Este centro de recuperación de especies del Mar Menor tendrá 21 tanques marinos y 17 acuarios
La Región de Murcia ha dado un paso decisivo hacia la protección de su ecosistema más emblemático con el anuncio del futuro Centro de Conservación y Recuperación de Especies del Mar Menor, denominado OM². Se trata de un ambicioso proyecto científico que se erigirá como una pieza fundamental para la gestión ambiental de la laguna salada, una nueva infraestructura diseñada específicamente para profundizar en el estudio de las especies marinas y sus ciclos vitales completos, permitiendo generar un conocimiento aplicado que se integrará directamente en las políticas de recuperación del entorno. El complejo se concibe como un centro de primer nivel que no solo servirá a la ciencia, sino también a la sociedad murciana en su conjunto.
El lugar elegido para albergar este vanguardista complejo es la antigua terminal del aeródromo de San Javier, unas instalaciones que serán transformadas para este fin conservacionista. El centro ocupará una superficie aproximada de 15.000 metros cuadrados, donde se distribuirán los recursos técnicos necesarios para llevar a cabo su labor investigadora. Entre sus principales características físicas destaca la presencia de 21 tanques marinos con una capacidad total que supera los 1.100 metros cúbicos de agua. A estos se sumarán 17 acuarios interiores y cuatro tanques en condiciones de semilibertad, configurando un espacio técnico sin precedentes en la zona para el manejo de fauna marina vulnerable.
La construcción de este centro de recuperación supone una inversión económica de calado que asciende a unos 12 millones de euros. Esta financiación se articula a través de un modelo de cooperación administrativa, siendo cofinanciado en un 60% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y en un 40% por la Comunidad Autónoma. El diseño del proyecto, liderado por el arquitecto José Manuel Chacón Bulnes, apuesta decididamente por la sostenibilidad y la integración total en el paisaje mediterráneo circundante. Además, se contempla la renaturalización de 1.600 metros cuadrados mediante soluciones basadas en la naturaleza y sistemas avanzados de gestión hídrica y energética.
El objetivo científico primordial del OM² es permitir el estudio riguroso de las especies del Mar Menor bajo condiciones estrictamente controladas para asegurar su supervivencia. Gracias a estas instalaciones, los investigadores podrán perfeccionar los protocolos de conservación existentes y aumentar significativamente las probabilidades de éxito en la reintroducción de ejemplares al medio natural. El centro funcionará como un laboratorio vivo donde se monitorizará el crecimiento y la reproducción de la fauna autóctona de forma continua y detallada. Esta capacidad técnica permitirá evaluar riesgos ambientales de manera anticipada y orientar las decisiones públicas basándose siempre en una evidencia científica propia y actualizada.
Este nuevo centro de especies no es una iniciativa aislada, sino la evolución lógica y natural del Banco de Especies impulsado en el año 2019 por el Gobierno regional y la Universidad de Murcia. Durante los últimos años, el equipo del Acuario de la UMU ha desarrollado una labor científica esencial que ahora encontrará un espacio mucho más amplio y dotado de mejores recursos. El trabajo previo ha permitido establecer grupos reproductores y protocolos de mantenimiento en cautividad que han dado resultados muy positivos para la biodiversidad local. La experiencia acumulada con el Banco de Especies servirá como cimiento sólido para que el nuevo complejo alcance su pleno potencial en el menor tiempo posible.
Investigación y educación
En cuanto a su equipamiento especializado, el OM² dispondrá de siete laboratorios avanzados que estarán dedicados exclusivamente a la investigación biológica y ambiental del ecosistema lagunar. Una característica innovadora del proyecto es que cuatro de estos laboratorios serán abiertos y visibles para el público que visite las instalaciones. De esta forma, se pretende acercar el trabajo de los científicos a la ciudadanía, fomentando la transparencia y el interés por la conservación marina. El centro se consolidará así como una fuente permanente de generación de datos que se integrarán en series temporales para comprender mejor la evolución del Mar Menor.
El componente educativo y de divulgación será otro de los pilares fundamentales que definirán la experiencia de los visitantes en este nuevo centro de recuperación de especies. Se ha diseñado un recorrido expositivo estructurado en tres grandes áreas temáticas: la Zona Oceánica, la Mediterránea y la específica del Mar Menor. Este itinerario sumergirá a los ciudadanos en un ambiente de progresiva oscuridad y humedad, simulando una inmersión real desde el mar abierto hasta la laguna. A lo largo del camino, los visitantes podrán descubrir la riqueza biológica a través de los diversos acuarios y tanques que conforman el complejo científico.
Entre las especies que recibirán una atención prioritaria en el centro se encuentran algunas tan emblemáticas como el caballito de mar, la nacra o el fartet. Actualmente, ya se cuenta con un stock de cerca de 4.000 ejemplares de caballito de mar obtenidos mediante programas de cruzamiento controlado en fases previas. También se trabajará intensamente con singnátidos que sufrieron una gran regresión tras las inundaciones de 2019 y con la Pinna nobilis, especie en peligro crítico. Las nuevas instalaciones permitirán mantener a estos individuos en condiciones de semilibertad, facilitando su adaptación progresiva antes de ser devueltos a su hábitat natural definitivo en el Mar Menor.
0