido en las residencias durante la primera ola de la pandemia en la que fallecieron más de 8.000 ancianos en estos centros en la región. Ese plan incluía unas 15 medidas para los geriátricos, entre las que se encontraba la medicalización de los mismos. Esa medicalización nunca se produjo: “No se dio la orden”, ha asegurado Burgueño, que ha calificado de “lamentable” que fallezca una persona “sin que lo haya visto un médico”. “Todos los días debería ir un enfermero y dependiendo lo que le digan estos que vayan o no a los centros. Hay que mantener un enfermo con flujo de oxígeno constante y con otras medidas”, ha insistido.
Lo cuenta Fátima Caballero.